25 de febrero de 2009

Ciclo de conferencias

CASAS SEÑORIALES Y PALACIOS DE NAVARRA

Palacios reales

D. Javier Martínez de Aguirre Aldaz
Universidad Complutense de Madrid

 

Pese a la existencia de una curia regia y a la evidente necesidad de espacios apropiados para la vida particular y pública de los reyes de Pamplona, no tenemos noticia concreta de la materialidad de sus edificaciones palaciegas antes de la construcción del Palacio Real de Pamplona en tiempos de Sancho VI el Sabio (1150-1194). Sus restos fueron identificados durante las labores de reconversión del antiguo palacio de reyes y virreyes en sede del Archivo General de Navarra. Apareció entonces una interesante muestra de arquitectura civil, con dos grandes naves y una torre de esquina dispuestas en L. Constaba de amplias salas de reuniones y espacios para la vida privada, un pórtico y una galería de madera. El hallazgo de este gran palacio real permitió además la localización del antiguo palacio episcopal pamplonés, actualmente a la espera de una intervención restauradora. Un tercer palacio románico, el de Estella, también fue probablemente sede regia, con la peculiaridad de incluir escultura figurativa dedicada a temas tan atractivos como la lucha entre Roldán y Ferragut o la condena de los pecadores en el infierno.

En la segunda mitad del siglo XIII Teobaldo II de Champaña decidió alzar un castillo en el nudo de comunicaciones de Tiebas, dotado de presencia palaciega gracias a elementos característicamente residenciales (grandes salas, chimeneas, decoración escultórica figurada). Lamentablemente esta obra sufrió mucho a lo largo de los siglos XIX y XX, de forma que sus ruinas apenas dejan entrever la relación tipológica con grandes obras francesas como el Louvre parisino, que Teobaldo conocía a la perfección por estar casado con Isabel, hija de San Luis rey de Francia.
 

Palacio Real de Pamplona. Siglo XII

Palacio Real de Pamplona. Siglo XII
 

La obra cumbre de la arquitectura palaciega medieval navarra se encuentra en Olite. Se trata de la ampliación que Carlos III el Noble hizo del antiguo palacio real entre 1388 y 1420. La fábrica, muy dañada durante la Guerra de la Independencia, fue restaurada a lo largo del siglo XX con criterios que hoy no siempre compartimos. Es fácil reconocer bajo las terminaciones de muros y torres una muestra importantísima a nivel europeo de las residencias regias del llamado “estilo internacional”. Siguiendo el eje de la muralla y tomando como criterio constructivo la adición de torres, galerías y jardines conforme a sus necesidades o caprichos, el rey encargó a un numeroso grupo de artistas venidos de distintos reinos la edificación de un núcleo central, que luego fue ampliando mediante el añadido de nuevas estancias. Las estructuras sencillas siguieron criterios uniformes: distribución de espacios en la planta noble, salas dotadas de miradores, ventanas y chimeneas, galerías conseguidas mediante elevación de arcos entre torres y lienzos preexistentes, etc. En raras ocasiones recurrieron a alardes arquitectónicos, como arcos en esviaje o trompas romboidales. En la última fase, el soberano se entregó al capricho de completar un “palacio literario”, que hiciera realidad las fórmulas arquitectónicas citadas en los libros de caballerías, como apreciamos en la torre “de las tres grandes finiestras” y en la de la “joyosa guarda”.

Cuando el palacio de Olite estaba casi terminado, Carlos III aún tuvo ánimo para emprender uno todavía mayor en Tafalla. De enorme extensión (800 x 200 m) se caracterizaba por la inclusión en su recinto de dos enormes jardines, comunicados mediante la llamada torre de Ochagavía, y de dos grandes patios a cuyo alrededor se distribuían las estancias. Los palacios de Olite y Tafalla constituyen magnífico ejemplo del mérito que nuestro rey concedió a la arquitectura, como recuerda su epitafio: “hizo muchos notables edificios en su reino”.
 

Palacio de Olite. Siglos XIV-XV

Palacio de Olite. Siglos XIV-XV

Palacio de los Reyes de Navarra, Estella. Siglos XII y XIII

Palacio de los Reyes de Navarra, Estella. Siglos XII y XIII