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El primitivo templete barroco

El trono o templete, inicialmente construido para cobijar la imagen de San Fermín, fue desmontado y retirado de su emplazamiento bajo el cimborrio en 1793, cuando la cúpula de la Capilla evidenció filtraciones y serios daños por humedad. A partir de ese momento se perdió su rastro. Pero es posible reconstruir una imagen ideal aproximada, mediante documentación coetánea y por medio de algún testimonio figurativo conservado: es el caso del grabado aquí reproducido, debido al buril del aragonés José Lamarca, abierto a devoción por el Regimiento de Pamplona y, cuando menos, reimpreso en 1765. Fue autor del trono-tabernáculo Pedro Onofre Descoll, un escultor activo en Aragón y Navarra en las postrimerías del siglo XVII y durante el primer tercio del XVIII, con taller abierto en Zaragoza, quien cuenta con obra documentada, aunque en buena parte desaparecida. En cuanto al trono, señalaremos que se alzaba sobre graderío circular de tres escalones, de piedra procedente de Ablitas. Su planta cuadrada, que presentaba cuatro vanos de unos siete metros de altura, rematados en arco, dando cara a las cuatro naves de la cruz griega articuladora de la Capilla, al ascender evolucionaba al ochavo; y, finalmente, culminaba con una cúpula rematada por pequeña linterna. En los frentes del zócalo cuadrangular, de alabastro bruñido, se integraban otros tantos altares, sólo uno de finalidad cultual -con sagrario-, y tres, para guardar con él simétrica correspondencia. Profusamente decorado con molduras y motivos vegetales de flores y frutas, incluía un extenso programa iconográfico, con representaciones en bulto de Virtudes, ángeles y una Fama, en el remate, pregonera de las glorias de San Fermín. Su interior fue dorado por José García, el mismo maestro que había dorado las tribunas barrocas del recinto, hoy desaparecidas. Las grandes proporciones del artefacto, casi siete metros de anchura (26 pies) y, sobre todo, los diecisiete de altura (65 pies), le permitían competir con la magnitud del frontispicio de entrada a la Capilla. El carácter escenográfico del trono se veía realzado por un pavimento de azulejos de colores, que se extendía ante sus cuatro caras, a modo de alfombras, bajo el claro de la cúpula.

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El primitivo templete barroco

aula_abierta_itinerarios_14_bibliografia

  • ANÓNIMO, Relación de las Plausibles Fiestas con que ha celebrado la Mui Noble i Mui Leal Ciudad de Pamplona, Cabeza del Ilmo. y Fidelissimo Reyno de Navarra, la Translación de su Gran Patrón San Fermín de la Antigua Capilla a la Nueva, que ha fabricado su devoción, Pamplona, Juan José Ezquerro, 1717.

  • GARCÍA GAINZA, M. C. y otros, Catálogo Monumental de Navarra, t. V***, Merindad de Pamplona. Pamplona. Índices generales, Pamplona, Gobierno de Navarra, Arzobispado de Pamplona, Universidad de Navarra, 1997, pp. 187-196.

  • MOLINS MUGUETA, J. L., Capilla de San Fermín en la iglesia de San Lorenzo de Pamplona, Pamplona, Diputación Foral de Navarra-Institución “Príncipe de Viana”,Ayuntamiento de Pamplona, 1974.

  • MOLINS MUGUETA, J. L., El culto a San Fermín, en “Sanfermines. 204 horas de historia”, Pamplona, Larrión y Pimoulier, 1992, pp. 31-39.

  • MOLINS MUGUETA, J. L., Las Capillas de San Fermín y Ntra. Sra. del Camino en Pamplona, en ”El Arte en Navarra”, núm. 27, Pamplona , Diario de Navarra, 1995 , pp. 417-432.

  • En la web de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro: Un ejemplo de “green man” en la pamplonesa Capilla de San Fermín, en “La pieza del mes”, diciembre 2013.

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