12 de marzo de 2008

Ciclo de conferencias

ARTES DECORATIVAS Y TÉCNICAS ARTÍSTICAS

La técnica de la vidriera: un arte del fuego

Dr. Víctor Nieto Alcaide.
Catedrático de la UNED de Madrid y Académico

 

La técnica, los procedimientos seguidos por los artistas en la realización de las diversas artes, desempeñan un papel fundamental en el resultado final de la obra. Sin embargo, en la vidriera, como arte del fuego, la incidencia de la técnica desempeña un protagonismo especial. La vidriera es un arte traslúcido, formado por vidrios de color ensamblados con una red de plomos. El vidriero dispone de una paleta limitada de colores formada por los vidrios cuyo color está en su masa sobre los que con grisalla, pinta sombras, rasgos, letreros o motivos decorativos. No fue hasta el entorno de 1300 cuando apareció el amarillo de plata que permitió enriquecer la paleta de los vidrieros y poder aplicar en una sola pieza de vidrio distintos colores. En una vidriera del siglo XIII para realizar una cabeza el maestro necesitaba dos piezas de vidrio, una para el rostro y otra para los cabellos amarillos. Con el amarillo de plata se podía hacer con una sola, dado que para los cabellos no era necesario usar otro vidrio de este color sino que podían pintarse con el amarillo de plata. 


San Juan

Anónimo, "San Juan", c.a. 1200-1220. Sala Capitular, Monasterio de las Huelgas, Burgos
 

Desde el siglo XI la técnica de la vidriera aparece sistematizada por el monje Teófilo en su tratado Diversarum Artium Schedula. En él se describen las diferentes operaciones que deben seguirse para realizar una vidriera: dibujo del cartón, adaptación de los vidrios a éste cortándolos en diferentes piezas, pintura con grisalla de los vidrios, cocción de la misma, emplomado y asentamiento. Son operaciones que han permanecido inalterables a lo largo de los siglos y que hoy, cuando han aparecido nuevos procedimientos, continúan vigentes. La vidriera no es simplemente una pintura pasada a un soporte de vidrio. Requiere el dominio de unos procedimientos que configuran un lenguaje propio en el que la técnica es un instrumento esencial de la creación.