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Antonio Aretxabala Díez, , Geólogo. Profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra

Crónica de una sismicidad anunciada

mar, 26 mar 2013 17:36:00 +0000 Publicado en Diario de Noticias

 

El pasado día 22 de marzo se celebró el día internacional del agua, nunca mejor escogida la fecha, ni queriendo se hubiese hecho mejor, el jefe del área de climatología de la AEMET, Antonio Mestre, ha explicado que marzo también será histórico, hasta el 25 de marzo, ya se supera el doble del valor normal para este periodo. De hecho, ha añadido que, en algunas zonas de Andalucía como Jaén o del este peninsular, así como en Navarra, zonas inmersas actualmente en crisis símicas ha caído entre cuatro y cinco veces más de lo normal. Ni el histórico 1947 lo supera.

Especialmente Navarra y Jaén han hecho historia. El 20 de julio del 2011, el científico del Instituto de Geociencias de Madrid del CSIC Miguel de las Doblas sugirió un modelo hidrosísmico novedoso según el cual la sobreexplotación del acuífero de Lorca pudo influir de manera decisiva en la génesis del terremoto de Lorca que asoló la ciudad el 11 de mayo del mismo año.

Ante las inundaciones que asolaron el valle del Guadalentín a finales de septiembre del 2012 en las cercanías de Lorca, Miguel de las Doblas sugirió en noviembre del 2012 que podría darse un efecto "rebote" en el acuífero sobreexplotado que se volvería a llenar de manera brusca y eso podía de nuevo incidir en la sismicidad a lo largo de la falla de Alhama de Murcia. Un titular rezaba: "Un científico asegura que las lluvias podrían provocar otro seísmo: El investigador del CSIC Miguel Doblas dice que al hincharse el acuífero por la riada se añade nueva tensión a la falla".

En el reportaje se añade que "El científico del CSIC se ha atrevido a asegurar que las recientes inundaciones en esta zona de Murcia podrían dar lugar a un nuevo terremoto en un corto plazo de tiempo, porque al "hincharse" el acuífero se añade nueva tensión a la falla", varios rotativos repitieron la noticia. Ningún especialista daba credibilidad a esta sugerencia. Desde hace unas semanas, y sobre todo ayer, parece haberse reactivado súbitamente la actividad sísmica a lo largo de la falla de Alhama de Murcia en el entorno de Lorca y parece que la predicción efectuada en noviembre del año pasado se está cumpliendo.

La hidrosismicidad: una realidad innegable

Desde que Costain y otros autores en 1987 acuñaron este concepto que pone en evidencia las relaciones de causa-efecto que existen entre el clima, las precipitaciones (el agua) y los terremotos de poca profundidad y magnitud, ha quedado demostrada en la bibliografía científica de todo el mundo que las lluvias son capaces de desencadenar episodios sísmicos: resultados de más de 30 estudios efectuados en todo el mundo durante el último cuarto de siglo, en los cinco continentes; demuestran así que la hidrosismicidad es una hipótesis viable para explicar la sismicidad en el interor de las placas.

La elevación del nivel del agua en los acuíferos y la difusión de la presión de fluidos, independientemente del régimen tectónico es capaz de disparr fallas. Ya no se puede asumir que las variaciones en el nivel de los acuíferos profundos no tienen repercusiones en el riesgo sísmico de una zona. La evidencia de que el clima tiene influencia en los movimientos tectónicos va aumentando en cada congreso especializado: el agua de la lluvia, de los ríos, lagos, o mares se cuela por cualquier fisura que encuentra en la corteza porosa, incluyendo las fracturas o fallas.

En los sectores corticales que presentan las adecuadas combinaciones de fracturas conectadas/permeables y aguas subterráneas, los incrementos naturales de agua en las zonas de recarga de agua pueden transmitirse a profundidades de hasta 10-20 km y producir terremotos. La idea de que el cambio climático y las variaciones estacionales del mismo pueden tener influencia en los terremotos no es en absoluto una hipótesis excéntrica.

