19 de junio de 2013

Ciclo de conferencias

CICLO DE SAN FERMÍN

El cartel de San Fermín hoy

D. Javier Manzanos Garayoa 
Director del Centro de Arte Contemporáneo de Huarte

 

La R.A.E. en su Diccionario de la Lengua Española define el cartel como: Lámina de papel u otra materia en que hay inscripciones o figuras y que se exhibe con fines noticieros, de publicidad, etc. Entendemos por tanto el cartel como un conjunto de elementos gráficos: textos e imágenes, impreso en papel, cuyo objeto es informar de un hecho. Es un soporte de comunicación que pretende dar la máxima difusión a aquello que anuncia, con los sencillos medios de que dispone: Un papel impreso, generalmente en un formato grande, para ser colocado en lugares visibles, y, de este modo, pueda ser visto por cuanto más público y a mayor distancia sea posible. Su capacidad comunicativa dependerá tanto de su calidad técnica y estética como de su adecuada difusión o ubicación.

Ya en su definición encontramos aspectos que lo sitúan cerca de ese “grito en la pared” que es capaz de llamar nuestra atención entre una selva urbana plagada de anuncios y estímulos visuales que captan nuestros sentidos, y, por ello mismo, lo alejan de aquello que entendemos habitualmente por una obra de arte.

Características propias del cartel 
- Origen: Surge siempre de un encargo, de un promotor, que desea anunciar, publicitar o difundir “su” información.
- Finalidad: Es un soporte de comunicación, pretende informar, en definitiva publicitar y difundir aquello que anuncia.
- Público: Debe ser el más amplio posible para cumplir ese objetivo funcional que es su razón de existencia.
- Reproductibilidad: Debe ser una obra capaz de multiplicarse fácilmente tanto como sea posible y de adaptarse a los diferentes espacios donde puede encontrar ese “hueco” donde anunciarse.
- Ubicuidad y Adaptabilidad: Hoy todo cartel que se precie, es decir que quiera tener la máxima difusión posible, debe se capaz de tener una buena adaptación para su reproducción en camisetas, pines y chapas, e infinidad de productos de merchandising.
- Temporalidad: Efímero, dura el tiempo que dura aquello que anuncia.

Carteles que ilumninan la historia
La historia del cartelismo se remonta al siglo XIX, asociada al desarrollo de la imprenta litográfica y es también en este momento cuando se inicia la costumbre de anunciar los sanfermines mediante un cartel. Recorrer esa historia aporta conocimientos desde múltiples perspectivas, desde la etnográfica, la sociológica o la histórica a la gráfica y artística. 

Como expresa José Luis Molins en la página web del Archivo Municipal de Pamplona, que custodia la mayor colección de los carteles conservados, “en un primer momento, allá por la primera mitad del s. XIX, se presentan como pasquines monocolores, meros textos anunciadores en pequeña parte ilustrados con escenas adecuadas. Más adelante se contempla ya la creación de reclamos pictóricos, iconográficos y dotados de color…”.

Los carteles aportan mucha información sobre la historia de la ciudad, las costumbres, las vestimentas, el tipo de actos que se celebraban o la propia duración de las ferias. 

En su vertiente gráfica y artística, un recorrido por los carteles permite observar desde la implantación de las diversas modas tipográficas y compositivas a los gustos cromáticos de cada época y, sobre todo, las influencias de determinadas tendencias artísticas. La historia del cartel de San Fermín, recoge de una manera muy didáctica y visual la evolución del diseño gráfico en España.

El cartel, como los sanfermines, ha ido evolucionando y de aquella función inicial, fundamentalmente informativa que llenaba los carteles de textos durante la segunda mitad del s. XIX y los primeros años del s. XX, se evolucionó hacia una concepción artística del cartel, en las primeras décadas del s. XX con el auge del cartel moderno y la ilustración de revistas, la influencia del art nouveau -y su afán de llevar la belleza a lo cotidiano- y su convivencia con tendencias más costumbristas…. En 1964 irrumpe la imagen fotográfica-periodística, que será utilizada en los años 70, tan sólo interrumpida por las propuestas innovadoras de Mariano Sinués. A partir de los años 80 se irá imponiendo una nueva forma de entender el cartel, con la incorporación de tendencias de la vanguardia plástica a la iconografía sanferminera: desde la abstracción, el arte conceptual, el pop art, el grafitti, la nueva figuración y junto a ellos nuevos conceptos y herramientas técnicas propios del diseño gráfico. Serán los años del ¿diseñas o trabajas? y de la aparición del diseño como algo presente en todas las facetas de nuestra vida. Esta nueva concepción del cartel y de su nueva funcionalidad coincide con la irrupción de la televisión en nuestras vidas. En 1982 se inician los encierros televisados. En 1993 ya se emiten para toda España y hoy se emiten en directo en todo el mundo. (Desde luego el cartel ya no puede competir “propagandísticamente” con la imagen real en movimiento que la televisión introduce en cada una de las casas de todo el mundo).
 

