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El termómetro de las ONG

21/05/2026

Publicado en

Purpose Strength Project

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Las organizaciones que nacen para cambiar el mundo -asociaciones, fundaciones, empresas sociales- se enfrentan a un enemigo silencioso, la llamada deriva de misión, ese proceso gradual e imperceptible por el que una entidad va relegando sus valores fundacionales en favor de objetivos financieros o de supervivencia institucional. Hasta ahora, este fenómeno era ampliamente reconocido, pero difícilmente medible. Un estudio publicado en marzo de 2026 en el Journal of Social Entrepreneurship por Mir Satar y Ghadah Alarifi cambia eso: por primera vez, los investigadores ofrecen una escala científicamente validada para detectar, cuantificar y corregir esta deriva antes de que sea irreversible.

Guarding the Mission: Insights into Measuring Mission Drift in Social Purpose Organisations, Journal of Social Entrepreneurship.

Investigadores de Arabia Saudí publican la primera herramienta validada para detectar cuándo una entidad social empieza a priorizar el dinero sobre su propósito fundacional, traicionando su misión.

Las organizaciones de propósito social -término que engloba tanto a las clásicas ONG como a las nuevas empresas sociales- operan en un territorio de tensión permanente. Por un lado, tienen una misión social que les da razón de ser, por ejemplo, educar a colectivos vulnerables, proteger el medio ambiente o insertar laboralmente a personas en riesgo de exclusión. Por otro, necesitan financiación para existir: subvenciones, contratos con administraciones, ingresos comerciales, donaciones privadas. El problema surge cuando esas fuentes de financiación empiezan a dictar, de forma sutil, el rumbo de la organización.

Un donante que prioriza ciertos colectivos sobre otros. Una convocatoria pública que exige resultados cuantificables a corto plazo incompatibles con el trabajo de fondo. Un contrato empresarial que requiere adaptar los servicios a un público diferente del original. Paso a paso, sin que nadie lo decida explícitamente, la organización puede acabar haciendo algo muy distinto a lo que se propuso al nacer.

“La deriva de misión no suele ser el resultado de una decisión maliciosa, sino de acumulación de pequeñas adaptaciones razonables”, explican los autores en su trabajo. El resultado puede ser devastador; pérdida de credibilidad ante los beneficiarios, desconfianza de los financiadores comprometidos con el propósito original y, en última instancia, organizaciones que existen en el papel pero han vaciado su contenido real.

Una herramienta con cinco palancas

Satar, de la Universidad Electrónica de Arabia Saudí, y Alarifi, de la Escuela de Políticas Públicas KAPSARC, pasaron varios años desarrollando y probando un instrumento de medición robusto. Primero revisaron sistemáticamente más de dos décadas de literatura académica internacional; después consultaron a un panel de 21 expertos (académicos, directivos de organizaciones sociales y responsables políticos) en tres rondas sucesivas de método Delphi; y, finalmente, encuestaron a 187 organizaciones de propósito social en Arabia Saudí, sometiendo los resultados a análisis factoriales exploratorio y confirmatorio.

El resultado es una escala de 18 indicadores agrupados en cinco dimensiones que, combinados, ofrecen una radiografía del grado de alineación o deriva de cualquier organización respecto a su misión fundacional:

1. Estabilidad de la misión. ¿Reinvierte la organización sus excedentes en su propósito social? ¿Prioriza el valor social sobre el financiero cuando entran en conflicto? ¿Sus actividades cotidianas responden realmente a su misión declarada?

2. Gobernanza inclusiva. ¿Participan los beneficiarios y la comunidad en la toma de decisiones? ¿Se busca activamente la retroalimentación de todas las partes implicadas? ¿Los acuerdos con socios y financiadores respetan los valores fundacionales?

3. Evaluación del impacto social. ¿Mide la organización de forma periódica si sus intervenciones mejoran realmente la calidad de vida de los destinatarios? ¿Evalúa su huella ambiental, su contribución al desarrollo comunitario y su capacidad de innovación social?

