20 de febrero de 2013

Ciclo de conferencias

ARQUITECTURA SEÑORIAL Y PALACIAL DE PAMPLONA

"Más que duró lo que vio". El Palacio Real de Pamplona

D. Javier Martínez de Aguirre.
Universidad Complutense de Madrid

 

El que había sido palacio de los reyes de Navarra, más tarde residencia virreinal y últimamente sede de Capitanía Militar, tras su abandono en la segunda mitad del siglo XX llegó a finales de dicha centuria como un caserón informe y deteriorados, en cuyo interior sólo parecía quedar de la fábrica original una gran sala en semisótano, cubierta con bóvedas de crucería sencilla cuyos nervios evidenciaban su ejecución hacia 1200.

Una vez decidida su reconversión en Archivo General de Navarra, el proyecto de remodelación fue encargado al arquitecto Rafael Moneo. Las obras se iniciaron con una fase de derribo selectivo de los añadidos de varios siglos. Quedaron así a la vista, durante un breve período de tiempo, los vestigios de la construcción inicial, emprendida por orden de Sancho VI el Sabio (1150-1194)en los últimos años de su reinado. El estudio de los restos permitió conocer con cierto detalle la monumental edificación e incluso hizo factible la ejecución de una serie de dibujos que buscaban recuperar el aspecto de la fábrica inicial.

El palacio constaba de dos alas que dibujaban sobre el terreno una planta en ele. En la esquina se alzaba una torre, cuya presencia ha mantenido el edificio nuevo. El ala que se asoma a la Rochapea, denominada convencionalmente “nave del río”, disponía de dos alturas. La inferior es el salón semisubterráneo del que ya hemos hablado, con ventanas abocinadas abiertas hacia el Norte, lo que lleva a pensar en su uso como bodega donde el monarca almacenaría las rentas en especie. La gran sala situada encima tenía junto a la torre una estructura de carpintería, que debió de servir como acceso a las estancias más reservadas del soberano.La otra nave, que llamamos “del jardín”, parece haber acogido el gran salón de audiencias. Sufrió remodelaciones en época gótica, de las que queda una puerta probablemente realizada en la primera mitad del siglo XIV. Cerca de la esquina estaba el acceso a la torrecilla aljibe, por lo que ubicamos allí la cocina. 

Ambas naves se cubrían con techumbre de madera sobre enormes arcos transversales de piedra, de los que perduraron las ménsulas. Sus respectivas puertas principales incluían tímpanos de piedra sobre ménsulas. Una puerta menor permitía el tránsito de una nave a otra. Las puertas secundarias, en los extremos, completaban las variadas posibilidades de circulación. Ventanas rectangulares iluminaban los interiores, que estaban revocados y pintados con despiece en color rojo. Las fachadas que daban al interior de la ele contaban con pórticos de carpintería (las ménsulas y mechinales del tejado todavía están a la vista). Por encima de las ventanas del semisótano, recorría la fachada norte de la nave del río una galería de madera sobre pilares de piedra denominada “andamio”, que comunicaba la puerta del hastial oriental con la puerta exterior de la torre de esquina. Dispondría de ventanas desde donde podía contemplarse el hermoso paisaje de la cuenca pamplonesa y los meandros del río Arga.
 

Restitución gráfica del palacio real

Restitución gráfica del palacio real 
(Institucion Príncipe de Viana)