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“Los padres
están más preocupados por el consumo
que por el contenido”
Carmelo Garitaonaindía,
de la UPV, destaca que la mitad de los hogares españoles no
regulan el acceso de sus hijos a Internet
luis
melgar,
9 de noviembre de 2006
Sin reglas, o casi. España es el segundo
país más permisivo con el consumo de
nuevas tecnologías entre los jóvenes,
por detrás de Portugal. Casi la mitad de los
hogares españoles no regulan el disfrute que
sus hijos hacen de los nuevos medios y, quienes lo
supervisan, están más preocupados por
el cuánto que por el qué. Carmelo Garitaonandia,
profesor de la Universidad del País Vasco,
destacó durante su ponencia que los tres principales
factores de control son: la hora de ir a la cama,
el exceso de consumo y la prohibición de los
contenidos de violencia y sexo.
Garitaonandia, que presentaba
el ‘Safer Internet
Plus Programme 2006-2009: una experiencia panaeuropea’,
destacó que el control es mucho menor cuando
las actividades que desarrollan sus hijos son la
lectura y los videojuegos. Entre los peligros de
la red, el profesor de la UPV destacó la pornografía,
de la que señaló que no es “delictiva”,
pero sí “nociva”. Tanto padres
como hijos asumen que la principal vía de
acceso a este tipo de contenidos es Internet, aunque
los adultos menosprecian otros formatos como la televisión.
Las “experiencias negativas” en Internet
entre los menores, explicó Carmelo Garitaonandia,
se han duplicado respecto al año 2004. La
principal preocupación de los jóvenes
y los padres es encontrarse contenidos pornográficos
y violencia, aunque a esto se suma la inquietud que
entre los más pequeños provocan los
virus informáticos. En cuanto a cómo
reaccionan los jóvenes ante estas “experiencias
negativas”, Garitaondia destacó que “muchos
mantienen un actitud responsable”.
El ponente aseveró que una cuarta parte de
las webs infantiles europeas incluye “material
inadecuado” y que, en cuanto a los chats, “no
existen estadísticas sobre consecuencia de
consumo en España”. Sin embargo, presentó datos
obtenidos en el Reino Unido, en los que se señalaba
que el 25% de los menores que acceden a chats se
citan con desconocidos, mientras que un 8%, además,
acude solo a la cita.
Garitaonandia, que no se considera “apocalíptico”,
quiso relativizar “la mitificación sobre
el consumo de los ‘media’” y recordó la
visión que de Internet mantiene la Unión
Europea. Una imagen “positiva”, que “favorece
a la unión” y que puede permitir la
conexión entre las personas. Destacó el
deseo de la organización de “proteger
de contenidos negativos a niños y jóvenes”,
mediante la promoción de la seguridad y la
lucha contra los elementos “nocivos, ilegales
y no deseados”.
Para lograr este objetivo,
con el que reforzar la seguridad de los internautas
más jóvenes,
el profesor de la Universidad del País Vasco
propuso la promoción del “etiquetado
de las páginas”, “la puesta en
marcha del dominio .kid”, gestionado por una
autoridad independiente; y la defensa de que el ocio
tecnológico no es incompatible con el ocio
social, sino que son “complementarios”.
La
cultura de la habitación
“Terrible”. Así calificó el “nivel
de equipamiento” de
los hogares españoles actuales. Las televisiones en las habitaciones
de los jóvenes, la conexión propia a Internet ha provocado que
se fomente la cultura de la habitación, que permite a los pequeños
de la casa “tener un mundo propio”. El “centro parental en
el salón desaparece”, ya no es lugar de reunión y control.
En el caso español el 60% de los menores de 18 cuentan con una televisión
en su cuarto y el 90% reconocen haberla visto el día anterior, mientras
que sólo el 20% había consultado Internet.
Estos datos demuestras
que en España el consumo
de televisión aún dista mucho del consumo
de Internet. De hecho, y como parte del ejercicio
de desmitificación, Garitaonandia señaló que “el
medio telefónico” mantiene su liderato
como instrumento de comunicación social entre
los jóvenes, “para cuestiones serias”.
Para “cuestiones banales”, prefieren
el Internet.
En relación con la vida social y el manejo del
Internet, Carmelo Garitaonandia desveló que,
según un análisis de UCLA, los internautas
dedican más tiempo a las actividades sociales,
lo que desmiente lo que hasta ahora se había
señalado en los estudios y que relacionaba a
los usuarios de Internet con el aislamiento social. |