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La empatía laboral, una asignatura pendiente

21/04/2022

Publicado en

Diario de Navarra, El Día y Diario Montañés.

Gerardo Castillo |

Profesor de la Facultad de Educación y Psicología

La empatía provoca una mayor sensación de comodidad en el trabajo, las relaciones son mucho más fluidas, lo que desemboca en mayor productividad.

Últimamente está de moda el término “empatía”: “hay que ser empático”. Sorprende que haya saltado, de pronto, del lenguaje científico al lenguaje usual. Esto explica por qué muchas personas desconocen su verdadero significado. Para algunos, la empatía es la nueva “purga de Benito”: un remedio inmediato para todo tipo de problemas. Pues bien: ni es una purga mágica, ni es un descubrimiento actual.

Carl Rogers (1902-1987) fue uno de los primeros y principales teóricos de lo que acuñó como “terapia centrada en el cliente o psicoterapia”. Se refiere a la empatía en el contexto de una relación terapéutica, definiéndola como “la captación precisa de los sentimientos experimentados por el paciente y de los significados que éstos tienen para él”. Rogers aclaró que para lograr comprensión empática es necesario ver las cosas como el otro las ve, lo que requiere “ponerse en sus zapatos”.

Daniel Goleman, en su obra “La inteligencia emocional” (1936), explica que la empatía no se reduce a conocer; incluye también comprender los problemas que se esconden detrás de los sentimientos negativos de otra persona. Con Goleman, la empatía dejó de limitarse a una terapia de la consulta personal parar ser una de las competencias emocionales aplicables al mundo del trabajo, tal como lo propone en La inteligencia emocional en la empresa (1998). En ella explica que existen nuevos parámetros para evaluar el trabajo de las personas; ya no bastan los conocimientos y la cualificación técnica; cada vez son más necesarias las competencias emocionales, entre otras la empatía, la adaptabilidad y la persuasión. No obstante, en 2022 la empatía en el ámbito laboral apenas está implantada en las empresas, cuando el trabajo  es el lugar más apropiado y más necesario para ser empáticos.

El trabajo bajo presión, la competitividad y el consiguiente estrés reclaman una terapia específica. Aunque cada vez más empresas apuestan por implantar la empatía laboral, quedan muchas que aún no han dado ese paso, por no ser conscientes de su trascendencia.

La empatía es un factor clave de las relaciones personales en el ámbito laboral, ya que se necesita captar continuamente los sentimientos de los clientes, de los empleados y de los competidores. De ese modo se pueden aumentar las ventas, crear ambiente de trabajo motivador y adoptar mejores decisiones.

La empatía es un valor muy tenido en cuenta por el departamento de recursos humanos a la hora de seleccionar a los candidatos. En general, y en algunos puestos en particular, es importante tener esta capacidad empá-tica. Un candidato no empático probablemente no será aceptado si el entrevistador sabe detectar esa carencia, que se ha denominado “sordera emocional”. Quien la padece está incapacitado para hacerse cargo de los sentimientos de los demás; por este motivo pueden ser muy crueles con otras personas sin ser conscientes de ello.

La empatía provoca una mayor sensación de comodidad en el trabajo, ya que las relaciones se vuelven mucho más fluidas, lo que desemboca en una mayor productividad y en un mejor clima de trabajo. Siendo empático, el trabajador eliminará prejuicios y suposiciones, entendiendo mejor a sus compañeros; la empatía permite una mejor comunicación entre trabajadores, por lo que las relaciones se hacen más fuertes y duraderas. Esto será positivo no sólo para su trabajo, sino para toda su carrera profesional.

No se nace siendo empático, sino que es algo que se va desarrollando a lo largo de la vida de una persona con la ayuda de cursos de formación sobre inteligencia emocional. Me parece fundamental que los estudiantes universitarios que tengan el propósito de trabajar en una empresa desarrollen competencias emocionales ligadas a prácticas laborales dirigidas. Esto es preferible a hacerlo de forma intensiva al terminar la carrera, por dos razones: se gana tiempo y se obtiene un mejor aprendizaje.

A quien desee cultivar la empatía e implementarla, le será útil practicar la escucha activa con la intención de entender al otro; entrenar la capacidad de autoconciencia (identificación de las propias emociones para que no sean disfuncionales); centrarse en comprender al otro en vez de juzgarlo; compartir los logros (“esto ha sido fruto del trabajo en equipo”).