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¡Yo también soy ucraniano!

24/05/2022

Publicado en

Diario Montañés y Diario de Navarra

Gerardo Castillo |

Profesor de la Facultad de Educación y Psicología

Occidente ha fomentado durante años el alejamiento de Ucrania de la Rusia de Putin, pero a la hora de la verdad la ha dejado en la estacada.

El 26 de junio de 1963, ante la fachada del Ayuntamiento de Schoneberg, en Berlín Occidental, John Kennedy pronunció un discurso histórico: «Yo también soy berlinés». Selecciono un fragmento: «El muro es una ofensa contra la humanidad. La libertad es indivisible y cuando un hombre es esclavizado, nadie es libre».

El 24 de febrero de 2022 Rusia invadió Ucrania. Desde el tiempo de los zares hasta hoy, los sucesivos dirigentes rusos han anexionado a su territorio el de otros países cercanos con un pretexto recurrente: la población rusa que vive en ellos reclama ser liberada por Rusia. La actual invasión de Ucrania es un episodio más del histórico expansionismo ruso.

Algunos países están enviando ayuda a Ucrania en forma de armas defensivas, alimentos y medicinas, pero pienso que lo que más ansían los ucranianos es el apoyo y la solidaridad del mundo libre para no ser esclavizados, para preservar el don de la libertad. «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar cubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres». (Don Quijote de la Mancha, cap. 4).

En este momento todos podemos y debemos sentirnos ucranianos, porque la libertad es indivisible. Para Mario Vargas Llosa «la libertad es una sola y debe operar simultáneamente en todos los campos. La libertad significa que una sociedad debe ir impulsando progresivamente la libertad individual, para que pueda realizar sus anhelos e ideales en todos los campos: económico, cultural, social, religioso...»

Nuestra sociedad debería sentirse más interpelada ante la invasión y los crímenes contra la humanidad que se están cometiendo cada día en Ucrania. Pero en su descarga hay que decir que esa sociedad se ha visto sorprendida por una guerra que se consideraba impensable en el siglo XXI. Occidente ha fomentado durante años el alejamiento de Ucrania de la Rusia de Putin, pero a la hora de la verdad la ha dejado en la estacada. El Ukrayinska Pravda, un periódico de Kiev, publicó un editorial titulado 'El mundo libre debería decir: yo soy ucraniano'. En ese artículo se desmiente tanto que el objetivo de la invasión sea la 'liberación' de los prorrusos supuestamente perseguidos en Ucrania, como la bondad de la madre Rusia, con estas palabras: «Están quienes dicen que la Rusia de Putin es el ideal del futuro. Que vengan a Kiev. Están aquellos que dicen que tanto en Europa como en cualquier otra parte podemos cooperar con Rusia. Que vengan a Kiev».

Varios periódicos españoles han publicado recientemente un articulo de opinión con el mismo titulo, pero con diferente argumentación: 'Ucrania somos todos'.

Al alargarse la guerra mucho más de lo previsto por Putin, a causa de la inesperada fuerte resistencia de los ucranianos, Rusia se está desprestigiando y arruinando, mientras que Ucrania está fortaleciendo su independencia. Este hecho evoca la lucha entre David y Goliat. David iba armado con una honda, un arma de largo alcance de la que era un experto, mientras que el gigante Goliat, por su gran tamaño, estaba especializado en el cuerpo a cuerpo con su espada. Por ello, el filisteo le dice a David que se acerque, pero éste lo rehusa. David consiguió vencer imponiendo sus habilidades sobre las de su adversario.

Rusia jamás se imaginó el actual escenario de la guerra. Quizá desconocía el poema latino «dulce et decorum est pro patria mori» (es dulce y honorable morir por la patria), escrito por el poeta Horacio. La frase ha tenido un uso común en diferentes circunstancias históricas y figura en la entrada frontal del Cementerio Nacional de Arlington.

Los jóvenes ucranianos que se siguen ofreciendo como voluntarios para luchar por su patria son uno de los secretos de la resistencia de su país. El poema de Horacio parece haber sido escrito para ellos. En cambio, a muchos jóvenes soldados rusos enrolados con engaños o por la fuerza, dudo que les parezca tan dulce y honorable morir por su patria.