20000225-La institución universitaria no sólo debe adaptarse a los cambios, sino que debe ser su origen
La institución universitaria no sólo debe adaptarse a los cambios, sino que debe ser su origen
"La Universidad no debería sólo adaptarse a las nuevas circunstancias, sino situarse en el origen mismo de los cambios. Esta institución es tierra de cultivo de ideas y proyectos capaces de generar progreso social". Con estas palabras, Mons. Javier Echevarría, prelado del Opus Dei y Gran Canciller de la Universidad de Navarra, ha expresado su opinión sobre el futuro y la misión de la Universidad.
En una entrevista publicada por la revista Nuestro Tiempo, que presenta un nuevo formato y estilo, Mons. Echevarría ha señalado que "los rasgos que la Universidad debe conservar para seguir siendo protagonista del progreso son: visión de conjunto, conciencia de la propia misión de servicio, primacía de la persona, espíritu innovador y administración serena del tiempo".
A juicio del prelado, los profesores han de transmitir conocimientos que ayuden a descubrir a los alumnos "el sentido de su propia existencia. No basta con enseñar a producir, a rendir, a ganar. Lo que importa es aprender a vivir rectamente".
Otra cuestión abordada por el Gran Canciller es la convivencia de profesores y estudiantes, alejada actualmente de la antigua solemnidad: "El trato debe situarse entre estos ejes de coordenadas: amistad y respeto. Este clima facilita un diálogo enriquecedor entre las partes porque ambos tienen lecciones que aprender e ideales que compartir, más allá de las diferencias culturales o religiosas".
Dóciles a la verdad y humildes de inteligenciaPor otro lado, aconseja a los profesores universitarios "fomentar la amplitud de miras: saber regalarse grandes libros, seguir los temas importantes de la actualidad, conversar con sincero interés sobre el trabajo y las ideas de nuestros colegas, fomentar el diálogo interdisciplinar, ser dóciles a la verdad y humildes de inteligencia para recomenzar cuantas veces sea necesario".
Entre los temas que deben inquietar a un investigador cristiano, Mons. Echevarría ha citado "la dignidad de la persona, los derechos humanos, el respeto a la vida, la construcción de la paz y las exigencias de la solidaridad". En este punto, haciéndose eco de la inquietud manifestada recientemente por Juan Pablo II, ha alentado a los profesionales de la Universidad de Navarra a "estudiar el modo de resolver la deuda pública de los países del Tercer Mundo".
A la pregunta de cuáles deben ser la preocupaciones de un universitario durante la carrera, el Prelado del Opus Dei ha dicho que "no es posible determinar las preocupaciones que 'deben' tener los estudiantes porque cada uno es un mundo, con su historia personal, su personalidad, sus talentos, sus afanes y sus inquietudes. Su única característica común es el deseo de formarse".
"Muchas personas que se alejan de Dios lo hacen porque no encuentran a nadie que responda a sus preguntas sobre cuestiones como los límites del progreso científico, la naturaleza del matrimonio y la familia, las causas y remedios de la pobreza, etc." En este punto, el Gran Canciller ha señalado que la Universidad de Navarra "puede ser un buen foro para relanzar el diálogo entre fe y cultura", imprescindible para la reevangelización de Europa impulsada por el Papa, "sin olvidar que lo más importante es que profesores y alumnos se esfuercen por caminar personalmente cerca de Cristo porque en la evangelización uno de los argumentos más convincentes es el testimonio de la propia conducta".
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