A pesar de que todos sabemos que el poder de la sismicidad proviene de los movimientos de las places a grandes profundidades, incluso estas estructuras masivas pueden verse influenciadas por lo que pasa en la superficie que puede frenar o incrementar la ocurrencia de los terremotos. Además, cualquier elemento que aumente o disminuya el peso que soporta la corteza genera deformaciones y esfuerzos. Cuando ésto ocurre por encima de una de las muchas fallas existentes donde la corteza ya se encuentra "pretensada", puede aumentar o disminuir su potencial para deslizarse sísmicamente. Existe una substancia muy pesada cuyos movimientos dependen en gran medida de las condiciones climáticas: el agua (Mcguire, 2012).

Esta vez los políticos van por delante

Después de lo ocurrido en Italia con la injustificada condena a los científicos que no supieron prevenir del terremoto de L´Aquila, creemos que una hipótesis como la de la hidrosismicidad tiene que tenerse muy en cuenta ya que presenta la enorme ventaja de ser capaz de aportar obvias medidas de prevención para mitigar la futura recurrencia de al menos un tipo de sismicidad; además puede sugerir un estricto control de las actividades humanas para evitar que puedan hacer variar el nivel de los acuíferos de manera brusca: controlando las extracciones descontroladas o el llenado de los embalses.

Además, y según los estudiosos extranjeros, el modelo hidrosísmico tiene el potencial de predecir la recurrencia de terremotos en zonas donde se compruebe su viabilidad, ya que en principio, después de una recarga masiva de agua en una cuenca fluvial, se puede anticipar un repunte de la sismicidad (ver el caso de Lorca o Jaén). Es curioso que las zonas apuntadas por Antonio Mestre hoy sufran ¿hidro? sismicidad, la cuestión ya ha llegado a nuestros dirigentes, parece que por fin, en algunas cuestiones tan evidentes los políticos van por delante de los científicos, los primeros ya se han dado cuenta.

Navarra ya ha ganado una primera batalla en el reconocimiento de esta hipótesis, cuando la Comunidad Foral de Navarra tiembla por las históricas lluvias de un invierno que no tiene par en los registros históricos, incluso el IGN ha aceptado oficialmente la influencia del agua para explicar parte de las recientes series sísmicas alrededor de Pamplona, es posible que fuera la falla de Etxauri la que generó el terremoto de la madrugada del pasado sábado, su hidrosismicidad aún espera ser reconocida y lo hará, entre otras cosas guarda en su cabecera un enorme colapso por disolución.

En Jaén los más de 2000 terremotos que llevan sufriendo en la loma de Úbeda desde octubre del 2012 han sido también explicados por Miguel de las Doblas y el que suscribe, el efecto devastador de las recientes y masivas precipitaciones volvieron a rellenar los acuíferos profundos de la zona después de una sequía y unas extracciones históricas, habían sido incluso ilegalmente explotados desde el año 1995, no sólo para el cultivo intensivo de los olivares que fue su inicial cometido; verdes jardines con piscina se podían ver en agosto, geranios que no envidiarían a los de Santillana del Mar crecieron con aguas subterráneas.

Sin embargo, la hidrosismicidad asumida por buena parte de la población jiennense, sigue sin ser aceptada institucionalmente, quizás por los numerosos intereses sectoriales creados, a pesar de que esta hipótesis para Jaén ha sido ya aceptada por la más importante organización geofísica del mundo ("American Geophysical Union"), y que los habitantes de esta región pueden comprobar en directo las correlaciones temporales infalibles entre un episodio intenso de lluvias y la recurrencia de la sismicidad.

Algo parecido ocurre en Lorca donde la hipótesis hidrosísmica de Miguel de las Doblas (corroborada un año después en Nature Geosciences por Avouac, 2012; y González et al., 2012) no obtiene la más mínima aprobación por parte de los investigadores o autoridades locales, que siguen empeñados en negar lo obvio: la sobreexplotación del acuífero del Guadalentín y las posteriores lluvias tienen efectos innegables en la desestabilización de la falla de Alhama de Murcia que ya estaba "pretensada" y por lo tanto el factor agua constituye "la gota que colma el vaso", hoy ya casi se puede decir: estamos ante uno de los anhelos del ser humano, adelantarse, aunque de momento sólo sea a un tipo muy concreto, a la sismicidad. Parece que en este país de tan pocos recursos en investigación, aún queda substancia gris y margen para algún éxito científico.