19 de septiembre de 2014

Ciclo de conferencias

RUTA DEL RENACIMIENTO DE NAVARRA

El Patrimonio cultural del Renacimiento en Miranda de Arga

D. Juan Jesús Virto Ibáñez

 

No podemos apreciar el patrimonio cultural de pueblos y ciudades, sin conocer el valor artístico de edificios civiles e iglesias que a lo largo de los siglos se han levantado en estos lugares. Al considerar en nuestro caso el urbanismo español de los siglos XVI y XVII, por fuerza hemos de hacer referencia al arte renacentista que, a imitación de la antigüedad clásica griega y romana, se pone de moda en el siglo XVI y decae en el XVII. Hay que subrayar, en el aspecto religioso de estos dos siglos, la influencia en el arte renacentista del Concilio de Trento, donde participa un ilustre hijo de Miranda, el fraile dominico Bartolomé de Carranza, más tarde arzobispo de Toledo, el más alto cargo de la Iglesia española, continuador de la fama intelectual de su tío Sancho de Carranza, también de la orden dominicana. 

El recuerdo de tan ilustres paisanos, nos lleva a preguntarnos, desde el punto de vista artístico, qué patrimonio artístico de Miranda pudo conocer fray Bartolomé de Carranza en algunas de las visitas que hizo a su pueblo natal hacia 1550 y que haya llegado hasta nosotros. Por supuesto el edificio de su iglesia gótica (siglos XIV y XV) y es muy posible que para mitades de siglo estuviera construido el coro y su sillería, en la sacristía la cajonera de guardar los ornamentos. No ha llegado hasta nosotros el anterior retablo, pero sí una arqueta eucarística, quizá sagrario de este retablo o bien sagrario para ser portado en andas durante procesiones como la del Corpus.
 

Silleria de coro de la parroquia de Miranda de Arga
(Foto: Andoni San Juan)


No sabemos si a mitades del siglo XVI, cuando Carranza visita Miranda, se ha recrecido la torre principal de la muralla con otra torre de estilo mudéjar puesta encima, cuyo autor o autores desconocemos. Por estas fechas están documentados diversos canteros que trabajan en la villa tanto por encargo de eclesiásticos, en la construcción de la casa de la abadía o primicia en 1570, como en obras civiles. Canteros apellidados Asteasu (la primicia), Berástegui (sillería coro), Berrobi, Ceaorrote, Villabona, entre otros. Son años en los que se abre una nueva puerta en la iglesia (1561), encima de la sacristía se construye un nuevo cuerpo de ladrillo, el hoy llamado casa del sacristán. Nuevo es también el órgano que suena en la iglesia en 1562, construido por el maestro Miguel Borgoñón, para sustituir a otro anterior, ya defectuoso en sonido, después de haber muerto, asesinado en Aragón, el maestro organero de Tudela, Mateo Tellez, al que se le había entregado por adelantado el órgano viejo, su caja y tubos, puestos en la misma Tudela. Su viuda tuvo que devolver todo ello a los patronos de la iglesia de Miranda.


La torre del reloj fue rematada en estilo mudéjar avanzado el siglo XVI
(Foto: Andoni San Juan)

 

Pueblo medieval el de Miranda, construido en la altura sobre el valle del río Arga, encerrado aún en sus murallas medievales en el siglo XVI y que se ha empobrecido, como todos los pueblos de Navarra, en los largos años de guerra civil de la segunda mitad del siglo XVI. Sus tierras de regadío tras el puente llevan años sin ser regadas, porque la guerra ha desatendido el cuidado de las acequias. Tras la conquista y anexión de Navarra al reino de Castilla en 1515, la situación económica comienza a cambiar con la apertura del regadío y la nueva medición de tierras vecinales, el crecimiento de población, dinero de América que llega... Ahora con la paz, el pueblo medieval alarga su caserío hasta la parte baja del cerro. 

Miranda, sin embargo, ha sido entregado al conde de Lerín, el tercero de nombre, por Fernando el Católico para agradecerle su ayuda en la conquista del Navarra y se ha convertido en un pueblo señorial. Casi todo el siglo XVI, estará Miranda bajo su obediencia -será el conde quien nombre alcalde y no los vecinos-, hasta que en 1591 los tribunales reales declaran a Miranda libre de su señor, el conde de Lerín. 

La historia y el arte se han complementado a la hora de conocer y entender el siglo XVI en Miranda.