Newsletter de verano

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Lluis Aragonés Ferri, 21 años. Nació en Gandía. 

"Nueva York es la ciudad de las finanzas"

Lluis Estudia ADE. Va a pasar dos meses haciendo prácticas en Nueva York: consultoría financiera y de inversión en Stelac. Se enteró por un compañero, que le informó que la solicitud de plazas estaba abierta. "Las finanzas y la inversión siempre me han gustado, y por eso he buscado orientar la carrera hacia eso; me gustaría trabajar en un banco o en un fondo", indica. Ya estuvo en primero de carrera en un curso, en la Universidad de Princeton, y decidió que quería volver. "Es la ciudad de las finanzas".

"El fondo Stelac es muy rentable y tiene muy buenos contactos. Me gustaría aprender cómo se manejan los fondos y gestión de carteras. Me planteo esto como el inicio de mi carrera profesional, para dos o tres años, y luego me gustaría dedicarme al desarrollo internacional: estudiar la economía de los países y procurar sus vías de crecimiento", afirma. Estudiar la pobreza y de qué forma se puede crecer. El Navarra Center for International Development del profesor Luis Ravina es el modelo. "Es muy importante que la gente tenga claro qué quiere hacer cuanto antes en su carrera, porque de esa manera puede orientar sus esfuerzos a un objetivo; es mejor que estar viéndolas venir. Yo entré en la carrera sabiendo que las finanzas eran lo mío", subraya.

Pero Lluis no se dedica solo a estudiar: es ganador por segundo año consecutivo del Trofeo Rector de squash. Aprendió en la universidad a jugar de la mano de un compañero del Colegio Mayor Belagua, y se la ha dado bien. "Es un deporte muy rápido, muy intenso, necesitas poco tiempo para pasártelo bien, y eso es una ventaja de cara al estudio". También le da al pádel, al fútbol sala… "es bueno distraerse, estás más relajado después", concluye.

 

Santiago Baselga, 20 años, Derecho y ADE bilingüe. De Zaragoza. 

"Me voy a la India porque si no lo hago ahora no lo voy a hacer nunca"

"Creo que tengo muchos años por delante para hacer prácticas, pero si no hago esto ahora quizá no lo haga nunca. Me apetece irme solo, buscarme un poco la vida y ayudar". Santiago Baselga lo tiene claro. A medio camino entre la solidaridad y la experiencia personal, marcha a la India para tratar de comprender mejor el mundo y a sí mismo. "Pensé en la India porque amigos de mis padres me habían contado que la pobreza es muy evidente, las castas, las clases sociales…", indica.

"Puse voluntariado en inglés en Google y fui investigando. Me decidí por Volunteers Solutions. Supongo que habrá muchas ONG, pero yo voy en esta", comenta restándole importancia. "Es un plan abierto, vamos muchos voluntarios y te recogen en autobuses y te asignan un destino en función de las necesidades: orfanatos, niños de la calle, discapacitados… es en Nueva Delhi".

Sus objetivos son hablar inglés y practicarlo –"no me queda otra"-, aprender de la gente con problemas… "espero que sea una experiencia que mi influya en el futuro, que me abra la mente. Nuestros problemas son menores comparados con otros", afirma.

"Los veranos son muy largos con el sistema de Bolonia, y no solo es pasárselo bien, que también, pero podemos hacer algo más que estudiar y hacer prácticas. Mis amigos son muy currículum, currículum, trabajar, trabajar, y yo quiero hacer otras cosas". "Me da un poco de respeto, pero estoy concienciado, creo. Pasarlo un poco mal no me da miedo".

 

Enrique Mendoza, 22 años. Se gradúa en ADE Bilingüe. Madrid 

Intercambio y voluntariado en China

Enrique estuvo de intercambio en Shanghai, y a raíz de eso tomó contacto con la Will Foundation, que trata de ayudar y reinsertar en la sociedad a niños huérfanos chinos. "En China ser huérfano es muy peligroso: no tienes ningún documento de identidad y no tienes derechos, por lo tanto el Gobierno no los educa, no les da nada. La fundación trata de ayudarles y reinsertarlos", explica.

Primero se involucró una vez por semana, luego dos, por último tres. "Al principio en tareas básicas: cuidarlos entre clases, comer con ellos, hablar… después nos metimos también con el deporte: baloncesto, fútbol… y para terminar ya empezamos con clases: inglés, matemáticas, manualidades…", relata. Además muchos de estos niños sufren discapacidades, por lo que su discriminación es doble: sillas de ruedas, espina bífida, ciegos o tuertos….

