“Quiero poner todo lo aprendido al servicio de las almas, de la diócesis y de mis hermanos sacerdotes”

D. Blas Bautista Ávila es argentino y estudia 2º de Derecho Canónico en la Universidad de Navarra gracias a una beca de la Fundación CARF

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D. Blas Bautista, a la entrada del edificio de Facultades Eclesiásticas FOTO: Luis Álvarez
12/02/21 10:27 María Acebal

“El deseo de estudiar estuvo siempre presente, pero por necesidades de la diócesis y por falta de recursos económicos nunca podía ser”. D. Blas Bautista Ávila, es argentino, de la provincia del Chaco. Es el séptimo de ocho hermanos y ya lleva 11 años de sacerdote desde que se ordenó el 11 de septiembre de 2009. Desde que llegó en el curso 19-20 vive en el Colegio Mayor Echalar y este año estudia 2º de la licenciatura de Derecho Canónico en la Universidad de Navarra gracias a la Fundación CARF.

Su diócesis, San Roque , es de los más pobres de Argentina, por lo que el formarse fuera sin una porque no era viable. Un día, cuando ya había perdido la esperanza, el obispo le llamó para decirle que le había concedido una beca de la Fundación CARF para estudiar Derecho Canónico. “Solo encuentro palabras de agradecimiento para todos mis benefactores: sin porque no estaba formándome como lo estoy haciendo”, expresa.

Contento como estaba en su parroquia “de toda la vida” y en la diócesis, Don Blas afirma que el Señor le llamó a ese servicio concreto para así servir mejor a la diócesis, en la que no había canonistas. “Al principio me costó el cambio y lo ofrecía por las vocaciones en la Iglesia”, añade. Desde entonces vive en el Colegio Mayor Echalar con 45 sacerdotes de más de 10 nacionalidades distintas. “Mi obispo siempre me decía que el venir a estudiar aquí me abriría la mente. Y tenía razón: se puede ver la universalidad de la Iglesia”, comenta al pensar en sus compañeros de China, Filipinas, Uganda o Tanzania. 

A mediados de su primer año en España comenzó la pandemia del COVID-19, lo que supuso el confinamiento de todos los sacerdotes en el colegio mayor. “Fue un tiempo de mucha gracia”, agrega, en el que se conocieron y se unieron más. Unos meses en los que cada uno aportaba algo distinto y en los que vivieron en un clima de familia y de encuentro entre todos. Tras dos años cursando la licenciatura en Derecho Canónico, D. Blas proyecta ya su último curso y su posterior regreso a su Argentina natal: “Quiero poner todo lo aprendido al servicio de las almas, de la diócesis y de mis hermanos sacerdotes”.

Un camino difícil hasta llegar a Pamplona

Terminó la secundaria en 1997 y quería empezar abogacía. Pero en unos trabajos en el camino misionero con nativos del lugar descubrió lo que Dios quería de él. Ante el cambio de planes y de proyectos, sus padres, poco cercanos a la Iglesia, se molestaron. “Mi padre se distanció de mí durante dos años, fue muy duro, pero tras todos estos años ha ido dando sus pasos”. Sin embargo, no hay duda en afirmar que “Dios sabe cómo y cuándo te llama”.

 
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