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"Hay que redescubrir las funciones estratégicas de la familia"

Entrevista a Carolina Montoro, profesora de Geografía y miembro del comité de expertos de la Jornada Interdisciplinar sobre la Familia

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FOTO: Manuel Castells
24/02/15 15:01 Fina Trèmols

Carolina Montoro es de Pamplona. Está casada y tiene 4 hijos. Se licenció en Historia por la Universidad de Navarra y más tarde se  doctoró en Geografía Humana en el mismo centro académico. Además de numerosas actividades científicas, fue asesora del Plan de Apoyo a la Familia del Gobierno de Navarra "Un marco estratégico para el fortalecimiento de nuestra sociedad".

Actualmente es la vicedecana de investigación de la Facultad de Filosofía y Letras, profesora titular en el departamento de Historia, Historia del Arte y Geografía, y la subdirectora del Instituto de Ciencias para  la Familia. Es también miembro del comité de expertos de la Jornada interdisciplinar 'Familia y sociedad en el siglo XXI', que coordina el Instituto Cultura y Sociedad por iniciativa del Vicerrectorado de Investigación.

La profesora Montoro señala que "la Geografía es una ciencia a caballo entre el estudio de la naturaleza y el de la sociedad, que debido a la amplitud de su campo de estudio, requiere de los conocimientos de otras ciencias auxiliares. La Geografía Humana se centra en la localización, caracterización y explicación de toda una serie de fenómenos que protagonizan las personas, así como en la transformación y organización que realizan del espacio. En mi caso, trabajo en temas de geografía de la población, empleando como ciencia afín la demografía, que provee de un doble acercamiento metodológico. Por un lado, cuantitativo, apoyado en la estadística para analizar cuestiones relativas a las sociedades tanto en su vertiente estática –estructura y composición– como dinámica –evolución, crecimiento y movilidad–. Por otro, cualitativo, que apoyándose en otro tipo de herramientas, complementa y enriquece la interpretación del análisis".

"Es posible trabajar en geografía de la población sin hacer referencia a la familia" prosigue, "o considerarla como una variable más de la caracterización de las poblaciones. Sin embargo, trabajar de esa manera implica, a mi parecer, manejar un concepto de población equivalente a una realidad abstracta, comparable a otros fenómenos naturales, o si se prefiere, a otras poblaciones no humanas. La población está formada por personas que, normalmente (en sentido estadístico del término: habitualmente) nacen y viven en estructuras familiares y que actúan impelidas por su realidad más próxima, la definida por sus seres queridos. Esa fuerza o sentido familiar (o su ausencia) es la que está detrás, en última instancia, de muchos de los fenómenos de la población presentes en las sociedades contemporáneas".

"Estudiamos todo lo relacionado con la formación, el desarrollo y también la desaparición de las poblaciones. Analizamos la fecundidad, la movilidad y la mortalidad de los individuos. Asimismo, también es importante el estudio de la nupcialidad: proceso de unión y disolución de pareja entre personas. Este fenómeno demográfico se considera un tema secundario, quizá porque los resultados no afectan de forma directa al crecimiento de la población. Sin embargo, la nupcialidad no es otra cosa que estudiar el inicio de lo que después, de modo natural, dará paso a la fecundidad".

¿Cuál es la situación actual desde el punto de vista demográfico?

El envejecimiento de la población, reflejo del aumento de la esperanza de vida y el declive de la fecundidad, es el rasgo definitorio de las poblaciones actuales, sumado al aumento de la movilidad y las migraciones.

Si nos fijamos en el declive de la fecundidad, se aducen muchos motivos: pérdida de valores, falta de recursos económicos, etc., pero, a menudo se olvida cómo se forma la pareja. Las estadísticas indican que las familias establecidas de acuerdo a un rito religioso o civil tienen más descendencia que las basadas en la simple cohabitación. ¿Por qué? Porque las ampara un compromiso, la expresión de la voluntad de una pareja. Se enfatiza el valor de la libertad, pero depende de cómo se gestione, el resultado es uno u otro. Una sociedad con familias longevas, pero pequeñas, es lógico que tenga unas aspiraciones reducidas sobre la fecundidad: el ideal de tamaño de familia se ajusta a la realidad que nos rodea. Esto, aunque en los estudios cualitativos se ponga de relieve que la maternidad –y la paternidad– llenan y motivan a las personas, a pesar de las dificultades.

Por otro lado, se ha comprobado que las personas casadas son más longevas que las que están solas, sobre todo a partir de determinadas edades. En otras palabras, desde el punto de vista del desarrollo de las poblaciones, no es lo mismo tener familia que no tenerla, ni todas las familias producen el mismo resultado.

Campos de estudio

Carolina Montoro señala que hay abundantes ejemplos de temas interesantes para investigar sobre la familia desde el campo de la geografía de la población y la demografía. Entre todos los posibles, señala unos cuantos:

"Nos encontramos ante una población envejecida, que tiene que hacer frente al reto de la atención a las personas dependientes y en la que cada vez es más importante dar respuesta a interrogantes sobre cómo viven las familias, se articulan las relaciones familiares, se percibe el hecho de ser padre y madre, cuáles son los problemas y las soluciones en el terreno del ansiado equilibrio entre el trabajo y la familia; son terrenos en los que confluyen aspectos relacionados con la nupcialidad, la fecundidad y la mortalidad".

También desde el punto de vista de las migraciones se plantean temáticas de gran interés y relevancia. "No es verdad que la movilidad sea solo un fenómeno individual; aunque solo migre un miembro, las  implicaciones del proceso afectan la familia entera". Con la migración se producen "procesos de separación y reagrupación de las familias que ponen a prueba el funcionamiento de los vínculos familiares y afectan a la integración de estas personas en las sociedades de acogida, entre otras cosas. No deja de ser paradójico que los recién llegados faciliten la conciliación de la vida laboral y familiar de las poblaciones autóctonas mientras que están separados de las suyas o experimentan problemas para atenderlas".

¿Qué propuestas se pueden hacer desde la geografía de la población y la demografía para reforzar los vínculos familiares?

Contar con la familia en el marco de referencia analítico sobre los distintos fenómenos que afectan a las personas facilita una visión más rica y cercana de la realidad; y hace que en la búsqueda de soluciones a diversos retos socio-demográficos se plantee una escala intermedia entre el individuo y el conjunto de la población.

Desde la geografía de la población y la demografía se trabajan cuestiones que afectan al bienestar de las personas, lo que incluye al bienestar de las familias. La planificación de recursos dirigidos a familias en riesgo de exclusión familiar, el diseño de políticas sociales y familiares públicas y privadas, los planes de integración de personas inmigrantes, etc., son aspectos que, además de ser objeto de investigación académica tienen una evidente aplicación social. En cualquier caso, aunque no hay una única manera de entender la familia, sí es cierto que las propuestas mejores serán aquellas que logren que las familias puedan cumplir con éxito todas sus funciones estratégicas y lograr así ciudadanos completos y felices. 

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