Diez años haciendo volar ideas
En 2016 la Universidad de Navarra apostó por el emprendimiento como parte de su estrategia Horizonte2020. Una década después, Innovation Factory es el corazón de un ecosistema de aprendizaje que ha acompañado a más de 5.000 estudiantes, ha impulsado 145 proyectos activos y ha participado en 16 empresas que ya operan en el mercado.
Convertir la Universidad de Navarra en una universidad emprendedora
Convertir la Universidad de Navarra en una universidad emprendedora. Con esta idea arrancó hace diez años Innovation Factory. Dos personas al frente -David Luquin y Gustavo Pego-, un despacho ubicado en la Escuela de Arquitectura y una misión clara: que la Universidad forme personas capaces de transformar la sociedad no solo a través de la creación de empresas, sino cultivando una mentalidad inquieta, curiosa y valiente; la que distingue a aquello que se atreven a preguntar y, si hace falta, fracasar para aprender. "Nuestro principal objetivo no es que los alumnos funden una empresa de inmediato, sino que adquieran la experiencia y el conocimiento para que, cuando llegue el momento, puedan hacerlo con seguridad y comprendan todo lo que implica", resume Belén Goñi, directora de Innovation Factory desde 2019.
"El objetivo no es que los alumnos funden una empresa de inmediato, sino que adquieran la experiencia y el conocimiento para hacerlo con seguridad"
Belén Goñi, directora de Innovation Factory
Jaime Bazarra con Claudia Lindner y María Hertogs
"Estos programas son fundamentales para conocerse a uno mismo, en sus competencias y sus límites"
Jaime Bazarra, 3º Ingeniería Mecánica
Porque en Innovation Factory no existe un único camino hacia el emprendimiento. Por eso ofrece un ecosistema formativo pensado para todos los perfiles y ritmos: hay quien quiere vivir la experiencia en una sola jornada, otros lo hacen a través del Innovation Club y otros deciden dedicar parte de su carrera universitaria a desarrollar un proyecto real. En este último caso, el GPIE —Global Program in Innovation and Entrepreneurship— es la apuesta más ambiciosa. Durante tres años, estudiantes de todos los grados de la Universidad trabajan, en equipos multidisciplinares, para sacar adelante proyectos que van desde productos físicos hasta servicios digitales, pasando por modelos B2B en sectores tan distintos como la salud, la moda o la tecnología.
Jaime Bazarra Dias-Domingues (3º de Ingeniería Mecánica), ha terminado este curso esos tres años de formación. “Los ingenieros tendemos a ser más analíticos y afrontar los problemas de forma muy estructurada. A su vez, otros perfiles pueden destacar más por su capacidad creativa o estética. Estos programas son fundamentales para conocerse a uno mismo, en sus competencias y sus límites”, asegura. Almae by Anima, un marketplace wedding planner para ayudar a parejas jóvenes a celebrar su boda con sentido, es el proyecto que ha desarrollado con María Hertogs y Claudia Lindner, ambas de tercero de Marketing. “Aunque ahora no lo podemos llevar a cabo, su salida al mercado es una puerta que dejamos abierta”, apunta.
Un entorno motivador y dinámico
Para aquellos que buscan una inmersión más intensa y concreta, el Fast Track condensa en cuatro meses todo lo necesario para presentarse ante inversores: un plan de negocio sólido, un prototipo validado y una buena presentación. El premio: un viaje a uno de los grandes hubs de innovación globales de Israel, Múnich o Ámsterdam. Para los que disponen de menos tiempo, el Hackathon concentra en una sola mañana la fase del problema al prototipo y The Challenge propone un mes trabajando retos de sostenibilidad o impacto social. Victoria Apesteguia, Alba López-Doriga y Pablo Losantos (4º Economía + Governance) idearon en este último programa NomadDesk, una plataforma que ayuda a encontrar espacios de trabajo cuando estás fuera de la oficina. Su propuesta les abrió las puertas a nuevas oportunidades, como su participación en la competición de la Hult Prize Foundation, uno de los mayores concursos internacionales de emprendimiento universitario, y su asistencia al 4YFN, el principal evento de startups vinculado al Mobile World Congress Barcelona. En el último Fast Track se alzaron con el primer premio. “Cuando empiezas a plantearte emprender es difícil saber por dónde empezar o cómo estructurar todo el proceso. El Fast Track nos ha ayudado a entender los pasos necesarios para desarrollar un proyecto desde cero”, señala Victoria. El equipo destaca, de las clases, el valor del equipo humano. “Trabajar con estudiantes de perfiles muy distintos enriquece el proyecto con perspectivas complementarias y te permite rodearte de personas con inquietudes similares. Ese entorno hace que todo sea mucho más motivador y dinámico”, apunta Pablo.
"Trabajar con estudiantes de perfiles distintos enriquece el proyecto y hace que todo sea mucho más motivador y dinámico"
Pablo Losantos, 4º Economía + Governance
Victoria Apesteguia, Alba López-Doriga y Pablo Losantos
En un entorno de oportunidades, en el caso de Manuela Maldonado (2º de ADE + Innovation and Entrepreneurship) su vínculo con el emprendimiento comenzó en la feria de clubes de la Universidad. Ahí descubrió el Innovation Club. Era su primer semestre en el campus. Empezó asistiendo a charlas y poco a poco ha ido pasando por todo ese engranaje de ideas hasta llegar a formar parte de la organización de distintas iniciativas que ofrece Innovation. Actualmente forma parte de dos proyectos de startups nacidas directamente de los equipos formados en el Fast Track y The Investin Hour.
