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Atrás 11-S: Diez años después en el mundo árabe y en Occidente

Francisco J. Pérez-Latre, Profesor de la Facultad de Comunicación, Universidad de Navarra

11-S: Diez años después en el mundo árabe y en Occidente

dom, 11 sep 2011 14:34:00 +0000 Publicado en Diario de Navarra

El 11 de septiembre de 2011, hace diez años, las noticias televisivas del mediodía nos trajeron las terribles imágenes de la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York. Los acontecimientos de aquel día siguen configurando la historia.
Sin ir más lejos, en los últimos días, el islamismo radical se ha cobrado 23 muertos en el ataque a unas oficinas de la ONU en Abuja, la capital de Nigeria (26 de agosto); 18 en una academia militar en Argelia (25 de agosto); al menos 30 personas en otro ataque suicida en Bagdad (28 de agosto), y 10 muertos en Nueva Delhi en un atentado frente a la sede del Tribunal Supremo en Nueva Delhi (7 de septiembre).

Después del 11-S, llegaron los horribles atentados de Madrid (2004), del metro de Londres (2005), y de Bombay (2008), y las guerras en Irak y Afganistán, que dejaron cientos de miles de muertos y 7,8 millones de refugiados. Aunque los SEALS mataron a Osama Bin Laden en mayo, Al Qaeda, ahora dividida en múltiples células "regionales", sigue siendo peligrosa en lugares como Yemen o Somalia. La guerra de Afganistán, además, ha desestabilizado a Pakistán, un país con 190 millones de habitantes y armamento nuclear. Los problemas de Pakistán, a su vez, incrementan las tensiones en la India, la mayor democracia del planeta, objetivo habitual de atentados islamistas.

En Tierra Santa, lugar clave para la paz, las relaciones entre Israel y la Autoridad Palestina no pasan por su mejor momento. En la franja de Gaza está gobernando Hamás. Estados Unidos se ha mostrado incapaz de mediar. En la era Bush, faltaba voluntad política. En la de Obama, a pesar de las elevadas expectativas, el fracaso diplomático es absoluto. El mundo aguarda las consecuencias de la próxima votación de Naciones Unidas sobre Palestina. El 19 de septiembre, Abu Mazen se presenta en Nueva York para pedir la independencia de Palestina.
En algunos países musulmanes de Oriente Medio y Asia se sigue persiguiendo a los cristianos, que sufren ahora más atentados y, con frecuencia, diversas formas de discriminación. En algunos países les fuerzan a emigrar. La libertad religiosa sigue siendo una asignatura pendiente, con honrosas excepciones, como la recién estrenada libertad de culto en los Emiratos Árabes y Kuwait.

El 11 de septiembre de 2011, Estados Unidos era la "superpotencia" indiscutible del planeta. Hoy sigue siendo el país más poderoso. Pero en esta década, China ha ampliado su poder, América Latina se muestra rebelde, y Europa desconfía. La supremacía de Estados Unidos ya no se puede dar por descontada: el mundo se ha hecho "multipolar". La crisis financiera de septiembre de 2008 y las dificultades de Estados Unidos para impulsar su economía incrementan la sensación de debilidad.

Las tensiones entre el Islam y Occidente continúan. El 11-S envenenó las relaciones y confundió las mentes. La mayoría de los encuestados en países islámicos no creen que los autores del 11-S fueran árabes. Una encuesta del prestigioso Pew Research Center en julio pasado mostró que la comunicación entre los dos mundos dista de ser fluida. El 72% de los palestinos, el 62% de los libaneses y los turcos, el 60% de los egipcios y el 58% de los jordanos piensan que las relaciones son malas. Lo mismo cree el 62% de los franceses, el 61% de los alemanes, el 58% de los españoles y el 52% de los británicos. Occidente culpa al Islam, y el Islam culpa a Occidente.

El panorama es problemático. Pero en los últimos meses los ideales democráticos han encontrado su expresión en la primavera árabe, momento de grandes riesgos, pero también de grandes cambios y esperanzas, que ya ha provocado revoluciones en toda la región y la caída de regímenes en Túnez, Egipto y Libia. Algunos piensan que la primavera árabe va a dar lugar a un otoño islamista. Pero con el foco de atención centrado en Siria, la primavera árabe es una gran oportunidad. Conviene recordar que las únicas democracias en la región son Turquía, Líbano, y el precario gobierno de Nuri al-Maliki en el Irak de posguerra. El poder de los sin poder, apoyado por los móviles, Internet y las redes sociales, y una demografía asombrosamente joven, puede seguir provocando movimientos democratizadores en el Norte de África y en Oriente Medio. El 25% de los iraníes tiene menos de 15 años. Y en diversos países árabes, como sucedía en Egipto, hay elevados índices de paro y descontento social. La primavera árabe es un proceso que todavía no ha concluido y aún puede degenerar en regímenes opresores. Pero soplan vientos de libertad.
El 11 de septiembre cambió el curso de la historia. Diez años después, se hace necesario un clima de mayor entendimiento y comunicación, nuevas alianzas y grandes estadistas que busquen con audacia la paz. En este contexto, la paz en Tierra Santa tendría un enorme valor ejemplar. Y ya hemos visto que las guerras agravan los problemas. También en esto Juan Pablo II (que clamó contra la invasión de Irak) tenía razón. La paz es el único camino.