Antonio López, el genio del arte figurativo español
FOTO: Manuel Castells
El artista Antonio López fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra en una ceremonia académica celebrada el jueves 27 de octubre de 2011. El acto fue presidido por el Gran Canciller del centro Monseñor Javier Echevarría.
Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1985) y Premio Velázquez de las Artes Plásticas (2006), es uno de los representantes del realismo contemporáneo español y uno de los pintores españoles más cotizados en los mercados internacionales del arte.
Nacido en Tomelloso (Ciudad Real) en 1936, su temprana vocación por el dibujo, así como la influencia de su tío, el pintor Antonio López Torres, conformaron su decisión de dedicarse a la pintura cuando tenía tan sólo 13 años. Entonces se trasladó a Madrid para preparar su ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde permaneció entre 1950 y 1955.
En 1955 viajó a Italia, y, después de terminar sus estudios, desde 1965 y hasta 1969 fue profesor encargado de la Cátedra de Preparatorio de Colorido en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En 1993 fue nombrado miembro de número de la madrileña Real Academia de San Fernando.
La verdad y la belleza de las cosas
La obra del pintor se caracteriza por un sentido investigador de la realidad y está considerado como el padre de la escuela hiperrealista madrileña. En la Universidad de Navarra imparte desde el año 2006 el Taller de Pintura Figurativa donde se trabajan los géneros de la tradición figurativa, como el bodegón, la figura humana con modelos al natural y paisajes.
Con esta propuesta para el Doctorado Honoris Causa, la Universidad de Navarra quiere reconocer la personalidad profundamente universitaria de Antonio López, un artista que según él mismo confiesadedica su trabajo al conocimiento de la verdad de las cosas; y quiere también agradecer la generosidad del maestro que no sólo necesita compartirla, sino que hace de su vida la entrega cotidiana de enseñar a los demás el camino para alcanzarla.
Sobran las palabras para elogiar la trayectoria de quien está considerado como uno de los más grandes del arte español contemporáneo. Sus cuadros se desarrollan a lo largo de varios años, décadas en ocasiones, con una plasmación lenta, meditada, destilando con cada pincelada la esencia del objeto o paisaje, hasta que el artista consigue plasmar la esencia del mismo en el lienzo.
Redescubrimiento y transmisión de la belleza
El pintor busca entre la realidad que le rodea aquellos aspectos cotidianos, que él recoge con un tratamiento pleno de detallismo, rozando lo fotográfico. Sus preferencias van desde las vistas de Madrid hasta los retratos de sus familiares, pasando por los objetos más cotidianos y cercanos.
Es un artista singular que transmite la necesidad de descubrir la belleza en el mundo que le rodea y a través de su arte transmitirla a los demás. Una belleza que para él es algo más que una cualidad estética. La belleza que Antonio López persigue en sus obras es reflejo de algo más profundo, más grande, aquella que trasciende de una verdad que busca.
Apadrinado por la Escuela de Arquitectura de la Universidad, la obra de Antonio López enseña también a los arquitectos a mirar al hombre como protagonista de sus espacios y a tratar de trascenderlos con una belleza que no necesite de estridencias, sino simplemente de la forma que encierre la verdad de su vida, o al menos, el intento de alcanzarla.
Contenidos relacionados: