26 de junio de 2014

Conferencias

CICLO DE SAN FERMÍN

Imagen e iconografía de San Fermín. Del mártir de Amiens a los carteles de las Fiestas

D. Emilio Quintanilla Martínez.
Cátedra de Patrimonio y Arte navarro

 

 

El objeto de esta conferencia no es el de mostrar las diferentes imágenes que, a lo largo de los siglos, han tenido a San Fermín como sujeto de diferentes manifestaciones artísticas en muy diversas técnicas, soportes y estilos, si no más bien incidir en algunos aspectos iconológicos, es decir, en aquellos factores que han hecho que la imagen de este santo sea identificable y reconocible, tanto en sus representaciones individuales como en los ciclos de su vida, centrándonos especialmente en el ámbito artístico navarro.

Parece ser que la definición visual de la imagen de San Fermín se realiza en Francia en el siglo XIII, donde ya encontramos un ciclo muy completo dedicado a él en su portada de la catedral de Amiens. Allí aparecen distintas escenas de su vida: desde su llegada a Amiens al traslado de sus reliquias, y en el parteluz se le representa de la manera que será la habitual en sus representaciones durante siglos, caracterizado por los atributos episcopales y su figura de hombre relativamente joven, vestido con un traje talar sobre el que se superponen el alba, la estola (sólo visibles sus extremos inferiores), la tunicela y la casulla, las manos enfundadas en las quirotecas, la derecha en actitud de bendecir, y sujetando el báculo con la izquierda, y tocado con la mitra. Este ciclo se completa en los magníficos relieves del trasaltar de esa misma catedral (1490-1530), en los que se incluye su llegada a Amiens, predicación, bautismos, prendimiento, martirio, e invención y traslado de sus reliquias. También aparece el santo ataviado de la otra manera en la que lo veremos aparecer más adelante, en la casulla es sustituida por una capa pluvial.

Es decir, que cuando en Navarra se reactiva el culto a San Fermín en distintos momentos, y con el culto, sus imágenes, las imágenes o los ciclos no presentan características ni elementos nuevos que no hubiesen aparecido antes en Amiens, ni en escenas ni en imágenes individuales.


San Fermín. Parteluz de la portada dedicada al santo. Catedral de Amiens


Pasando el tiempo, la extraordinaria popularidad de los Sanfe
rmines y su proyección internacional han multiplicado las imágenes de San Fermín de una manera incomparable, proporcionándole una difusión que seguramente no han experimentado ninguna otra imagen religiosa, tanto en número como en variedad y, desde luego, en soportes, mucho más allá de la devoción y el culto.

De esta manera, a partir de la segunda mitad del siglo XX, y acentuándose en los años ya andados del siglo XXI, junto a las representaciones tradicionales, que se han mantenido casi sin variación, hemos asistido a una progresiva banalización de la imagen sagrada, que ha sido despojada de ese carácter y convertido muchas veces en mero símbolo o referencia de la fiesta. Y junto a esta desacralización, se ha producido un proceso de simplificación de la imagen, que se reconoce, curiosamente, por la minimización y simplificación de los atributos episcopales: la mitra, el báculo y muchas veces la capa pluvial, que, por una curiosa interpretación popular del conocidísimo busto-relicario que se saca en Pamplona en procesión el 7 de julio, se ha querido interpretar como un capote de torero.


Javier Muro, San Fermín


Ignacio Domenech, Equipazo
Cartel anunciador ganador 2014

Decoracion luminosa del quiosco de la plaza del Castillo