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César Izquierdo, Vicedecano de la facultad

El profesor de Teología

Publicó varias decenas de trabajos de gran calado en el ámbito de la teología dogmática

lun, 17 feb 2014 09:39:00 +0000 Publicado en ABC y ABC (ed. Sevilla), el 19/02/2014

El teólogo Lucas Francisco Mateo-Seco pertenecía a una generación de hombres de la Iglesia que, desde responsabilidades diversas, hicieron posible la incorporación de la Iglesia en España al movimiento de renovación que supuso el concilio Vaticano II.

Como sacerdote de Sevilla, conoció y trató al cardenal Bueno Monreal, que confió en él y, a pesar de su juventud, le nombró superior del seminario sevillano. Más tarde, el mismo cardenal le envió a Roma para que obtuviera el doctorado en Teología.
 
En Salamanca, en cuya Universidad Pontificia había estudiado la licenciatura, Paco-Seco -como era conocido por sus amigos- fue compañero de estudios del actual arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela. Trató también a Jesús Domínguez que sería más tarde obispo de Coria-Cáceres, al cardenal Carles cuando era un joven sacerdote, y a otros obispos.
 
La época de Roma fue una experiencia profunda de eclesialidad por dos motivos. El primero por vivir en el centro de la Iglesia y en el tiempo en que se celebraba el concilio Vaticano II; el segundo, porque permitió a Lucas Francisco tratar de cerca y frecuentemente a san Josemaría Escrivá. Para él, que pertenecía a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz desde los primeros años de su sacerdocio, el trato con el fundador del Opus Dei supuso una experiencia inolvidable.
 
Contribuyó con su tarea docente a la serenidad del paso de muchas personas, desde una sociedad y experiencia eclesial «tradicionales» a la nueva situación que, en varios aspectos, supuso el concilio y el postconcilio. Con su autoridad teológica y su profundo sentido sacerdotal guió y acompañó a generaciones de alumnos de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra en su formación intelectual, ofreciéndoles al mismo tiempo un testimonio cercano y coherente de vida cristiana y sacerdotal, plenamente volcada en el servicio.
 
Mateo-Seco publicó varias decenas de trabajos de gran calado en el ámbito de la teología dogmática, y destacó también en el campo de la especialización sobre todo en el de los Padres, y más en concreto, del gran teólogo y filósofo Gregorio de Nisa.
 
Si como se ha escrito, la verificación de la verdad de la teología tiene lugar en la vida de los teólogos cuando es coherente con aquello que enseñan, la vida de Lucas Francisco ha sido una prueba de que quien se confía a Dios puede hablar de Él sin peligro: con las palabras y con el testimonio de «las obras que le acompañan».
 

Lucas Francisco Mateo-Seco nació el 6 de enero de 1936 en La Campana (Sevilla) y falleció el 15 de febrero de 2014 en Pamplona. Sacerdote de la diócesis de Sevilla fue uno de los primeros profesores de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.