Además de colaborar con la ONG, Enrique pasó allí su segundo intercambio, en la Tongji University. El primero de los dos obligatorios fue en Cardiff, en Gales. "La universidad de China no sabía que yo colaboraba con la ONG, era una actividad privada, ya que este tipo de ayuda está prohibida en China. Existen orfanatos llevados por el Gobierno comunista, pero para los que tienen malformaciones no: solo esperan que se mueran o están en la calle sin nada que hacer. La directora de la organización hacía como que los niños eran sus hijos, o como mucho adoptados, pero no era oficialmente una ONG", remarca.

"Es muy duro ver a los niños en esas condiciones. Ninguno superaba los 12 años, y en cuanto te empiezan a contar cosas se abren mucho: tenían muchas ganas de aprender: inglés, español… Eran muy maduros para su edad, porque la vida les había dado fuerte", opina. Enrique tenía que viajar en autobús durante tres horas para llegar, pues el orfanato estaba escondido en una población urbana de los alrededores de Shanghai.

"El estado de confort y bienestar europeo no existe más allá de nuestras fronteras. Somos privilegiados. Animaría a los que vayan de intercambio o a trabajar a Shanghai a que se involucren en este tipo de actividades…", recomienda.

 

Alba Arqué. 

"Es esencial encontrar el equilibrio entre deporte y estudio"

El deporte y, concretamente, el baloncesto, lo son todo para Alba: "Una de las razones por las que vine a la Universidad de Navarra fue porque sabía que podía compaginar una muy buena educación superior con la práctica deportiva", remarca.

Para ella resultaba "esencial encontrar el equilibrio entre deporte y estudio". Para ello, un universitario deportista tiene que saber "organizar bien su tiempo, establecer sus objetivos y prioridades y superar las adversidades que uno se va encontrando por el camino". Este es su segundo año en Pamplona y la verdad es que lo considera "un gran acierto", ya que ser miembro del equipo de la Universidad "enriquece la experiencia universitaria y te permite descubrir y disfrutar de todos los aspectos que conforman la vida universitaria".

"Además, la práctica del baloncesto me ayuda a completar los aspectos personales a la vez que me enseña y te prepara a trabajar en equipo, difunde importantes valores y te hace sentir parte de la Universidad de Navarra. Sin ir más lejos, estar en el equipo de baloncesto significa representar a la Universidad de Navarra", defiende orgullosa. 

 

Luis Huete

Experiencia de preparación del Ironman 70.3 Wiesbaden (10 Agosto 2014)

1,9 km de natación, 90 km en bicicleta y 21 km corriendo

¿Cómo te enteraste de la prueba?

Todo empezó a principios de curso cuando un amigo me dijo que se iba a apuntar a un medio iron y me dijo que me animara a hacerlo. Mi primera reacción fue responderle que estaba loco y que lo veía un poco precipitado. Al fin y al cabo, siempre habíamos hecho mucho deporte pero nunca habíamos participado en ninguna prueba de bicicleta y de natación, y solo en alguna carrera popular.

¿Qué te hizo cambiar de opinión?

En aquel momento estaba en Canadá y salía a correr y nadaba, cuatro días y uno o dos días por semana, respectivamente. Viendo que todavía me quedaba tiempo para entrenarme y que el plan era sano y apetecible, decidí inscribirme.  Y es que, salir desde Barcelona rumbo a Wiesbaden, Alemania, con 6 amigos, en una furgoneta cargada con nuestras bicis y comida, visitando distintas ciudades europeas, dormir dos noches en tienda de campaña y completar la prueba para la que llevas entrenando más de medio año, ¡me emociona!

¿Cómo era tu día a día durante el curso?

He intentado despertarme pronto por las mañanas para que antes de las 8.30 o 9 ya hubiese leído la prensa del día y tuviese toda la mañana para estudiar y hacer bici o natación antes de comer. Después de comer iba a clases y al terminar las clases, si tocaba día de correr, me iba a correr antes de cenar. Sin embargo, creo que el factor más importante que me ha permitido sacar buenas notas y hacer deporte han sido mis compañeros de piso. Aparte de ser de los mejores estudiantes de clase y ayudarme resolviéndome dudas, no les ha importado prepararme la comida o la cena miles de veces, o que me ausentara en alguna compra que otra, por ejemplo.

Durante este tiempo de entrenamiento, ¿cuáles son las cosas que más te han llamado la atención?

He de admitir que hasta que mis padres me obligaron a seguir consejo profesional, yo entrenaba de manera muy irregular. Además, no cuidaba mucho la dieta ni tampoco las horas de sueño. A raíz de un entrenamiento disciplinado, he aprendido la importancia de la constancia. He visto que ahora puedo correr a más velocidad durante más tiempo y con menos esfuerzo. También he aprendido lo caro que resulta entrenarse seriamente: ¡no paro de comer! ¡Tengo hambre todo el día! Por último, me he dado cuenta de lo necesario que es recibir apoyo de las personas, tanto financieramente (el material es caro) como anímicamente (sobre todo los días que te da más pereza entrenarte).