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Presentación

Desde el verano de 2015, la crisis migratoria se ha transformado de una cuestión humanitaria a una política, poniendo a prueba las capacidades administrativas de la Unión Europea. Aunque medidas han sido resueltas—con los miembros comprometiéndose a realojar 120.000 refugiados—los estados de la Unión se encuentran atrapados en un dilema entre el deber moral hacia los migrantes y el miedo a poner en riesgo la seguridad de sus ciudadanos. Una situación que se debate entre la willkommenskultur alemana y la cultura de ‘no-misericordia’ tras los ataques terroristas de Paris y Bruselas, que mantiene la alerta general en las capitales europeas.

A los ojos de las más de un millón de migrantes y refugiados llegados en 2015, Europa representa la esperanza a los conflictos que amenazan sus vidas. El deseo de un mejor futuro justifica un éxodo que ya se ha llevado más de 3.700 vidas, y dejado el resto en un largo y peligroso periplo. Es ese perpetuamente irresoluto estado de excepción el que ha producido numerosos campos de refugiados en los últimos años. A pesar de la declaración de la UN Refugee Agency(UNHCR)—“los campos han de ser la excepción y solamente una medida temporal en respuesta a un desplazamiento forzado”— este ‘estado de excepción’ se ha convertido en la regla, la cual ha provocado imágenes de vida inhumana bajo precarias formas de arquitectura.

Zygmunt Bauman argüía que el siglo veinte ha sido ‘un siglo de campos’, mientras Giorgio Agamben—siguiendo las reflexiones de Hannah Arendt en We Refugees—consideraba cómo la condición del refugiado se está convirtiendo en paradigma la sociedad en conjunto, finalmente afirmando que el campo de concentración se ha convertido en “el paradigma fundamental de la bio-política en Occidente.”

En este contexto, el International Summer School de Londres trata de cuestionar nociones de ‘administración espacial’ y ‘arquitectura informando vida’. ¿Cómo la forma, los límites, las relaciones espaciales, los materiales de construcción se relacionan con la forma en la que un refugiado habita temporalmente el espacio de un campo? Con ‘arquitectura informando vida’ nuestro objetivo es tratar formas con las cuales los arquitectos pueden abordar problemáticas más amplias de la crisis de refugiados.

Es en estos términos en los cuales el taller trata de desarrollar proyectos que reflexionen críticamente en la arquitectura como potencial agente de la crisis. Con este objetivo, el taller situará sus investigaciones en la ciudad de Londres. La intención es doble: por una parte, la ciudad es el fondo. Siempre en el horizonte, Londres aparece para los refugiados como una tierra prometida, el destino de su éxodo. La realidad del destino—entrelazado con el viaje—inevitablemente enmarca la cuestión política de la migración. Por otra parte, nuestra intención es traer el campo de la periferia al centro, como experimento que intensifique las cuestiones y problematice las ideas preconcebidas con que entendemos las migraciones y la presente crisis que va en aumento. La diversidad cultural de Londres, así como su radical urbanidad, ofrece el potencial de re-formular la idea de campo como noción interna e inherente a la ciudad contemporánea.