Luka Brajnovic

Periodista, escritor y poeta croata (1919-2001), se convirtió en maestro de periodistas en 1960 de la mano de Antonio Fontán que le trajo a la Universidad de Navarra para poner sus conocimientos y su experiencia de vida al servicio de los alumnos del recién nacido Instituto de Periodismo, hoy Facultad de Comunicación.

Don Luka, como era llamado por todos en la Facultad, llegó a ella después de haber pasado por una vida azarosa que terminó en el exilio y pasó por una cárcel fascista, un campo de concentración comunista e innumerables campos de refugiados en el exilio por no ceder ante las presiones contra su libertad de expresión, sus convicciones cristianas  y por su decisión firme de actuar siempre de acuerdo con su conciencia de profesional basada en la ética.

Luego, con el correr de los años, enseñó en la Universidad de Navarra durante décadas a generaciones de periodistas Deontología profesional y fue autor del primer manual sobre la materia en España.

Durante su etapa como profesor en Navarra impartió otras materias como Literatura Universal o Tecnología de la Información sobre las que también publicó manuales (el de Tecnología, también pionero). Fue director de publicaciones de la Universidad y director del Instituto de Artes Liberales y publicó libros sobre Ciencias de la Información como el Lenguaje de las Ciencias o El Ámbito Científico de la Información. Su actividad docente la hizo compatible con la actividad periodística publicando comentarios diarios sobre política internacional durante 28 años en Diario de Navarra bajo el título "Boletín del extranjero" y colaborando con otras publicaciones. 

En su actividad literaria publicó dos novelas y un libro de relatos cortos en croata y seis libros de poemas en croata y en castellano. Además publicó al final de su vida un libro de memorias titulado "Despedidas y encuentros", en el que se desprende cómo, a pesar de todo lo que tuvo que sufrir durante la Segunda Guerra Mundial y el exilio, vivió con paz y sin resentimientos porque, dijo, todos los días luchaba positivamente contra el odio.

Una vez desaparecida la antigua Yugoslavia de la que tuvo que exiliarse y constituido el actual Estado Croata, fue distinguido con varias condecoraciones entre ellas la máxima al mérito cultural, pero eso a él no le importaba demasiado, aunque lo agradecía. 

En la Facultad era conocido especialmente por su manera de enseñar y por su trato personal con los alumnos, en muchos de los cuales dejó huella imborrable. Sobre el profesional de la comunicación, Luka Brajnović decía que "es un servidor que pone toda su capacidad y todas las cualidades y posibilidades de un experto inteligente y honrado al servicio de los demás".