Monasterio de Tulebras

Claustro

El claustro fue otro de los espacios del monasterio que en el siglo XVI que fue cubierto con bóvedas de crucería. La cubrición nervada se debió a la iniciativa de la abadesa Doña Ana de Beaumont, bajo cuyo mandato en la década de 1520 el maestro Francisco el Darocano la construyó. Las bóvedas nervadas se apoyan en ménsulas suspendidas a mitad de muro según es característico del Cister. Los arcos externos de la galería claustral son obra nueva mientras que en los muros internos del claustro se conservan restos medievales, especialmente en el muro de la iglesia. En él se encuentra una portadita de acceso al interior de aquélla. Esta es una portada con esquema sencillo, compuesta por dos arquivoltas sobre pares de columnas acodilladas con capiteles de hojas de palmeras, volutas, piñas e incisiones. También se conservan algunos otros restos medievales tales como una arquería sobre dobles columnas y vestigios de un sepulcro gótico adosado al muro bajo arco apuntado, todo ello muy restaurado.

La ornamentación del claustro consiste en claves en las que encontramos desde motivos geométricos y vegetales hasta elementos renacentistas como la venera y las cabezas de querubines con alas.

 

 


Foto: Carlos Becerril

  • Bibliografía

    GARCÍA M. COLOMBAS, M.B., Monasterio de Tulebras, Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, Institución Principe de Viana, Pamplona, 1987

    ORBE Y SIVATTE, A., Monasterio de Tulebras. Un oasis para la contemplación, nº60, Edilesa, 2001

    REAU, Louis, Iconographie de L’Art Crrétien. (5 vols.), vol. 1, París 1956, p. 22

    RECONDO, J.M., “Monasterio de Tulebras”, TCP, nº 127, Pamplona, Diputación Foral de Navarra, 1972

    TARIFA CASTILLA, M.J., La arquitectura religiosa del siglo XVI en la merindad de Tudela, Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, Institución Príncipe de Viana, Pamplona, 2005.