14 de mayo de 2010

Mesa redonda

 

Piedras e imágenes parlantes tras la restauración de la parroquia de Valtierra

Dª. Mª Josefa Tarifa Castilla. Universidad de Navarra

 

La iglesia parroquial de Santa María de Valtierra es una de las más monumentales de la Ribera acometidas en el Quinientos, debido principalmente al importante aumento de población en esta centuria, lo que motivó la construcción de un nuevo templo de mayores dimensiones para acoger a la creciente feligresía, que fue erigido sobre el anterior medieval ante el intento fallido por parte de los vecinos de la localidad de obtener del monarca Carlos I los terrenos sobre los que se asentaba la mezquita tras la expulsión de los musulmanes en mayo de 1516. 

El edificio fue construido por los obreros de villa guipuzcoanos Pedro de Huarte y Juan Pérez de Rotache entre los años 1532 y 1548, comenzando por el espacio de la cabecera y el crucero, en el que emplearon piedra para los cimientos y ladrillo en el resto del edificio, como es propio del valle medio del Ebro. De la fábrica medieval tan sólo se conservó la torre campanario situada a los pies, en la que intervino en 1550 Pedro de Leceta con objeto de dotarle de un nuevo campanario. En la década de los 60 del siglo XVI el hijo de Juan Pérez de Rotache, Iñigo, concluyó uno de los púlpitos de la iglesia de mazonería e intervino en la bóveda de una de las capillas hornacinas ante su mal estado de conservación. En 1604, ante el intento del vicario de la diócesis de Pamplona, jurisdicción eclesiástica de la que dependía la parroquial de Valtierra, de quitarles a los vecinos de la localidad el patronato de la iglesia, quedaron obligados a reconstruir la torre, reforzando los muros, elevando su altura y dotándole de un nuevo campanario y chapitel, de acuerdo a la traza facilitada por el veedor de las obras eclesiásticas de Pamplona, Francisco Palear Fratín, obra que acometió Domingo de Múxica entre 1605-1606. Con posterioridad, el templo fue dotado de un nuevo campanario barroco en el siglo XVIII, centuria en la que también se acometió la portada y el coro alto a los pies del templo.

La iglesia, de porte catedralicio, presnta una sola nave de tres tramos, con capillas entre contrafuertes comunicadas entre sí, cabecera pentagonal, sacristía de dos tramos adosada al lateral del Evangelio y coro alto a los pies, cubierta con excepcionales bóvedas de crucería estrellada de diferente diseño. Las ménsulas y capiteles de los que arrancan los nervios de la cubrición nervada fueron embellecidos con excepcionales altorrelieves en yeso acometidos entre las décadas 40 y 60 del Quinientos, en los que se ha asimilado el nuevo lenguaje renacentista propio del Manierismo fantástico, gracias a un programa facilitado por un culto mentor y las hábiles manos de los artífices que los acometieron. Estos relieves acogen una variada iconografía, en algunos casos vegetal formada por guirnaldas de frutos, pero las más historiadas, mostrando figuras de ángeles niños, cabezas de querubines, bustos, personajes femeninos, atlantes, animales y figuras monstruosas, de composiciones diversas y de indudable carácter simbólico, que demuestran el conocimiento y la asimilación por parte de sus artífices del tratado de Sebastiano Serlio y de los grabados franceses y flamencos inspirados en Fontainebleau.


Parroquia de Santa Mª de Valtierra (1532-1548) tras la restauración

Parroquia de Santa Mª de Valtierra (1532-1548) tras la restauración