23 de abril de 2008

Ciclo de conferencias

EL GRABADO EN EL SIGLO DE LA ILUSTRACIÓN

El grabado -técnica y arte- al servicio de la España Ilustrada

D. Juan Carrete Parrondo.
UNED (Madrid)

 

En el siglo XVIII se da una doble acción: la técnica y el arte del grabado se pusieron al servicio de los ideales de la España Ilustrada, pero a la vez se crearon instituciones para enseñar y fomentar el grabado. De lo que no hay duda es que en los círculos ilustrados se sintió como auténtica necesidad que el grabado se desarrollara. Antonio Ponz, Jovellanos, Vargas Ponce, Pablo de Olavide, Ceán Bermúdez, y tantos otros dejaron testimonios escritos de esta necesidad.

La institución clave para el desarrollo del «grabado ilustrado» fue la Real Academia de San Fernando, que lo enseñó de forma sistemática e impuso lo que se llamó el «buen gusto», por medio de sus directores Juan Bernabé Palomino y Manuel Salvador Carmona, ambos nombrados grabadores de Cámara del rey.

Miguel de Cervantes, El Quijote, Madrid, Joaquín Ibarra, 1780

 

Miguel de Cervantes, El Quijote, Madrid, Joaquín Ibarra, 1780
 

La Real Calcografía, creada en 1789 fue una de las instituciones que más contribuyó a la consolidación y esplendor del arte del grabado. La finalidad inmediata era el deseo de que se grabara "La Colección de los Quadros originales que hay en España dignos de ser publicados, y la colección de Retratos de los Españoles distinguidos en las Letras, en las Armas y en la Política, cuya memoria aún por este camino convendría que se extendiese a todo el Mundo". De sus tórculos salieron las más importantes obras para dar a conocer y propagar la eficacia de la monarquía y los éxitos alcanzados tanto científicos como técnicos: los Retratos de los Españoles Ilustres con un epítome de sus vidas, que se publicó por cuadernos de 1791 a 1814, las Vistas de los puertos de la mar de España, la Brigada de la Artillería Volante, el Real Picadero de Carlos IV y las Vistas del Real Monasterio de El Escorial. El Plano del Real Sitio de Aranjuez, las vistas del mismo Real Sitio, el Mapa de América Meridional, los Peces del Cantábrico, el Libro de Vitrubio de José Ortiz, el Arte de escribir de José Anduaga, La conjuración de Catilina y guerra de Yugurta de Salustio. Además de los editados por la Imprenta Real a partir de 1789: Los comentarios de Julio César, La Música de Tomás de Iriarte entre otros muchos.

 

Tomás de Iriarte, La música poema, Madrid, Imprenta Real, 1779

Tomás de Iriarte, La música poema, Madrid, Imprenta Real, 1779


Así, pues, tratados de botánica, arquitectura, arte militar junto a las reproducciones de las más famosas pinturas, mapas, planos, atlas, vistas de ciudades, libros ilustrados de historia y obras literarias se difundieron y dieron a conocer. Otros temas, no menos importantes, también fueron difundidos por medio de esta técnica: las modas, la tauromaquia, las noticias de actualidad, etc., y entre ellos las estampas de devoción que impulsaban las emociones piadosas de las gentes sencillas en quienes inspiraban el mismo respeto y piedad que los retablos y pinturas de los templos, a la vez que por un precio asequible podían disponer de ella en su propia casa para satisfacer sus devociones particulares.

 


Juan Cruz Cano y Olmedilla, Colección de Trajes de España, 1777

Juan Cruz Cano y Olmedilla, Colección de Trajes de España, 1777


Materiales para la conferencia