Palacios Pamploneses del Siglo XVIII

El exorno del edificio

Pocas de las casas principales conservadas han preservado su estructura original y su decoración interior, que muchas veces superaba la riqueza del propio edificio. Gracias a los testamentos e inventarios de bienes, conocemos que se adornaban con ricos mobiliarios, biombos, cornucopias, relojes, tapices etc. También pendían de sus paredes lienzos firmados por los más afamados pintores de la Corte e incluso italianos, flamencos y novohispanos, tanto de temática civil, destacando los retratos de los personajes ilustres de la familia y los ciclos de mitología clásica, como de temática religiosa, con especial atención a los santos patrones de la familia, los del Reino, o los de sus primigenios lugares de nacimiento. Tampoco faltaban objetos exóticos, llegados de las Indias, destacando los tibores, marfiles y objetos en coral. Además de ello, poseían oratorios privados, repletos de objetos de orfebrería y reliquias, incluso pequeños retablos, lo que los convertía en pequeñas “cámaras de las maravillas”. Al exterior, amén de los escudos heráldicos, destacaban las forjas y rejerías, aplicadas en las ventanas del piso inferior y en las balconadas, en donde los nobles se manifestaban ante el pueblo llano. Mención especial merecen puertas y ventanas, muchas veces con soluciones muy decorativas y de gran complejidad, sin mermar la resistencia de las mismas.

 

 


Interiores de la casa principal del marqués de la Real Defensa
(Archivo Municipal de Pamplona)

  • Bibliografía

    ANDUEZA UNANUA, Pilar, La arquitectura señorial de Pamplona en el siglo XVIII. Familias, urbanismo y ciudad, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2004.