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Una nueva víctima de la invasión de Ucrania: RCB Bank en Chipre

27/03/2022

Publicado en

Expansion

Antonio Carrascosa |

Director de la Cátedra EY de Estabilidad Financiera en la Universidad de Navarra

La crisis derivada de la invasión rusa de Ucrania y de las posteriores sanciones de Occidente se ha cobrado otra víctima en el sistema financiero europeo, en concreto RCB Bank (antes, Russian Commercial Bank) en Chipre, país con fuertes vínculos con Rusia. 

Si en el caso de Sberbank su crisis en Europa finalizó con la resolución de dos de sus bancos y la liquidación del resto, en el caso de RCB Bank la crisis se ha gestionado sin tener que llegar a la resolución o liquidación del banco. 

RCB Bank ha vendido una parte de su cartera de préstamos (todos al corriente de pago) a Hellenic Bank, uno de los bancos sistémicos de Chipre. El descuento reconocido por las partes no alcanza el 10% del valor de dicha cartera. Con la liquidez que obtiene con esa venta, RCB Bank devuelve todos los depósitos de sus clientes. Paralelamente, el banco no podrá aceptar nuevos depósitos, conceder nuevos préstamos y hacer nuevas inversiones. Para controlar el proceso de salida de RCB Bank de su actividad bancaria regulada, el Banco Central Europeo (BCE) ha nombrado a un administrador temporal que no va a sustituir al equipo gestor del banco. Por supuesto, Hellenic Bank se ha comprometido a ejecutar todos los procesos de diligencia debida a los nuevos clientes con el objeto de cumplir las decisiones adoptadas por las autoridades occidentales sobre sanciones a Rusia. 

¿Qué nos sugiere esta operación? Primero, el marco europeo de gestión de crisis bancarias ha demostrado tener herramientas adecuadas para cada fase en la crisis de un banco y estar capacitado para aplicarlas con flexibilidad y eficacia. 

Segundo, la relación entre los marcos de supervisión y resolución es muy estrecha. El éxito de las medidas prudenciales que puede tomar una autoridad de supervisión ante la crisis de un banco es la mejor forma de evitar su inviabilidad. En este caso, el banco no tenía problemas de solvencia y estaba fuertemente capitalizado, lo que ha facilitado tanto el acuerdo entre las partes para la venta de los créditos como la adopción por el BCE de unas decisiones amparadas en el artículo 16 del Reglamento (UE) 1024/2013 del Consejo, de 15 de octubre de 2013. 

Tercero, las soluciones privadas son siempre deseables cuando un banco entra en crisis. Más aún, la regulación europea (artículos 18 del Reglamento del Mecanismo Único de Resolución y artículo 32 de la Directiva de Recuperación y Resolución Bancaria) exige como condición para que un banco entre en resolución que la autoridad compruebe que no existan perspectivas razonables de que una medida alternativa del sector privado impida la inviabilidad de la entidad en un plazo de tiempo razonable. 

Evitar la destrucción de valor 

Cuarto, uno de los objetivos del marco europeo de supervisión y resolución es evitar la destrucción innecesaria de valor en la crisis de un banco. Está claro que este objetivo se ha cumplido en el caso que nos ocupa. Otros también se han cumplido: ningún coste para el contribuyente, continuidad en la prestación de funciones críticas, mantenimiento de la estabilidad financiera del país y protección de depositantes e inversores.

Quinto, los comportamientos estratégicos que se han podido producir en alguna crisis anterior (esperar a adquirir el banco o sus activos a precio de saldo tras la declaración de inviabilidad por parte de la autoridad de resolución) no pueden generalizarse a todas las crisis, tal como se desprende de este caso. 

Sexto, el apetito del mercado chipriota por activos performing ha hecho posible una transacción con un descuento mínimo, y todo ello en un escenario de máxima tensión geoestratégica y económica. La mejora de los porcentajes de morosidad del banco adquirente con esta transacción explica, en parte, dicho apetito.

La gestión de la crisis de un banco es un asunto muy delicado en Chipre tras la crisis bancaria de 2013, en la que se aplicó un agresivo ejercicio de recapitalización interna (bail-in) a los bancos chipriotas en crisis y que alcanzó a los depositantes. Las negativas consecuencias de esa medida sobre el sistema financiero y la economía de Chipre aceleraron la adopción del marco europeo de resolución bancaria y la creación de una autoridad europea de resolución. 

Las primeras reacciones a la salida del mercado de RCB Bank, incluso tras el nombramiento de un administrador provisional de la entidad, parecen favorables, aunque habrá que esperar al próximo lunes, cuando abra sus puertas el banco, para confirmar esta primera valoración. El anuncio del banco de que dispone de liquidez suficiente para hacer frente a sus obligaciones debería permitir una salida ordenada del mercado de RCB Bank, evitando cualquier pánico bancario. 

Por supuesto, los primeros días desde el anuncio de dicha salida serán determinantes y deberían evitarse fallos operativos en la ejecución de los pagos, especialmente a los depositantes.