Cartel ganador de 1982

Cartel ganador de 1982
Autor: Javier Balda

Cartel ganador de 1990

Cartel ganador de 1990 
Autor: Mikel Urmeneta 

 

Los años 90 serán testigos de una paulatina retirada de los artistas plásticos, que irán dando paso a nuevos profesionales de la imagen: los diseñadores gráficos, con una formación creativa y sobre todo comunicativa, que aportarán, con la llegada del siglo XXI nuevas herramientas fotográficas, videográficas e infográficas, propias de los nuevos lenguajes gráficos. A partir de 2008, y con el claro objetivo de evitar la polémica ciudadana que anualmente se suscitaba con cada elección de nuevo cartel, se propone la elección por votación popular… con unas características algo especiales.

El cartel hoy
En este momento, el diseño no tanto debe informar como debe seducir, dar forma y, lo más importante, provocar una respuesta emocional. El cartel se entiende hoy como un elemento de comunicación (de sensaciones, emociones, modos de vida….) y ligado a ello, de estímulo y provocación del consumo de aquello que ya no tanto “anuncia”, sino que “simboliza”. Por ello el cartel ofrece también una imagen de marca, de prestigio, de calidad y modernidad a aquel que lo promueve. Hablamos de valores intangibles que ayudan a la creación de símbolos.

Si el propósito del diseño es convertir lo normal en extraordinario, la gran dificultad de este concurso es convertir un acontecimiento extraordinario en un cartel, que también debería serlo, máxime teniendo en cuenta que los sanfermines tienen tantas vertientes como públicos y momentos del día y están en permanente cambio. Por ello es tan difícil que un mero cartel sea capaz de satisfacernos, de hacernos sentir representados en él, en definitiva, de emocionarnos y sentirnos identificados en él.

Un diseño bueno se puede planificar pero el diseño que trasciende su época (como el arte) simplemente sucede. Por ello lo más importante a la hora de realizar el cartel es la idea. Después el talento creativo y el conocimiento técnico de las herramientas gráficas deberían hacer el resto. Lamentablemente también encontramos muy buenas ideas malogradas por su torpe resolución gráfica, tanto como ejercicios de “manierismo” gráfico y publicitario faltos de “alma”. 
 

Cartel ganador de 2003

Cartel ganador de 2003
Autor: Pablo Nanclares

Cartel ganador de 2005

Cartel ganador de 2005
Autor: Gorka Aizpurúa

Cartel ganador de 2012

Cartel ganador de 2012
Autor: David Alegría

Cartel ganador de 2013

Cartel ganador de 2013
Autora: Elixabete Bordonaba 

 

El cartel mañana
El cartel de San Fermín participa (y seguirá haciéndolo) de una concepción conflictiva entre lo local y lo global; de unas fiestas cuyo principal valor son su imposibilidad de ser replicadas, en las que su aporte genuino es el mantenimiento de una tradición y una identidad únicas y locales, cuyo disfrute ha trascendido nuestras fronteras y se ha convertido en una cita festiva internacional, sea esto de nuestro agrado o no, en una Pamplona que crece y evoluciona, al igual que las formas de convivir y de disfrutar del ocio. También ofrece la paradoja de buscar un cartel que sirva para nuestro consumo interior, como imagen y reafirmación de una fiesta cuyos símbolos conocemos y están arraigados en nosotros y, a la vez, buscar una imagen que sitúe nuestra fiesta en un contexto internacional: que la marca de San Fermín, a través del cartel del año, ofrezca una imagen de calidad gráfica y que ésta pueda ser sugerente y/o reconocible en el aeropuerto de París o New York. Cuando un cartel consigue sintetizar en una imagen todas estas complejidades, realmente funciona y permanece en nuestra memoria visual.
 

conferencia de Javier Manzanos

La conferencia de Javier Manzanos se completó con la intervención de Elixabete Bordonaba, ganadora del cartel anunciador 2013 titulado Canan