María Hernández-Sampelayo: “Mi padre fue testigo privilegiado de acontecimientos que abrirían camino a la democracia parlamentaria”

Hija de un personaje tan influyente como desconocido, la profesora de la Universidad Rey Juan Carlos imparte un seminario en la Universidad

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María Hernández-Sampelayo FOTO: Manuel Castells
17/06/19 10:37 Carlos Veci

La trayectoria política de José María Hernández-Sampelayo, alto cargo del régimen español entre 1958 y 1973, ilustra el cambio de rumbo político y social que experimentó España en los años previos a la muerte del general Franco. En un seminario organizado por el Grupo de Investigación en Historia Reciente (GIHRE) de la Universidad de Navarra, la profesora María Hernández-Sampelayo, ha trazado la biografía de su padre, un personaje tan influyente como desconocido hasta ahora.

José María Hernández-Sampelayo, inspector de seguros formado en Derecho, Comercio y Ciencias Políticas, llegó a la alta política después de que Laureano López-Rodó le conociera en las oficinas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Hernández-Sampelayo fue quien le sustituyó como Secretario General Técnico de Presidencia del Gobierno. López Rodó, que destacó de él su capacidad para resolver problemas, fue uno de los personajes principales, junto con Carrero Blanco, Juan Carlos de Borbón o Adolfo Suárez, con los que coincidió Hernández-Sampelayo en su trayectoria, truncada por su muerte en 1975.

La profesora María Hernández-Sampelayo, de la Universidad Rey Juan Carlos, ha explicado en el seminario del GIHRE que su padre fue “testigo privilegiado de acontecimientos que a largo plazo abrirían camino a la democracia parlamentaria”. Desde su llegada a Presidencia del Gobierno en 1958 fue Jefe de la Oficina de Planes Provinciales, vinculada a los célebres Planes de Desarrollo, y participó en la reforma de la Administración Pública que trajo consigo la creación de una Escuela de Funcionarios. En este tiempo trabajó estrechamente con Carrero Blanco, con quien despachaba a diario, y los gobernadores civiles.

El siguiente destino de Hernández-Sampelayo fue el Ministerio de Información y Turismo, en el que sirvió a las órdenes de Alfredo Sánchez Bella y Fernando Liñán, otro de esos hombres que desde el servicio la Presidencia del Gobierno dieron el salto a otros cargos relevantes del Estado. Hernández-Sampelayo, subsecretario, llegó a ser incluso candidato a ministro de Información en esta época en la que, por ejemplo, nombró a Adolfo Suárez director general de Radiodifusión y Televisión.

También estuvo vinculado a la Universidad de la Rábida, creada para formar líderes políticos y sociales y fomentar el diálogo hispanoamericano. De hecho, Hernández-Sampelayo fue el primer presidente de su Asociación de Amigos, profesor en la universidad y uno de los fundadores de los Ateneos Obreros, una iniciativa sin matices ideológicos que intentó la divulgación cultural en los años sesenta. “Nuestra labor empieza en lo cultural y acaba en lo cultural”, estipulaban los estatutos conservados en el archivo de la familia Hernández-Sampelayo.

María Hernández-Sampelayo ha consultado diversos fondos personales conservados en el Archivo General de la Universidad de Navarra (AGUN), el Archivo General de la Administración (AGA) y el Archivo de la Universidad Complutense de Madrid. También ha realizado treinta entrevistas a personas que conocieron a su padre. Con esta biografía, la profesora Hernández-Sampelayo ha trazado un perfil que contribuye a explicar no sólo el franquismo, sino a los hombres que fueron protagonistas de la Transición a la democracia en España.

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