13 de febrero de 2008

Ciclo de conferencias

ARTES DECORATIVAS Y TÉCNICAS ARTÍSTICAS

Grandes obras de la platería navarra

Dra. Asunción de Orbe y Sivatte

 

La exposición estuvo articulada en dos partes. En la primera se trazó un esbozo sobre el desarrollo de la platería navarra y en la segunda se comentaron una serie de obras seleccionadas según un criterio cronológico y en atención a su tipología.

En su amplia historia podemos conocer la platería navarra a través en primer lugar de las obras conservadas y en segundo por la documentación. Fundamentalmente se tratan de piezas de carácter religioso con clara función litúrgica.
Aunque desde la baja Edad Media hay constancia de plateros en Estella, Sangüesa y Pamplona, será el centro de la capital quien terminará por imponerse. En el conjunto de la producción conservada en Navarra se puede distinguir entre la obra procedente de los talleres locales y la foránea que sobresale por su buena calidad.

Son escasas las piezas medievales que conservamos, aunque las más antiguas se remontan al Románico. El periodo más brillante de la platería navarra coincide con el Renacimiento, momento en el que se incrementa la producción, se eleva la calidad de los trabajos y coinciden un buen número de artífices hábiles y competentes.


Relicario del Santo Sepulcro (siglo XIII). Museo Diocesano de Pamplona

Relicario del Santo Sepulcro (siglo XIII). Museo Diocesano de Pamplona


La platería navarra se puede estudiar a través de distintos tipos de piezas. El evangeliario, con ser poco habitual, Navarra guarda una versión románica y otra renacentista. Entre los trabajos más ricos y habituales destaca la cruz parroquial de la que en Navarra contamos con abundantes ejemplares desde el Gótico al Neoclasicismo. Un grupo especial lo constituyen las imágenes marianas y algún relicario caracterizado por representar la figura humana.

Importante capítulo es el referido a las piezas eucarísticas. Las numerosas obras conservadas reflejan tanto la diversidad tipológica como la evolución de los modelos.

Elementos como el frontal de altar, el incensario o la naveta hacen referencia a un culto cuidado y solemne que en época del Barroco se expresó de manera singular.