Manuela Maldonado, 2º de ADE + Innovation and Entrepreneurship
"Emprender no es cumplir objetivos, sino generar impacto y transformar la realidad con sentido"
Oihan Aguinaga, 3º Farmacia y Nutrición
“Llegué a los programas sin una idea propia definida, pero el contacto con personas motivadas y con proyectos en marcha hizo que las oportunidades surgieran solas”, destaca. Oihan Aguinaga (3º de Farmacia y Nutrición) también se encarga, como alumno interno, de transmitir ese espíritu por todo el campus. “Estudiar, investigar o emprender -dice Oihan- no es simplemente cumplir objetivos, sino generar impacto, dar fruto y transformar la realidad con sentido”. Para Oihan, el Innovation Club, del cual es miembro de la junta, es la puerta de entrada a ese espacio donde se desarrollan habilidades como el pensamiento creativo, la observación, la negociación, la comunicación o el pitching. “Aprendes a tener una mentalidad abierta y a vivir fuera de la zona de confort. Eso no solo te prepara para emprender, sino para enfrentarte a cualquier reto profesional o personal con una actitud completamente distinta”, concluye.
Emprender como forma de pensar
El recorrido de Luis Miranda, alumni de Económicas, es otra de las historias surgidas del ecosistema emprendedor de Innovation Factory. Participó mientras hacía prácticas en un fondo de venture capital. Le ayudó a entender cómo piensan los inversores y a ponerse a prueba en un entorno emprendedor. Lo que más destaca del programa es la confianza que ganó. “La confianza es lo más difícil de construir cuando quieres emprender”, señala.
De ahí nació Higia, una startup de comida a domicilio para ayudar a las personas a mejorar su alimentación. La idea se validó durante el Fast Track al ver que el problema era real. Sin conseguir la inversión necesaria en un sector “muy competitivo”, el equipo -eran tres cofundadores- decidió cerrar. Aun así, Luis se llevó aprendizajes importantes. “Convivir con la incertidumbre y tomar decisiones sin tener toda la información te cambia por completo”, dice. Hoy trabaja en The Overview Effect, donde sigue creando proyectos y aplica lo aprendido como emprendedor. Para Luis, “emprender deja una forma de pensar que permanece en el tiempo”.
"Emprender deja una forma de pensar que permanece en el tiempo"
Luis Miranda, Alumni de Económicas
Del laboratorio al mercado
La segunda gran misión de Innovation Factory, además de la formativa, es convertir el conocimiento generado en la Universidad en algo útil para la sociedad. Startups, spin-offs, empresas que nacen de la investigación y salen al mercado a resolver problemas reales.
La Incubadora Universidad de Navarra acompaña cada año entre 10 y 15 nuevos proyectos, con 20 activos en todo momento. La Clínica Universidad de Navarra, el Centro de Investigación Médica Aplicada (Cima) y los centros de investigación forman un ente donde los proyectos de salud cuentan con validación clínica, orientación estratégica y acceso a inversores desde el primer día.
Es el caso de Medical Plasmas, que desarrolló un plasma atmosférico frío capaz de tratar heridas crónicas sin dañar el tejido vivo. El equipo había patentado el único jet de este tipo en el mundo, pero le faltaba el acceso al entorno médico. Hasta que el proyecto le llegó al doctor Bernardo Hontanilla, de la Clínica Universidad de Navarra. Los resultados en pacientes fueron "una sorpresa", con curaciones rápidas en casos que no habían respondido a ningún tratamiento previo.
Fue él quien animó al equipo a contactar con Innovation Factory. "Creía que aquello tenía futuro y que le faltaba un empujón", señala. La incubadora aportó algo esencial: ayudarles a hacerse las preguntas correctas, entre ellas cómo diseñar el ensayo clínico necesario para garantizar la seguridad del dispositivo.
Lo que empezó como una solución para úlceras tiene hoy potencial en cirugía vascular, dermatología, cardiología y traumatología. La Universidad de Navarra, con su combinación de formación, clínica e inversión, se revela como el entorno ideal para que este tipo de proyectos lleguen a buen puerto.
En octubre de 2024 la incubadora abrió también sus puertas a proyectos externos. En el Health Startup Forum, celebrado en Madrid, participaron más de diez fondos de inversión, corporates y business angels reunidos en torno a startups con vocación de cambiar la medicina.
De Pamplona a Madrid, pasando por San Sebastián, Innovation Factory está presente en todos los campus con programas, competiciones y clubes de emprendimiento.
Atelier by ISEM —la primera aceleradora Fashion-Tech de España, con 95 startups aceleradas— y Sofía by DATAI completan un ecosistema que sitúa a la Universidad de Navarra en el mapa del emprendimiento europeo. Según el ranking Europe's Leading Start-Up Hubs del Financial Times, la Incubadora de la Universidad de Navarra destaca como el 4º hub de salud en Europa y ocupa el segundo puesto en Mentoring.
El próximo reto de Innovation Factory es un bootcamp para acompañar a quienes, después de presentar su plan de negocio ante inversores, deciden dar el salto y convertir su proyecto en una empresa real. Además, como futuros desafíos, apunta Belén Goñi, les gustaría impulsar proyectos en colaboración con empresas. “Identificar ideas que estas tienen en cartera y que no han desarrollado, y ponerlas en manos de alumnos preparados para que las trabajen, por ejemplo, durante el verano, como parte de sus prácticas", señala.
Diez años, más de cinco mil estudiantes acompañados y muchas ideas. Y las que están todavía por llegar.
Más de 5.000 estudiantes acompañados, 145 proyectos activos y 16 empresas operando en el mercado.
4º hub de salud en Europa y 2º puesto en Mentoring. Ranking Europe's Leading Start-Up Hubs del Financial Times.
La Incubadora acompaña entre 10 y 15 nuevos proyectos cada año, con 20 activos en todo momento.
Atelier by ISEM: 95 startups aceleradas. Primera aceleradora Fashion-Tech de España.