Publicador de contenidos

Volver 2018-05-31-Noticia-TEO-Ataxia

Más de un centenar de personas asisten a una Jornada sobre las encíclicas Humanae vitae y Veritatis splendor

Las conferencias giraron en torno a la influencia de estas publicaciones, cuando se cumplen el 50 aniversario de la primera y los 25 años de la segunda

Descripcion de la imagen
Los seis ponentes de la Jornada Académica, junto con el obispo de Bilbao, Mons. Mario Iceta, quien también impartió una conferencia. FOTO: Mariaje Ruiz
31/05/18 10:51 María M. Orbegozo

Más de un centenar de personas se dieron cita en una Jornada Académica sobre las encíclicas Humanae vitae y Veritatis splendor, organizada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. El encuentro se celebró con motivo del cincuentenario de la primera, escrita por el beato Pablo VI, y cuando se cumplen veinticinco años de la publicación de la segunda, por san Juan Pablo II.

La Jornada comenzó con la mesa redonda “50º aniversario de Humanae vitae”, en la que participaron los profesores de la Facultad de Teología Augusto Sarmiento y José María Pardo, y la profesora de la Facultad de Medicina Cristina López del Burgo. Bajo el título “Las raíces del disenso y de la aceptación de Humanae vitae”, el profesor Sarmiento centró su reflexión en dos aspectos referidos a la recepción de la encíclica: las razones esgrimidas para justificar el disenso y las claves que están detrás de su aceptación o rechazo. “La encíclica contradecía abiertamente los gustos de un tiempo y una cultura que, en no pocos ambientes y lugares, caminaba en otra dirección. También entre los católicos se produjo la incomprensión de muchos laicos y, sobre todo, la violenta oposición de influyentes grupos de teólogos y la ambigua posición de algunas Conferencias Episcopales”, afirmó. Sin embargo, en contraposición, “otro amplio sector de teólogos se mostró a favor de la enseñanza de Humanae vitae. Más allá de las cuestiones particulares, se movieron en dos direcciones: la competencia del Magisterio en las cuestiones de moral y la necesidad de una interpretación adecuada de la ley natural”.

Por su parte, la profesora López del Burgo habló sobre la “Paternidad responsable y la planificación familiar”. Aseguró que “a pesar de que la encíclica fue signo de contradicción, provocó una movilización pastoral y científica, gracias a la cual se impulsaron estudios científicos sobre métodos de planificación natural que actualmente tienen el reconocimiento de la OMS”. Con respecto a estos métodos, la doctora López del Burgo señaló algunos mitos actuales y los fue rebatiendo con numerosos datos, resultados y evidencias de estudios científicos. También destacó sus muchos beneficios; entre otros, “la reflexión conyugal sobre la paternidad responsable, la autogestión de la fertilidad, su eficacia, su bajo coste o su carácter ecológico”.

En su intervención, que llevaba por título “Caminar en la verdad hacia la santidad”, el profesor Pardo centró su ponencia en el acto conyugal como camino de santificación, señalando el carácter vocacional del matrimonio y su razón de ser: “La vocación conyugal no es una segunda vocación que se añade a la cristiana, sino una determinación. Si los cristianos, por la vocación bautismal, están llamados a ser santos, con el término ‘vocación matrimonial’ se designa la llamada de Dios a ser santos en el matrimonio”. También explicó que “el acto conyugal es cauce para la realización del bien de los esposos, y servirá para ello si es expresión de la mutua donación total de ambos, que implica apertura a la vida y respeto a la persona del otro cónyuge”. Se refirió también a la dimensión litúrgica de las relaciones conyugales: “A través del misterio de la Cruz, los esposos del matrimonio se van configurando con los esposos de la Cruz: Cristo y la Iglesia. Desde esta perspectiva, se entiende que las relaciones conyugales de los esposos cristianos sean realidades oblativas, den gloria a Dios y sean camino de santidad”.

