De las aulas de Filosofía al Premio Nobel: el criterio literario de Silvia Bardelás
FotoIrene Merino/
13 | 04 | 2026
Hay quienes sostienen que la Filosofía es un saber de otros tiempos, pero la trayectoria de Silvia Bardelás (FIA '89) demuestra que es, en realidad, la mejor herramienta para entender el presente.
Licenciada en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, Silvia no solo ha volcado su pensamiento en el ensayo —con una reciente publicación en la editorial Acantilado—, sino que ha transformado su visión humanista en un proyecto empresarial: la editorial independiente De Conatus.
En un mercado dominado por las grandes corporaciones, Silvia ha demostrado que el "olfato" editorial nace del rigor intelectual. Su apuesta pionera por autores como Jon Fosse, Premio Nobel de Literatura 2023, o el éxito de ventas Percival Everett, confirma que la formación en Humanidades es el motor de una intuición privilegiada.
En esta entrevista, hablamos con ella sobre cómo el pensamiento crítico se convierte en la brújula necesaria para descubrir las grandes voces de la literatura contemporánea y por qué el mundo editorial necesita, hoy más que nunca, la mirada profunda de la Filosofía.
P. Te licenciaste en Filosofía antes de lanzarte al mundo editorial. En un mercado tan amplio como el actual, ¿de qué manera tu formación filosófica te ha ayudado a definir la identidad de De Conatus? ¿Qué habilidades adquiridas durante tu formación universitaria te han resultado más útiles en este sector y en el desempeño de tu labor profesional?
Creo que la formación en Filosofía supone un desarrollo del pensamiento que permite comprender los textos de una manera profunda, relacionar muchos temas entre sí y aprender a expresar las ideas, entre otras cosas. Para aquellos que quieren dedicarse a algo diferente a la docencia en cualquier ámbito de trabajo, es necesaria una formación adicional. En mi caso estudié Creación Literaria.
P. ¿Tenías claro durante la carrera que querías dedicarte al sector editorial o fue un camino que se fue definiendo con el tiempo?
En realidad yo siempre quise escribir novelas y la formación en Filosofía me pareció la más adecuada para profundizar en la condición humana. De hecho, escribí y publiqué novelas antes de ser editora y sigo haciéndolo.
Ser editora surgió de una necesidad de buscar y sacar a la luz textos que no veía en las librerías, textos más vanguardistas o acordes con nuestras necesidades actuales. Todo suma, una cosa te lleva a otra. En realidad, mejoro como escritora editando y edito mejor siendo escritora.
P. Cuando Jon Fosse ganó el Nobel en 2023, tú ya habías apostado por él en una editorial independiente. ¿Crees que fue, precisamente, tu formación universitaria, la que te permitió identificar su genialidad antes que los grandes grupos? ¿Ves en la edición un acto de "búsqueda de la verdad" o de sentido, similar al ejercicio filosófico?
En concreto Jon Fosse es un escritor de búsqueda que profundiza en la condición humana como creo que muy pocos hacen en estos tiempos. A la vez, como escribe desde la autenticidad, ha aumentado el registro de recursos narrativos que teníamos. Es, para mí, el autor de la consciencia existencial. Así que sí creo que mi formación filosófica hizo que me fijara en él y que en la editorial apostáramos por su literatura a pesar de tener poquísimas ventas.
P. Has logrado un equilibrio en este sector: desde el Nobel de Fosse, hasta el éxito comercial de Percival Everett. ¿Crees que estudiar Humanidades te otorga una sensibilidad especial para entender qué historias, aunque sean complejas, pueden conectar con el gran público?
Percival Everett es un autor que ha estudiado Filosofía. En todas sus novelas hay referencias a filósofos. Todos sus libros se asientan en un pensamiento crítico con respecto al mundo que está muy bien estructurado. El sentido del humor, la ironía, que es fundamental en sus novelas, viene de su carácter. La unión de estas dos circunstancias lo convierten en un autor único. Es una maravilla que alguien tan profundo pueda llegar al gran público. Esto no suele suceder. También es una maravilla que escriba tantos libros y que todos tengan algo especial y distinto.
P. Recientemente has publicado un ensayo en Acantilado, una de las editoriales de referencia en nuestro país. ¿Ha influido tu experiencia "al otro lado", como editora, en tu propia escritura? ¿Es la Filosofía el eje central de tu reflexión creativa?
El ensayo es una forma de escritura que me apasiona porque admite toda forma de escritura. He escrito “Una conciencia nueva” desde un punto de vista filosófico, proponiendo un cambio en nuestra forma de pensar y sentir para cambiar nuestro mundo. Y lo he hecho con mi forma de escritura narrativa. Es un ensayo que se dirige al lector de una forma íntima y sensible, acorde con lo que propongo. He podido hacerlo después de todos estos años en los que he compaginado la literatura y la filosofía. En este caso no he actuado como editora. Me ha encantado tener una estupenda como es Sandra Ollo.
P. A menudo se cuestiona la salida profesional de las carreras de Humanidades. Como fundadora de este proyecto, ¿qué le dirías a un estudiante que duda sobre si su carrera le preparará para el mundo laboral?
Las carreras de Humanidades son muy personales, desde mi punto de vista. Exigen mucho interés y un impulso de conocimiento y profundidad genuinos. Si se realizan con esta honestidad pueden ser fundamentales para encontrar trabajo. La formación en pensamiento, en comprender la historia de nuestra humanidad, en conocer a fondo las diferentes culturas, en saber expresarse, en saber leer es fundamental para acercarse a cualquier trabajo. Hoy en día me parece muy interesante la opción de desarrollar en profundidad nuestras aptitudes de conocimiento para después hacer un máster de especialización en el área de trabajo que se elija.
P. ¿Qué consejo darías a los estudiantes actuales que quieren orientar su carrera hacia el mundo de la cultura, la edición o sectores afines?
Lo primero que aconsejo es leer mucho y sobre todo leer clásicos. Ahí está todo. El que sabe leer, el que ha visto cómo se maneja la condición humana en cada una de las épocas históricas, tiene mucho trabajado para poder entender qué nos está pasando y qué necesita un libro actual para ser bueno. Como editora, lo que más valoro, sea cual sea el trabajo dentro de la editorial, es que alguien lea bien.
La lectura de buenos libros es la manera de desarrollar la imaginación porque lo que está escrito necesita ser imaginado. Y la imaginación es fundamental para idear cosas nuevas, para ver posibilidades, para abrir mundos, para todo.