20000519-En la UE menos del 2% de habitantes pertenece a sectas" "Los creyentes no practicantes eligen lo que más les gusta de cada religión
"En la UE menos del 2% de habitantes pertenece a sectas" "Los creyentes no practicantes eligen lo que más les gusta de cada religión
Massimo Introvigne, director del Centro de Estudios sobre las Nuevas Religiones, en la Universidad de Navarra
"Conocer la religión" es el título del "II Simposio Internacional sobre la Fe Cristiana y la Cultura Contemporánea", que se celebró en la Universidad de Navarra entre los dias 15 y 16 de mayo. El italiano Massimo Introvigne, director del Cesnur (Centro de Estudios sobre las Nuevas Religiones), participó en el encuentro, organizado por el Instituto de Antropología y Ética de la Universidad de Navarra. "El renacer de una religiosidad sin Iglesia" fue el tema que Introvigne trató en el simposio.
- ¿Qué se considera "religiosidad sin Iglesia"?
- La socióloga inglesa Grace Davie introdujo el término "creer sin pertenecer", que deriva de la constatación de que el número de creyentes es mucho más alto de los que se reconocen como miembros de una Iglesia, y mucho menos, practicantes. Es un concepto que viene a significar "creyente que no pertenece".
- ¿Y es posible esta "religiosidad sin Iglesia"?
- Sí, aunque naturalmente es débil: no tiene mucha posibilidad de influir sobre la cultura y la vida social.
- ¿La practica mucha gente?
- En Italia el 90% de la población afirma creer en un poder superior o en una vida después de la muerte, pero sólo el 38% se reconoce completamente integrado en la Iglesia Católica u otra religión y es practicante. Por eso, la mitad de los italianos podrían ser considerados "religiosos sin Iglesia". Eso sí, el número de los "creyentes no pertenecientes" es mayor en Gran Bretaña o Francia. En contrapartida, algún sociólogo constata la existencia del fenómeno contrario: el "pertenecer sin creer" en países como Polonia o Rusia donde, en la época del comunismo, la dependencia de la Iglesia Católica o la Ortodoxa suponía una reivindicación o protesta política, exenta de cualquier tipo de creencia doctrinal.
- ¿Esta forma de ver la religión puede ser un intento de las personas para convencerse de que son creyentes?
- Ciertamente, porque la creencia sin práctica es poco exigente. La identificación con una Iglesia obliga a elegir entre la obediencia a una cierta moral o sentirse culpable en caso de incumplirla. El "creyente no perteneciente" elige lo que más le gusta de cada religión porque es más cómodo. Muchos italianos incluidos en este grupo no quieren acatar las normas de la Iglesia católica para no aceptar la imposición de una moral en el campo sexual.
- Una persona que dice creer, pero no practica, ¿puede ser presa fácil de una secta?
- Sí, porque, normalmente, los nuevos movimientos religiosos (expresión más respetuosa y precisa, que yo prefiero a la palabra "secta") no suelen influir en católicos practicantes o personas que pertenecen a otras religiones. Es más fácil "pescar" adeptos en el "lejano oeste religioso" de los creyentes no practicantes. Pero también es necesarios decir que el fenómeno de los nuevos movimientos religiosos está sobrevalorado: en la UE menos del 2% de habitantes pertenece a "sectas".
- ¿Tienen las sectas algún lado positivo?
- Detrás de esta etiqueta se esconden diferentes realidades que no son del mismo tipo. Algunas sectas (pocas) son organizaciones criminales. Otras (la mayoría) son expresiones de la búsqueda más bien confusa de una religión. Y, en un escaso porcentaje, se puede decir que con algunas sería posible abrir un diálogo sobre el plano cultural y los valores sociales y morales.
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