Palacios Pamploneses del Siglo XVIII

El espacio interior

La práctica totalidad de estas casas principales de mayorazgo, grosso modo, contaban con la misma distribución: en la parte inferior, sótanos, donde se ubicaban las bodegas, planta baja donde se situaba el zaguán, el arranque de las escaleras, las caballerizas y las cocinas. En el piso inmediatamente superior se disponía la planta noble, con las estancias más amplias y lujosas, reservadas para los propietarios del mayorazgo, y sus más directos allegados. El segundo piso, quedaba articulado también por habitaciones familiares. La parte superior, normalmente abuhardillada y no visible desde la calle, servía de asiento para el personal de servicio, que, en algunos casos, era muy numeroso. El centro neurálgico de la estructura era el zaguán, que, junto a las escaleras y la portada, reflejaban la calidad del edificio, y el poderío económico de la familia propietaria. La caja de la escalera quedaba cubierta generalmente por una bóveda, con múltiples soluciones, destacando por su estructura la de la casa principal del marqués de San Miguel de Aguayo, la del marqués de Huarte (Tudela) y la desaparecida del Ayuntamiento de Pamplona, entre otras muchas.

 

 


Zaguán del palacio del marqués de San Miguel de Aguayo

  • Bibliografía

    ANDUEZA UNANUA, Pilar, La arquitectura señorial de Pamplona en el siglo XVIII. Familias, urbanismo y ciudad, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2004.