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20010209-Luka Brajnovic aseguraba que "es mejor perder con la verdad que ganar con un engaño"

Luka Brajnovic aseguraba que "es mejor perder con la verdad que ganar con un engaño"

Entrevista del profesor de la Universidad de Navarra en el periódico REDACCIÓN en 1993

11/09/23 13:10

El jueves, día 8, falleció en la Clínica Universitaria el profesor y periodista Luka Brajnovic. Por su interés, se reproduce a continuación una entrevista con él publicada en REDACCIÓN, periódico de la Universidad de Navarra (Pamplona, 1993).

Don Luka manifestó sus primeras inquietudes periodísticas a los doce años, cuando promovió una revista para su colegio. Años más tarde, sería el director del semanario Hrvatska Straza.

A punto de ser fusilado

Ser periodista le salvó la vida en 1943...

- Efectivamente. Siendo director del periódico, realicé un viaje. El tren en que viajaba descarriló a causa de las bombas que habían colocado los guerrilleros comunistas de Tito. Con el tiroteo, empecé a romper todos mis documentos, pero olvidé destruir el carné de periodista que llevaba en el bolsillo de la chaqueta. Me condenaron a muerte, y cuando se estaba formando el pelotón de fusilamiento, me sacaron de la fila porque era periodista, y me retuvieron en campos de concentración.

¿Cómo transcurrió su vida en esos campos?

- De marzo a agosto de 1943, estuve en los campos de Kamensko y Vrhovine, que eran territorios croatas ocupados por los comunistas. Ellos querían que hablase por la radio; intentaban utilizarme para hacer propaganda a su favor, diciendo quién era yo y que me había pasado a su bando voluntariamente. Al final, conseguí huir de Vrhovine, junto con otro compañero, aprovechando un bombardeo sobre el campo. Así pude volver al periódico, en Zagreb, aunque al poco tiempo el Gobierno croata, de orientación fascista, lo prohibió por publicar un artículo sobre un discurso en el que el Papa Pío XII condenaba esta ideología.

¿Cuando salió de Croacia?

- En 1945, con la llegada de los comunistas al poder. Dejé mi país, donde se quedó mi familia, y estuve viviendo en campos aliados de refugiados en Austria y en Italia, en los que empecé a elaborar un noticiero escrito a máquina, Vijesti, que colocaba en los tablones de anuncios de los barracones. Mis fuentes eran la BBC y otras emisoras europeas que escuchaba a través de la radio que un compañero tenía escondida, y, a veces, algún periódico.

Profesor y amigo

De quienes conocen a don Luka, que fue director de REDACCIÓN durante casi veinte años, se extrae unánimemente la conclusión de que es de esos profesores que nunca han tenido una mala cara para un alumno. Al contrario, su buen humor y su sincera cordialidad no pasan desapercibidos al tratarle.

Usted llegó a España en 1947 ¿Cuándo volvió a reunirse con su familia?

- Estuve doce años alejado de mi mujer y de mi hija mayor. Tuve que ir a Munich para reunirme con ellas, en 1955. Durante mi estancia allí colaboré con el diario Münchener Merkur. Pero volvimos a Madrid al año siguiente.

¿Cómo llegó a la Universidad de Navarra?

- Yo conocía a don Antonio Fontán de mis años de colaboración con la revista La Actualidad española y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En 1959, el profesor Fontán me propuso dar clases de tipografía en el entonces Instituto de Periodismo. A la muerte del profesor, también croata, Anton Wurster pasé a hacerme cargo de sus asignaturas. Después, me encargué de las clases de Literatura y Deontología periodística. Al mismo tiempo, continuaba mi actividad profesional por medio de colaboraciones con agencias, revistas y periódicos.

Fiel a sí mismo

El profesor Brajnovic es también un católico de profundas convicciones religiosas, que le llevan a extender su diálogo siempre sonriente a gente de cualquier mentalidad. Asegura que las diferencias de pensamiento nunca han sido barrera para hacer nuevas amistades.

En ocasiones no es fácil para un periodista permanecer fiel a unos principios. En este aspecto, ¿qué le dice su larga experiencia?

- Cualquier periodista puede hacer concesiones a ciertas circunstancias actuales, pero le pesará en su conciencia durante toda la vida. Pienso que es mucho mejor ser exigente con los propios juicios y con uno mismo que ser una veleta que se mueve según el viento que sople.

¿Es un reproche a los periodistas?

- No, es un peligro ante el que todos debemos estar prevenidos. Si una personalidad dice una idiotez, el periodista debe decir que se trata de una idiotez, y no repetirla sin más. De lo contrario, el periodista se hace portador de esa tontería. Es mejor perder con la verdad -que sólo será temporalmente- que ganar con un engaño -que será tan sólo una victoria pasajera-.

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