25º aniversario de Veritatis splendor

Con motivo del 25º aniversario de la publicación de Veritatis splendor, la segunda mesa redonda contó con los profesores Tomás Trigo, Daniel Granada y Enrique Molina, que reflexionaron sobre las valiosas aportaciones de este texto a la sociedad moderna. En su intervención sobre “Verdad y libertad”, el profesor Trigo recordó una idea clave de Veritatis splendor: “La cultura contemporánea ha perdido en gran parte este vínculo esencial entre Verdad-Bien-Libertad y, por tanto, volver a conducir al hombre a redescubrirlo es hoy una de las exigencias propias de la misión de la Iglesia, por la salvación del mundo”. La causa de dicha pérdida en la cultura actual –afirmó– fue, sobre todo, un error teológico: entender a Dios como voluntad omnipotente con absoluta libertad de indiferencia. “En consecuencia, para volver a unir verdad y libertad, es preciso comenzar por la teología, por un conocimiento verdadero de Dios, que podemos encontrar con la razón y la revelación”, concluyó.

Bajo el título “Conciencia y prudencia”, el profesor Granada señaló en su intervención que, “como dice Veritatis splendor, la persona está llamada al bien, a través de la realización de unos bienes concretos que, si no se realizan, no logran el bien de la persona. La llamada personal a la plenitud en Dios se ha de realizar a través de lo concreto”. También afirmó que el hombre “no se encuentra a sí mismo desde una conciencia vacía”, y que “la conciencia no se puede explicar con métodos científicos ni métodos humanistas que, en el fondo, sean materialistas o idealistas”. Añadió que la naturaleza de la conciencia “queda inexplicada, pero de la que debemos rastrear su origen: este se da en lo profundo del ser humano. En nosotros podemos descubrir un origen radical de trascendencia y de verdad, ligada a la experiencia de las relaciones fundamentales con los demás y, de modo culminante, con Dios. Este es el origen relacional de la conciencia que, de este modo, se integra en el nivel de la prudencia como forma de alcanzar el bien perfecto de la persona”.

Por su parte, el profesor Molina, en la sesión “Seguimiento de Cristo. El objeto moral en una moral cristiana”, aseguró que Veritatis splendor supuso un punto de inflexión en la teología moral: “Veníamos de una serie de discusiones interminables en torno a temas centrales de la moral cristiana y, a partir de ese momento, se produce una general unanimidad”. El profesor Molina propuso también algunas interesantes reflexiones, como la necesidad de distinguir entre la doctrina y la misión evangelizadora de la Iglesia: “Las personas que intentan seguir a Cristo se encuentran en una situación muy difícil, sometida a la influencia del pecado. La cultura ambiente es confusa. A esa persona no le puedo proponer únicamente que mire el objeto moral de las acciones, sino sobre todo el seguimiento de Cristo, sólo posible por la gracia de Dios. Esa persona necesita una verdad a la que mirar (Cristo) y una voluntad con la que seguir adelante (fortalecida por la gracia de Cristo)”.

La Jornada concluyó con una conferencia de Mons. Mario Iceta, obispo de Bilbao y Presidente de la Subcomisión Episcopal de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española, quien presentó las respuestas de Humanae vitae a los desafíos relacionados con la procreación. Aseguró también que “el Papa redactó la encíclica por una cuestión eclesial -porque el Concilio se lo mandó- y por el contexto cultural de modernidad, que originó desafíos tan serios como el de la revolución sexual”. Puso de relieve que Pablo VI “no rehuyó ni se dejó llevar por mayorías: después de rezar y de estudiar, actuó en conciencia”. Mons. Iceta recordó que, como señaló también el papa Francisco, el beato Pablo VI recomendó misericordia a los confesores ante los nuevos desafíos: “La misericordia es perfección de la justicia, y el perdón es perfección del amor. Se trata de profundizar la doctrina, que la pastoral tenga en cuenta la situación de cada persona, mirar el acto moral desde cada situación concreta. Pablo VI era valiente, era un buen pastor, un papa profético”.

BUSCADOR NOTICIAS

BUSCADOR NOTICIAS

Desde

Hasta