12 de diciembre de 2006

Conferencia

 

La catedral en la literatura

D. Pedro Navascués y de Palacio. 
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

 

Don Pedro Navascués y de Palacio, subdirector de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y Doña Concepción García Gainza, directora de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

Don Pedro Navascués y de Palacio, subdirector de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y Doña Concepción García Gainza, directora de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro


 

La conferencia se centró en la imagen de la catedral y en su particular configuración durante el período romántico con relación a la literatura y, en particular, a la obra de Goethe y de Víctor Hugo. El primero, a través de su escrito De arquitectura alemana (1773), que fue incluído en el compendio de textos reunidos por Herder titulado De arte y estilo alemán, constituyó la piedra angular del movimiento pre-romántico del “Sturm und Drang”. En su texto, centrado en la catedral gótica de Strasburgo, Goethe no sólo evolucionó de su gusto clasicista hacia el espíritu romántico que identificaría su pensamiento en lo sucesivo, sino que llegó a identificar la arquitectura gótica del edificio con la misma esencia de la arquitectura alemana y del nacionalismo alemán. Este texto no fue sino el prólogo de otro que dedicó al final de su vida, ya en el siglo XIX, a la catedral de Colonia donde se evidencia el contenido nacional de su pensamiento, hasta el punto de convertirla en símbolo de toda Prusia, dentro de un espíritu más cercano al Romanticismo que al Gótico, período en el que ésta se inició. 

Por su parte, Víctor Hugo en su relato Notre Dame (1831) se presenta como la confirmación del gusto neogoticista de la época que no sólo animó la restauración del edificio a cargo de Violet Le Duc, sino también una nueva corriente de pensamiento que tuvo su repercusión en la literatura y en las artes. En la novela el papel de la catedral no es el de mero escenario de los acontecimientos que se narran sino que actúa como un personaje más, exaltando la época medieval en la que se contextualiza la historia y remarcando la capacidad de las catedrales para evocarla