16 de marzo de 2011

Curso 

LA CATEDRAL DE PAMPLONA. UNA MIRADA DESDE EL SIGLO XXI

El templo catedralicio. Plasmación arquitectónica del Reino

Dª Clara Fernández-Ladreda Aguadé.
Universidad de Navarra

 

El templo románico, predecesor del gótico, sufrió un hundimiento parcial, que afectó a la parte oriental del cuerpo de naves, en julio de 1391. Ello obligó a levantar una nueva edificación, cuya primera piedra se colocó en mayo de 1394, según un relieve colocado en el pilar más oriental del cuerpo de naves y un registro de comptos. La construcción se hizo en dos fases, separadas por una interrupción temporal. 

La primera se extiende desde el año 1394 al 1449 –fecha que se deduce de los informes enviados al obispo y cardenal Besarion- o 1451 –estallido de la guerra civil-. 

La información sobre la misma procede de dos tipos de fuentes. De un lado las fuentes escritas: donaciones reales –datadas en 1397, 1400, 1412 y 1420-, documentos contables –resumen de cuentas de los años 1398 a 1407 y libro de cuentas de 1439- y documentos jurídicos –convenio entre el cabildo y el señor de Guendulain para la extracción de piedra de la cantera de Guendulain-. De otro, las fuentes heráldicas: escudos –del rey Carlos III, la reina doña Leonor, la reina doña Blanca, el obispo y cardenal Martín de Zalba, y los obispos Sancho Sánchez de Oteiza y Martín de Peralta el Viejo-. Estas últimas nos dan a conocer a los promotores –reyes y obispos, a los que habría que añadir el cabildo y los fieles-, a la vez que nos proporcionan información sobre la trayectoria de las obras.

Basándose en las fuentes en cuestión, se puede calcular que en esta fase se llevó a cabo el cuerpo de naves con sus capillas –si bien hay que tener en cuenta que por entonces contaba solo con cinco tramos, pues el más occidental se hizo en el XVIII coincidiendo con la fachada neoclásica-, los dos tramos de unión con el claustro, las partes bajas de ambos cruceros y la extremidad norte de la girola.

Las fuentes nos informan asimismo de la intervención de dos maestros. El primero sería Perrín de Semur, de procedencia francesa, documentado en 1397 y 1403, que trazó el proyecto inicial y dirigió las obras desde su comienzo hasta su fallecimiento en 1403. El segundo Jehan de Lomme, originario de los Países Bajos meridional –actual Bélgica-, concretamente de Tournai, más conocido como escultor, documentado en 1349, si bien una serie de indicios hacen pensar que su intervención en la obra debió comenzar mucho antes, y que además modificó los planos de su antecesor.
La segunda fase abarca desde 1481 –renovación del convenio con el señor de Guendulain- hasta 1501 –bula de Alejandro VI, concediendo indulgencias a los que dieran limosnas para el amueblamiento del templo y la adquisición de ornamentos litúrgicos, lo que hace pensar que el edificio propiamente estaba terminado-.

Como en la etapa anterior nuestros conocimientos proceden de fuentes escritas –libro de cuentas de 1487 y diario de viaje de Jerónimo Münzer de 1495- y heráldicas –escudos del obispo y cardenal Pallavicini-, si bien éste caso son mucho menos abundantes que en la fase precedente.

En este periodo se realizó la parte superior de ambos brazos del crucero –zona de ventas y bóvedas-, se terminó la girola y se levantó la capilla mayor.

A juzgar por las fuentes, parece que la financiación corrió exclusivamente a cargo del clero –obispo y cabildo- y los particulares. Como maestro mencionan a Juan Martínez de Oroz, si bien parece que se limitó a la ejecución material, pero siguiendo los planos de sus antecesores.
 

Catedral de Pamplona. Interior, conjunto

Catedral de Pamplona. Interior, conjunto
Foto: Carlos Martínez Álava