19 de julio de 2007

Ciclo de conferencias

EN TORNO A LA EXPOSICIÓN FITERO: EL LEGADO DE UN MONASTERIO

Las devociones seculares y las artes en Fitero

D. Ricardo Fernández Gracia
Dpto. de Arte. Universidad de Navarra

 


La iglesia abacial de Fitero se convirtió en parroquial, a partir del siglo XVI, cuando las familias y pobladores del lugar aumentaron sensiblemente y constituyeron un pueblo con su ayuntamiento y demás instituciones de carácter municipal. En la iglesia de la abadía, no sólo se colocó una pila bautismal en 1540, sino que se vistió con numerosos retablos, pinturas e imágenes, tremendamente aptas para adoctrinar a la nueva feligresía que con el tiempo llenaría sus naves, de modo especial la de la epístola destinada a parroquia propiamente dicha. Las gentes, en su mayor parte analfabetas, tenían en aquellas representaciones pláticas un medio de aprendizaje y catequesis.

De aquellos momentos datan las primeras cofradías que tuvieron altar dentro del templo. Hay apenas si subiste la de Santa Lucía, habiendo desaparecido otras como la de San Miguel, fundada en 1529 y que agrupaba a los arcabuceros y ballesteros. Para la celebración de la fiesta de este último, se rendían honores a la escultura del arcángel importada desde talleres vallisoletanos en la segunda década del siglo XVII.
 

Escuela castellana, "San Miguel"

Escuela castellana, "San Miguel", c. 1614
 

La Contrarreforma trajo consigo el desarrollo de un culto sin precedentes al misterio eucarístico. Visitadores y abades ordenaron el culto para días singulares como el del Corpus y su octava. La custodia de bronce sobredorado del siglo XVII responde a uno de aquellos mandatos de visita. Junto a la fiesta religiosa también se desarrollaron otras de carácter más profano.

El retablo mayor (1587-91), con tablas de Rolan Mois y otros muchos colaterales, costeados por el monasterio y sus abades, colocaron frente a las gentes sencillas verdaderos sermones gráficos en donde aprender vidas de santos, sus milagros y martirios, en definitiva, los ejemplos que la Iglesia ponía al fiel como modelos a imitar y seguir.
 

Verdadero retrato de la milagrosa imagen de Nª Sra. de la Varda que se Venera en la Villa de Fitero

"Verdadero retrato de la milagrosa imagen de Nª Sra. de la Varda que se Venera en la Villa de Fitero"
Lit. Portabella, Zaragoza, s. XIX

 

Como primera patrona votada por la villa figura la Inmaculada Concepción (1643), si bien es verdad que la imagen mariana que gozó de mayor popularidad fue la que presidía la capilla parroquial desde comienzos del siglo XVII: la antigua titular del monasterio, imagen gótica de fines del siglo XIII, conocida como la Virgen de la Barda desde fines del quinientos. Su fiesta se instituyó en 1785 por un auto acordado por el regimiento municipal y refrendado por el abad y monasterio.

Los distintos gremios celebraban con hogueras, músicas y danzas a sus patronos. Los labradores a San Isidro, los sastres a la Virgen del Rosario, los alpargateros a Santa Teresa, los carpinteros a San José…etc. Otras fiestas religiosas tenían que ver con el propio monasterio. Así la celebración del día de San Bernardo en pleno mes de agosto, o la de San Raimundo en el mes de marzo, a partir del siglo XVIII, marcaban momentos de especial solemnidad entre los muros del templo y también por las calles de la villa. Finalmente otras celebraciones hay que relacionarlas con la presencia de reliquias insignes en la abadía, como ocurría con San Blas que congregaba a devotos de Castilla, Navarra y Aragón, desde comienzos del siglo XVII, o con el mismísimo omoplato de San Andrés, custodiado en magnífico ostensorio argénteo, labrado en el segundo tercio del siglo XVIII, en la capital aragonesa.

Imágenes, ornamentos, partituras musicales, gozos y oraciones forman un conjunto importante para recomponer el pasado de la villa y del monasterio de Fitero, en momentos en que el fenómeno religioso era inseparable del propio devenir de las gentes y los grupos sociales de la localidad.