Ángel Naveiro
MELE 2019

“Un buen día, esta profesión -profesor de ELE- se cruzó por mi vida. Me di cuenta de que era un tren que no debía dejar escapar”

Me llamo Ángel y soy graduado en Publicidad y Relaciones Públicas. Supongo que hay algo ahora mismo que no te encaja: primero me comentas que eres profesor... ¿¡y ahora me dices que has estudiado Publicidad y Relaciones Públicas!? Pues sí, afortunadamente así es. Tras descubrir mi gusto por la creatividad pasé una temporada en Londres, donde descubrí un nuevo interés: los idiomas. Ya de vuelta en España quise dedicarme a algo que me permitiera trabajar directamente con personas y, un buen día, esta profesión -profesor de ELE- se cruzó por mi vida. Me di cuenta de que era un tren que no debía dejar escapar. 

Desde el comienzo de los tiempos hemos considerado el aprendizaje de segundas lenguas como algo de gran relevancia, propio de gente culta y formada, algo que abre puertas a aquellos que las adquieren y que… seamos realistas; soy profesor, sí, pero sigo siendo publicista.

Considero que la clase es un espacio abierto y colaborativo de transmisión e intercambio de conocimientos, un escenario de adquisición de cultura en un entorno controlado. Partiendo de un enfoque sociocultural comunicativo, me gusta pensar en las clases como talleres de aprendizaje-juego en las que el alumno es el principal protagonista.

Como profesor, tan solo me considero uno más del total, otro más de la clase. Esto vendría a ser como un director de orquesta que necesariamente debe llevar toda la sinfonía en mente para que los músicos, los alumnos -que como he dicho son los protagonistas- interpreten la pieza en su conjunto.

Mi objetivo final es, por supuesto, que los estudiantes aprendan español. Sin embargo, creo que aún más importante que eso es saber producir un cambio profundo en los estudiantes: una mayor apertura de la mente, un mayor aprecio por las lenguas y el interés por seguir aprendiendo. Para conseguirlo, es necesario que los alumnos vean que el profesor es alguien cercano y accesible, que atiende a las necesidades de la clase -tanto a las del grupo como a las de cada uno individualmente-.