Entrevistas

Juan Elizalde Pérez-Salazar
Alumno de Ciencias y participante de Talento Deportivo nos cuenta su experiencia con  la natación.

Juan Elizalde

¿Cómo comenzaste a practicar natación?
Empecé a practicar la natación desde muy pequeño, con 5 años empecé a dar clases. Cuando cumplí 11 años seguía en las clases y mi entrenador puso su confianza en mí y me invitó a entrenar con los miembros del equipo más mayores. Desde entonces he ido mejorando poco a poco hasta llegar al nivel que estoy ahora.

¿Qué dificultades has encontrado en tu camino como deportista?
Cuando tenía 17 años, llevaba un año sin mejorar mis marcas y me sentía muy frustrado por ello. Veía que otras personas seguían mejorando y yo tenía una carga enorme por no mejorar, tanto que llegaba a pasarlo mal y me afectaba personalmente. Por suerte me di cuenta de que si hacía natación era para disfrutar y no para amargarme continuamente. En ese momento volví a mejorar y a nadar sin cargas y sin torturarme.

¿Quién es la persona que más te ha apoyado?
La persona más importante y que más me ha apoyado ha sido mi entrenador, Javier Eguiluz. Él creyó en mí cuando pocos más pensaban que pudiera destacar en este deporte. Él me dio su confianza y yo no quise que esa confianza cayera en saco roto de modo que me esforcé al máximo. Le estoy muy agradecido a él y a mis padres.

¿Cómo te ayuda el deporte en tu vida personal? ¿Qué cualidades piensas que te ha ayudado a desarrollar este deporte?
La natación en concreto me ha enseñado el espíritu de superación. Es un deporte individual muy duro en el que te encuentras sólo en muchos momentos; de modo que aprendes el valor del esfuerzo personal y de los resultados que ello conlleva. Gracias a la natación he aprendido a tolerar la derrota y sobre todo a tener hambre de más, de mejores marcas.

¿Puedes contarnos alguna anécdota divertida que te haya sucedido practicando este deporte?
En la piscina, cuando el juez da la salida a los nadadores, se hace un salto de cabeza y se empieza a nadar. Bien, si antes de nadar no te has anudado bien la cuerda del bañador, puede ocurrir que el bañador se deslice hasta tus tobillos, como me ha pasado en más de una ocasión. Por suerte nunca se me ha salido el bañador por completo.

Otras cosas que quieras dar a conocer...
Me gustaría destacar la exigencia de este deporte junto con la gimnasia y el ballet. Son los tres deportes que yo considero los más duros en cuanto a entrenamientos y a sacrificio personal puesto que a pesar de tener compañeros de equipo, puedes llegar a encontrarte muy solo.

Entrevista de: María Pilar Pérez Asensio - mperez.76@alumni.unav.es

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ESTÁS VIENDO: Alumni 07/05/2015

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