Los microorganismos del suelo no son solo un complemento, sino una pieza central para la agricultura del futuro
Un estudio del Instituto BIOMA investiga cómo frenar el impacto del cambio climático sobre la calidad de la uva empleando consorcios de hongos micorrícicos y bacterias del suelo
26 | 01 | 2026
El cambio climático ya no es una amenaza lejana para los viñedos: las olas de calor extremas y el aumento del CO₂ están alterando la maduración de la uva y la calidad del vino. Ante esta situación, que afecta tanto al sector vitivinícola como a los consumidores, un equipo de investigadores del Instituto de Biodiversidad y Medioambiente BIOMA de la Universidad de Navarra ha demostrado que debajo de la tierra podrían encontrarse algunas herramientas biológicas que permitirían aumentar la resiliencia de este cultivo al cambio climático.
Daria Kozikova, doctoranda del Instituto BIOMA, junto a Inmaculada Pascual, Nieves Goicoechea, María del Carmen Antolín y Johann Martínez-Lüscher, investigadores del Instituto BIOMA, han publicado un artículo en la revista científica Food Research International en el que demuestran que la combinación de hongos micorrícicos y bacterias beneficiosas del suelo permite que las vides jóvenes resistan mejor las condiciones climáticas extremas y sigan produciendo uvas de alta calidad.
En un experimento pionero, las plantas de vid de la variedad Cabernet Sauvignon fueron sometidas a escenarios climáticos que imitaban condiciones climáticas futuras: temperaturas 4 °C más altas, olas de calor y niveles elevados de CO₂. Los resultados demostraron que el calor extremo reduce el tamaño de la uva, su acidez y la acumulación de antocianinas, los pigmentos responsables del color del vino tinto. Además, altera el perfil de aminoácidos de la uva, fundamentales para la fermentación y el desarrollo de aromas.
Algunos de estos efectos se atenúan de forma significativa cuando las plantas están asociadas a hongos micorrícicos arbusculares y bacterias promotoras del crecimiento vegetal. “Estas asociaciones mejoran la absorción de nutrientes y refuerzan la fisiología de la planta, lo que se traduce en una mayor estabilidad de la composición de la uva en condiciones de estrés”, explica Daria Kozikova.
El estudio demuestra que las vides que crecían con estos microorganismos mantuvieron mejor la acidez, acumularon más aminoácidos totales y conservaron un perfil químico más equilibrado que las plantas no inoculadas, incluso bajo temperaturas extremas. En términos enológicos, esto significa una mejor nutrición para las levaduras durante la fermentación y un mayor potencial aromático del vino.
Además, se observó que las plantas micorrizadas presentaban una respuesta mucho más estable frente a los cambios de temperatura y CO₂, lo que indica una mayor resiliencia frente a escenarios climáticos variables. “Los microorganismos del suelo no son solo un complemento, sino una pieza central para la agricultura del futuro”, subraya Daria Kozikova. En un contexto en el que el cambio climático amenaza tanto el rendimiento como la calidad de los cultivos, este estudio abre la puerta a estrategias de manejo más sostenibles.
Este estudio forma parte del proyecto de Investigación RHIZOCLIMAVID (PID2020-118337RB-I00/AEI/10.130 39/501100011033), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España. J. Martínez-Lüscher es beneficiario de una ayuda ANDIA Talent Senior (2021) y D. Kozikova de un contrato pre-doctoral de la Asociación de Amigos de la Universidad de Navarra.
Referencia bibliográfica
· Daria Kozikova, Johann Martínez-Lüscher, M. Carmen Antolín, Nieves Goicoechea, Inmaculada Pascual, A consortium of arbuscular mycorrhizal fungi and plant growth-promoting bacteria modulates wine grape ripening and composition under climate change conditions, Food Research International, Volume 225, 2026, 118027, ISSN 0963-9969, https://doi.org/10.1016/j.foodres.2025.118027.