5 de marzo de 2014

Ciclo de conferencias

LA PAMPLONA CONVENTUAL

"No fundan sus casas si no es en ciudades...". La Pamplona conventual de la Edad Moderna

D. José Javier Azanza López.
Cátedra de Patrimonio y Arte navarro

 

La conferencia abordó en primer lugar los motivos que llevaron a las órdenes religiosas a establecer su convento en Pamplona, dentro del carácter urbano propio de las fundaciones conventuales de la Edad Moderna que permite definir el fenómeno de la “Iglesia en la ciudad”, ya constatado por autores de la época como Damasio de Frías.

Elegida Pamplona como la ciudad donde plantar el convento, cuestión de sumo interés es el urbanismo conventual, que nos lleva a responder de inicio a la cuestión de en quién recae la elección del emplazamiento dentro de la ciudad. En muy pocos casos corresponde a las órdenes religiosas. Por el contrario, muchas veces el emplazamiento viene condicionado por los terrenos que cede el fundador o bienhechor del convento; en otras ocasiones, son las autoridades civiles las que determinan el lugar; finalmente, puede ser el monarca el que cede unos terrenos de propiedad real para la erección del convento.


Convento de Agustinas Recoletas. Fachada


En el plano pamplonés, los conventos se disponen, bien extramuros, bien intramuros de la ciudad, en ambos casos con sus ventajas e inconvenientes. En el caso de los conventos extramuros, gozan de una mayor superficie de terreno al no tener una limitación tan marcada como los de intramuros; por el contrario, tal ubicación dificulta la labor apostólica de las órdenes religiosas (en el caso de las masculinas), plantea problemas al edificio y sus moradores por levantarse próximo a las orillas del río Arga, y está sometido a las necesidades militares en el caso de una plaza fuerte de primer orden como es Pamplona. En el caso de los conventos intramuros, tal ubicación facilita su misión catequética; no obstante, no están exentos de dificultades en forma de escasez de espacio, oposición de las parroquias y de otras comunidades religiosas instaladas previamente en la ciudad, e incluso estratégico-militares.
 

Iglesia del convento de Agustinas Recoletas. Interior


Tras responder al por qué y al dónde fundar en Pamplona, una tercera cuestión plantea el cómo se construyen estas microciudades. En ella analizamos aspectos relacionados con el proceso constructivo, entre los que tienen cabida: la intervención del patrono o promotor en el mismo; la autoría de las trazas, bien sea a cargo de un arquitecto de reconocido prestigio, bien a cargo de un fraile tracista; y la figura de este último, que conoce tanto el carisma específico de cada orden como la teoría arquitectónica de la época, de manera que son los que están en mejores condiciones de diseñar un edificio que responda a las necesidades de la comunidad religiosa.

Finalmente, analizamos la arquitectura conventual pamplonesa, que manifiesta un sello clasicista que se hace eco del espíritu contrarreformista y adopta modelos escurialenses y cortesanos con interpretaciones según las órdenes. Entre las distintas dependencias que conforman estos complejos, las mayores inquietudes arquitectónicas se centraron en iglesias y claustros: las primeras, con su planta longitudinal de cruz latina, sus coros y tribunas al interior, y su fachada como elemento señero y diferenciador al exterior, abierta en ocasiones un atrio o compás que crea un espacio urbano propio dentro de la ciudad, como ocurre en el convento de agustinas recoletas; los segundos, en su doble misión funcional, como elemento organizador del resto de las estancias, y simbólica, al ser considerados lugar sagrado en cuyo centro se cruzan las coordenadas espaciales, punto señalado por un pozo o fuente.


Iglesia de los Carmelitas Descalzos. Fachada

Iglesia de los Carmelitas Descalzos. Interior