Marco Paolino: “El fascismo nunca logró integrar en el Estado a la sociedad civil italiana”

Profesor de la Università degli Studi della Tuscia, ha impartido una conferencia en la Universidad

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El profesor Marco Paolino junto a Pablo Pérez, director del Grupo de Investigación en Historia Reciente (GIHRE). FOTO: Manuel Castells
18/03/19 13:29 Carlos Veci

“El fascismo nunca logró integrar en el Estados a la sociedad civil italiana”. Así lo ha afirmado Marco Paolino, profesor de la Università degli Studi della Tuscia, en un seminario organizado por el Grupo de Investigación en Historia Reciente (GIHRE) de la Universidad de Navarra. En su intervención, ha explicado que “las pretensiones totalitarias del Estado fascista fueron obstaculizadas por la actitud reacia de instituciones como la Iglesia Católica, la Monarquía y el Ejército”. Asimismo, Paolino ha descrito las dificultades del Estado para imponer su control, en especial respecto a la Iglesia.

El totalitarismo imperfecto del fascismo italiano

Tal y como ha señalado, pese al triunfo político del fascismo y sus ideas totalitarias, la sociedad italiana avanzaba también en otras direcciones. Como prueba de ello, ha  citado la resistencia sutil de la Iglesia en materia educativa frente a la pretensión del Estado de encarcelar a toda la sociedad en la doctrina fascista. En este sentido, el experto ha achacado al fascismo una posición de debilidad ideológica en sus relaciones con la Iglesia Católica, que gozaba de gran autoridad. “El fascismo nunca logró integrar a la sociedad civil en el Estado, nunca logró identificar a la sociedad italiana consigo mismo”, ha afirmado.

El historiador italiano ha señalado también que en su capacidad de absorber la sociedad existió una diferencia entre el fascismo y el nacionalsocialismo alemán. En Italia, el fascismo hubo de hacer concesiones a la Iglesia. En cambio, en Alemania el nacionalsocialismo consiguió someter con éxito al pueblo alemán a su doctrina política. Por otro lado, si bien es cierto que el fascismo logró concentrar el poder estatal y politizar la sociedad civil, encontró como escollos la moderación monárquica y la autoridad de la Iglesia, así como las reticencias de un sector del Ejército. Por eso, Paolino considera que para el Estado fascista italiano encaja mejor el concepto de semi-totalitarismo de Hannah Arendt o el concepto, acuñado por el estudioso del fascismo Renzo de Felice, de totalitarismo imperfecto.

La resistencia de la Iglesia Católica

Frente al fascismo, la Iglesia Católica adoptó lo que Paolino ha llamado una “posición de espera”. Entre los católicos había un gran miedo a un posible triunfo de una revolución marxista. La Iglesia optó por mantener su posición y criticó la política del Estado en materias como la educación. Esto motivó que, en ocasiones, los centros de la Iglesia sufrieran la violencia de las milicias fascistas. Las actividades de la Acción Católica, que proporcionaba a los jóvenes educación religiosa y social, fueron otra línea de contención y fricción entre las pretensiones de Mussolini y la posición de la Iglesia. En 1926, tampoco gustó a la Santa Sede la creación de la Opera Nazionale Balilla (1926) para encuadrar a los jóvenes italianos.

Si bien en 1929 se firmó el Pacto de Letrán entre el Vaticano y el Estado italiano, y ambos se reconocieron, Mussolini era anticlerical y sospechaba de las organizaciones católicas, que suponían una barrera frente a su idea totalitaria. Por su parte, los católicos desconfiaban de ciertas propuestas de Mussolini como sus leyes raciales. Sin embargo, no hubo una condena explícita por parte de la Iglesia. Marco Paolino ha explicado que Renzo de Felice defendía la hipótesis de que una condena de este tipo por parte de la Iglesia hubiera supuesto que empeorara la situación de los católicos alemanes. La apertura de los Archivos Vaticanos para la documentación del pontificado de Pío XII quizá contribuya a aclarar este enigma.

En 1938, el nuevo impulso dado por el Vaticano a la Acción Católica para llegar a los trabajadores y a los jóvenes –sectores de gran interés para los fascistas-, fue considerado una amenaza para el régimen. En cierto modo, se confirmaban las sospechas de Mussolini. Más tarde se demostraría el papel desempeñado por la Acción Católica para lograr la transición a un régimen democrático y la creación de la Democracia Cristiana.

Marco Paolino, especialista en Historia Contemporánea, ha estudiado las relaciones entre la Iglesia Católica y diferentes regímenes totalitarios como la Italia fascista, la Alemania nazi y la URSS. En la actualidad, investiga en los archivos de la República Democrática Alemana (RDA) y colabora con el Grupo de Investigación en Historia Reciente (GIHRE) y el Institut für Zeitgeschichte München-Berlin.

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