"Dejé atrás mi mochila, la culpa y la autoexigencia. Ahora me dedico a cuidarme y a intentar ayudar a los demás"
Vanesa Almeida, deportista con autismo de alto funcionamiento, y Amaya Núñez, psicóloga en la Asociación Navarra de Autismo, imparten en la Universidad la tercera sesión del XIII ciclo 'Capacitarse para entender la discapacidad'
18 | 02 | 2026
El pasado 16 de febrero, en el Museo Universidad de Navarra, tuvo lugar la tercera sesión del ciclo “Capacitarse para entender la discapacidad”, organizado por Tantaka, el Banco de Tiempo Solidario del centro académico, en colaboración con la Fundación Iddeas.
En una ponencia que llevaba por título “8.000 metros sin barreras”, Vanesa Almeida, regatista y alpinista con autismo de alto funcionamiento, acompañada por Amaya Núñez, psicóloga experta en neurodiversidad de la Asociación Navarra de Autismo, compartió con los asistentes su testimonio de superación.
La sesión fue muy enriquecedora, al contar con una ponente que vive el autismo en “carne propia” y con una experta en el ámbito del trastorno del espectro autista. Ambas enseñaron la importancia de formarse en el ámbito de este tipo de discapacidad y nos enseñaron que, con esfuerzo, conocimiento y preparación, una persona con autismo puede lograr todo lo que se proponga.
Vanesa Almeida fue diagnosticada alrededor de sus 40 años. Como explicó, su diagnóstico fue tardío porque “todo lo que veía que a la gente no le gustaba de mí lo fui limando, como una especie de máscara, para que no se me viera el autismo. Lo fui perfeccionado tanto, que ahora ya no se me nota, por lo que me tuve que hacer pruebas exhaustivas para que me lo detectaran”. En este sentido, contó que acabó dejando atrás esta “mochila, la culpa, la autoexigencia”, y que su meta ahora, además de cuidarse a sí misma, es “intentar ayudar a los demás para que la detección ocurra antes, porque así se acumula menos dolor y menos sufrimiento”: “Mi objetivo es ayudar a las familias y que sea más fácil el camino para los demás”.
Su proyecto “8.000 metros sin barreras” nació cuando le detectaron el autismo: “Fue entonces cuando empezó a emerger en mí una pasión brutal por la montaña”. Con respecto al mundo de la vela, disciplina en la que es muy reconocida, señala que el simple hecho de decir que tiene autismo puede cambiar la percepción del resto.
El diagnóstico de Vanesa es trastorno del espectro autista, tipo 1. Según explicó Amaya Núñez, este nivel “está asociado a una capacidad intelectual neurotípica y se consideraría de menores necesidades de apoyo”. Sin embargo, reitera que, aunque a veces se suele decir que es un tipo de “autismo leve”, también tiene sus complicaciones.
En este sentido, Almeida compartió los colapsos que sufren las personas con autismo: “Aunque en el ser humano ocurre por naturaleza, en el autismo funciona de una manera diferente, porque es más frecuente y se activa más rápido”. En su caso, cuenta que tiene herramientas para gestionarlos y que con ellas puede recomponerse en 30 minutos”. No obstante, tal y como apuntó la psicóloga Núñez, “al igual que personas, hay formas infinitas de tener colapsos, por eso lo más importante es preguntar acerca de las necesidades de cada persona”.
En la sesión también abordó su faceta como madre y la importancia que esta tuvo para llegar a su diagnóstico: “La maternidad autista es lo más duro a lo que me he enfrentado, ni la preparación olímpica, ni en el 8000. Pero mis hijos son lo mejor que me ha podido pasar, sobre todo porque yo sabía que algo me sucedía y ellos me han llevado a seguir en mi búsqueda. Creo que en cuanto mejores condiciones esté, mejor podré educarlos”.
La última sesión del ciclo, “El salto inclusivo: cine de Diseño Universal”, será el próximo lunes 23 de febrero. Miguel Ángel Font, director de cine inclusivo, compartirá con los asistentes su metodología en el ámbito de la cultura audiovisual.