Estancias para investigar cuidados paliativos en Uruguay y El Salvador
Eduardo Garralda, técnico de investigación de ATLANTES, ha realizado una estancia de seis meses en Latinoamérica para desarrollar un directorio de equipos de cuidados paliativos en El Salvador y colaborar en iniciativas de investigación en la Universidad de Montevideo.
FotoCedida/Eduardo Garralda, técnico de investigación de ATLANTES, en la Plaza Independencia de Montevideo, con el Palacio Salvo a sus espaldas.
03 | 02 | 2026
Eduardo Garralda, técnico de investigación del ATLANTES Global Observatory of Palliative Care del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra ha realizado una estancia de seis meses en Latinoamérica para continuar su investigación en el campo de los cuidados paliativos. El recorrido comenzó en junio, en el Hospice La Cima de San Salvador (El Salvador), donde trabajó durante un mes, para volar después a Uruguay. Allí completó la estancia en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo.
Garralda explica que la meta de esta estancia en el extranjero perseguía, principalmente, dos objetivos. Por un lado, “elaborar un directorio de recursos especializados de cuidados paliativos en El Salvador, a modo de un catálogo de servicios, para centralizar toda la información relativa a la oferta paliativa del país (en colaboración con la Asociación Salvadoreña para el Estudio y Tratamiento del Dolor y Cuidados Paliativos (ASEDP)”. Por otro, “colaborar en diversas iniciativas de investigación de colegas con los que venimos trabajando desde hace tiempo en Uruguay. Además, la distancia permitió centrarse en el análisis de un proyecto que teníamos aparcado sobre los orígenes de la medicina paliativa en España”.
El técnico de ATLANTES valora que los resultados de ambas estancias han sido “tremendamente satisfactorios y han supuesto un aprendizaje magnífico”. Asimismo, esta oportunidad le ha permitido “conocer la actividad asistencial paliativa desde dentro, siguiendo toda la jornada clínica desde el hospice de San Salvador; y colaborar con proyectos de investigación de equipos clínicos en Uruguay”. Por eso, resalta que “esta experiencia da mucho más sentido y comprensión a nuestra actividad investigadora en ATLANTES”. En este sentido, apunta que “el contacto directo con los profesionales en su medio, sus distintas dinámicas según los contextos (a nivel país y a nivel institución), y el poder compartir inquietudes y conocimientos de investigación, quizás han sido tan valiosos como la propia consecución de los objetivos iniciales”.
Red de colaboración
La elección de estos dos destinos ha venido motivada por las relaciones que ATLANTES viene tejiendo con distintas instituciones del ámbito de los cuidados paliativos en ambos países. En El Salvador, cuentan con un Memorandum of Understanding con la Fundación de Medicina Paliativa de El Salvador (PALIAMED) y el Hospice La Cima, para la colaboración en proyectos de investigación. Por su parte, en Uruguay, mantienen lazos con profesionalesde la Universidad de Montevideo, con la Sociedad Uruguaya de Medicina Paliativa y, en especial, con el Hospital Maciel. Este centro dispone del mayor servicio de cuidados paliativos del país.
Garralda explica que, además de las valiosas experiencias a nivel profesional, que incluyen la práctica docente y la participación en artículos científicos, también ha sido un periodo muy enriquecedor en el plano humano. Para este profesional de los cuidados paliativos fue la segunda vez en el país suramericano, adonde ya había viajado dos años atrás para realizar un proyecto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Uruguay, junto al Ministerio de Salud Pública, con el fin de promover la evaluación del desarrollo de los cuidados paliativos . “Me encantó la experiencia, el país y, sobre todo, ver los paliativos de nuestros colegas en acción. La gente del ministerio, de la universidad, de la asociación profesional y del Hospital Maciel, así como de otros equipos, fueron espectaculares. Me impresionó estar en una frecuencia profesional y cultural tan parecida”.
En cuanto a El Salvador, este viaje ha supuesto la primera toma de contacto. Además de la belleza de los paisajes y de la variedad cultural, destaca la amabilidad y la cercanía de la gente: “No tengo más que alegría y agradecimiento por haber caído allá. La calidez, la hospitalidad y la humanidad de los ‘guanacos’ (así les llaman a los salvadoreños), muy en especial de los colegas del Hospice La Cima, pero también del Ministerio, de la ASEDP y otros, fue legendaria”.