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"La escucha y la empatía de los profesionales de paliativos son mejores que una medicina"

Un familiar de un paciente y una profesional de medicina paliativa contaron su experiencia de gratitud en cuidados paliativos durante un seminario del Instituto Cultura y Sociedad


FotoVictoria de Julián/
Javier Errea (izda.) se reunió con el grupo de investigación en cuidados paliativos ATLANTES a través de la plataforma ZOOM

17 | 06 | 2021

Texto

“La escucha y la empatía de los profesionales de paliativos son mejores que una medicina”. Así lo afirmó Javier Errea, periodista y familiar de un paciente de cuidados paliativos durante un seminario organizado por el proyecto ‘El fenómeno de la gratitud en el ámbito de los cuidados paliativos’ del grupo de investigación en cuidados paliativos ATLANTES del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra. En el evento también participó Ana Larumbe, profesional del servicio de Medicina Paliativa de la Clínica Universidad de Navarra, y sirvió para contar la experiencia en cuidados paliativos de familiares de pacientes, como Errea, y profesionales de esta área, Larumbe.

El padre de Errea falleció en marzo de 2020 debido a una amiloidosis. Llevaba enfermo ya cinco años cuando empeoró en 2019 y fue ingresado en urgencias. “Nos dijeron que no había solución”, recordó el periodista. A su padre le dieron dos meses de vida pero vivió ocho meses como paciente de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios. Contó emocionado la experiencia de esos “ocho meses maravillosos”, en los que tuvieron “un tiempo riquísimo para despedirse con calma, con un gozo, a pesar del dolor, increíble”.

Carlos Centeno, investigador principal del grupo ATLANTES, preguntó a Errea si veía una conexión entre la serenidad de los últimos meses de su padre y el trabajo de los profesionales de cuidados paliativos. Él lo afirmó y destacó que su padre estaba “a gusto” cuando iban a su casa las profesionales de San Juan de Dios porque se sabía “en buenas manos”. Del trabajo de las paliativistas destacó su escucha y su empatía.

Larumbe corroboró la impresión de Errea y explicó que los profesionales de medicina paliativa ponen empeño en “escuchar muchísimo y ser muy observadores”, para establecer una relación de confianza con el paciente y su familia y poder atenderles de manera personal. Así, el periodista concluyó que la confianza que inspiraba el equipo de San Juan de Dios tenía que ver con su “atención médica exquisita” y con que “no ocultan, no hacen como que no pasa nada, sino que miran a lo que no tiene solución”.

Por último, Larumbe reflexionó sobre las expresiones de gratitud de pacientes y familias. Contó que una paciente le regaló “una pulsera en una cajita”. Perpleja porque un paciente en situación de final de vida hubiese dedicado su tiempo para comprarle un regalo, le costó aceptarlo. Al final, comprendió que los profesionales de cuidados paliativos “deben aprender a recibir agradecimiento” porque las familias necesitan agradecer, pues “es una manera de cerrar el ciclo”.