4. Gestión del personal. ¿Recluta a personas motivadas principalmente por el impacto social? ¿Ofrece incentivos alineados con la misión, más allá de la retribución económica? ¿Forma a su equipo en los valores y competencias ligados al propósito fundacional?

5. Orientación emprendedora social. ¿Mantiene la organización un perfil innovador, proactivo y dispuesto a asumir riesgos calculados al servicio de su misión? ¿Logra equilibrar los objetivos sociales y económicos sin sacrificar los primeros?

Uno de los aportes más interesantes del estudio es su negativa a tratar la deriva de misión como algo necesariamente negativo o como un fenómeno todo-o-nada. Los autores distinguen entre dos formas de deriva muy distintas en sus implicaciones.

La deriva adaptativa ocurre cuando una organización ajusta su misión para responder mejor a necesidades sociales cambiantes, sin abandonar sus valores esenciales. Es el caso, por ejemplo, de una asociación de atención a personas migrantes que amplía sus servicios al colectivo de refugiados porque el contexto lo demanda. Esta flexibilidad estratégica, argumentan los autores, no solo es legítima sino deseable: mantiene la relevancia social de la entidad.

La deriva erosiva, en cambio, es la que hay que evitar. Ocurre cuando son las presiones financieras o institucionales y no las necesidades sociales las que reorientan la organización. Cuando una entidad empieza a atender a un público más solvente porque sus donantes prefieren resultados visibles y rápidos, o cuando suprime programas de bajo impacto mediático pero alto valor social para garantizar renovaciones de contrato, estamos ante una erosión real del propósito fundacional.

La escala desarrollada en este trabajo permite, por primera vez, distinguir empíricamente entre ambas formas de deriva y posicionar a cada organización en un continuo que va de la plena coherencia misional a la erosión profunda.

Implicaciones prácticas: del diagnóstico a la acción

Los autores son explícitos en cuanto al valor práctico de su herramienta. Para los equipos directivos y los consejos de administración, la escala funciona como un sistema de alerta temprana: detecta señales de desalineamiento antes de que la deriva se institucionalice y sea mucho más difícil de revertir. “Una universidad que equilibra la expansión impulsada por matrículas con mandatos de compromiso comunitario podría usar la escala para examinar si sus asociaciones y estructuras de financiamiento permanecen coherentes con su misión fundacional”, ilustran en el texto.

Para los financiadores -fundaciones, administraciones públicas, inversores de impacto-, el instrumento proporciona criterios objetivos para evaluar a qué organizaciones apoyar y para diseñar mecanismos de rendición de cuentas que no desvirtúen la misión de las entidades financiadas. En muchas ocasiones los sistemas de evaluación actuales incentivan inadvertidamente la deriva, al premiar indicadores cuantitativos de corto plazo que no capturan el verdadero impacto social.

Y para los responsables de políticas públicas, la herramienta abre la posibilidad de diseñar marcos regulatorios, esquemas de certificación y programas de fortalecimiento institucional que protejan la integridad misional del sector no lucrativo y de las empresas sociales, especialmente en economías emergentes donde este ecosistema está en pleno desarrollo.

Los propios autores señalan las limitaciones de su trabajo: los datos provienen exclusivamente de organizaciones saudíes, el diseño es transversal (una fotografía en un momento dado, no un seguimiento en el tiempo) y la fase de consulta Delphi puede haber introducido sesgos de autoselección. Instan a que investigaciones futuras amplíen la validación a contextos culturales e institucionales distintos, realicen seguimientos longitudinales y contrasten los resultados de la escala con fuentes de datos independientes como memorias anuales o evaluaciones externas de impacto.

Con todo, el estudio representa un avance metodológico y conceptual de primera magnitud. Transforma un concepto ampliamente invocado pero escurridizo en una herramienta operativa, replicable y adaptable. En un momento en que el sector de las organizaciones sociales experimenta una presión creciente para demostrar resultados, profesionalizarse y competir por recursos escasos, disponer de instrumentos rigurosos para custodiar el propósito fundacional no es un lujo académico sino una necesidad práctica.

Guarding the Mission: Insights into Measuring Mission Drift in Social Purpose Organisations, Journal of Social Entrepreneurship.