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“Contra las
drogas no puede haber mensajes contradictorios”
luis
melgar,
9 de noviembre de 2006
La Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción
(FAD) trabaja desde hace 20 años para advertir
a la juventud sobre los efectos nocivos que conlleva
el consumo de estupefacientes. Su relación
con los jóvenes es prolífica y sus
campañas publicitarias son recordadas por
su originalidad y sus mensajes explícitos
y sin cortapisas. Su interés por el mundo
adolescente les lleva a investigar sus modos de vida.
Son conscientes de que las nuevas tecnologías
son un arma de comunicación, que Eulalia Alemany,
directora de programas de la FAD, espera asaltar
cuanto antes.
—¿Qué relación
hay entre la FAD y la comunicación?
—La Fundación
ha realizado 32 campañas
de publicidad en los últimos 20 años.
Cada una de ellas ha salido adelante gracias a la
colaboración de los medios de comunicación,
que no nos cobran por la inserción de los
anuncios. Esto supone un pequeño inconveniente,
ya que no podemos desarrollar un plan de medios,
ni determinar un público objetivo concreto,
aunque tenemos campañas destinadas a todo
tipo de público.
—¿Se limita la
comunicación
de la FAD a la publicidad?
— No, simplemente son las
campañas más
visibles. Trabajamos en programas de desarrollo de
estrategias educativas, en los que los públicos
son las escuelas, las familias, las fuerzas armadas…Cualquier
lugar en el que haya niños, jóvenes
o adultos significativos. Además, nuestra
relación con los medios es muy próxima.
Participamos y estamos en contacto con diarios y
emisoras de radio.
—Las nuevas
tecnologías son un referente
para los jóvenes, ¿trabajan con ellas?
— Ahora
nos planteamos utilizarlas, de hecho, colaboramos
con la FCom y la Asociación Española
de Agencias de Publicidad para buscar ideas que nos
ayuden a comunicarnos con los más jóvenes,
algo que es muy complicado, sobre todo cuando lo
que promueves es el no consumo.
—¿Qué papel
puede jugar Internet en la comunicación de
la FAD?
— Quisimos utilizarlo, hacer un videojuego;
pero para nosotros, económicamente, es una
barbaridad. Es muy caro y no podemos competir con
una empresa que puede invertir miles de euros. Somos
una ONG y no contamos con recursos. Hemos buscado
otras soluciones para atraer a los jóvenes.
—¿Qué han
propuesto?
— Hemos desarrollado un proyecto audiovisual
innovador, cine dentro del cine, con el que queremos
llamar la atención sobre los problemas que
provoca el consumo. Nuestro deseo es romper la relación
entre tiempo libre y drogas.
—¿Cuál
es el principal fallo que se debe evitar en las campañas
de comunicación
contra el consumo de estas sustancias?
— Los mensajes
contradictorios. Éstos deben
ser claros y veraces. Lo que no se puede hacer es
negar los beneficios subjetivos que las drogas tienen
a corto plazo, porque no sería cierto. Lo
que hay que hacer es mostrar los daños que
conlleva ese consumo. Cuando recuperamos el famoso
anuncio del gusano, hubo que matizarlo para que el
mensaje se ajustase realmente a los efectos nocivos
que a la larga provoca la cocaína.
—La aparición de personajes públicos
en los medios de comunicación que hacen apología
del consumo de drogas, ¿ha ayudado ha convertirlo
en algo banal?
— Sí y nuestra labor es luchar contra ello.
Hay personajes y ‘personajillos’ que
promueven los estupefacientes, incluso una serie
española banalizaba totalmente el uso de las
drogas. Provoca entre los jóvenes la sensación
de que el riesgo no existe y cuanto menos riesgos,
más consumes.
—A la hora de comunicar y enfrentarse
al problema de las drogas, ¿cuál es
principal enemigo de la FAD?
— Sin duda, la sociedad
de consumo. Ha habido una clara evolución de la sociedad tradicional a
la sociedad del bienestar. Está muy bien, pero
se pagan peajes, entre ellos las drogas, que se convierte
en un producto más. Ahora es imposible no encontrar
estas sustancias en nuestro entorno, se han socializado. |