Joseph Weiler: catedrático de Derecho, judío y defensor del pluralismo comprometido
FOTO: Manuel Castells
El catedrático de Derecho Joseph Weiler fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra en una ceremonia académica celebrada el jueves 27 de octubre de 2011. El acto fue presidido por el Gran Canciller del centro Monseñor Javier Echevarría.
Está considerado uno de los mayores expertos en el Derecho de la Unión Europea. Hijo del conocido rabino judío Moses Weiler, nació en Johannesburgo, en 1951. Graduado por la Universidad de Cambridge, se doctoró en el Instituto Universitario Europeo de Florencia. Catedrático de Derecho Internacional en las facultades de Derecho de las Universidades de Michigan (1985-1992) y Harvard (1992-2001), en 2001 se incorporó a la Universidad de Nueva York como University Professor, rango académico reservado para aquellos profesores con venia docendi en todas las facultades de un campus.
En la Universidad de Nueva York, dirige el Centro Jean Monnet de Derecho Económico Regional e Internacional; el Instituto Straus de Estudios Jurídicos Avanzados; y el Centro Tikvah de Derecho y Civilización Judía.
Joseph Weiler es también profesor de la Universidad Nacional de Singapur, del departamento de Ciencia Política de Copenhague y codirector de la Academia de Derecho de Comercio Internacional de Macao, en China. El profesor Weiler es editor de la Revista Europea de Derecho Internacional y de la Revista Internacional de Derecho Constitucional, ambas publicadas por Oxford University Press.
Galardonado con diferentes doctorados honoris causa, es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias y autor de destacadas obras, algunas de ellas traducidas al español como Europa fin de siglo y Una Europa cristiana.
Defensa del pluralismo y dignidad humana
Joseph Weiler ha sido asesor jurídico en el proceso de integración de la Unión Europea y ha jugado un papel determinante en la defensa de la persona humana como sujeto primario del Derecho internacional.
Joseph Weiler defiende el pluralismo de la sociedad como clave para permitir la existencia de comunidades diferenciadas ancladas en principios, valores y tradiciones diferentes, sin más límite que el derivado de la propia dignidad humana.
Proclama un pluralismo no neutral, sino rico, comprometido con la dignidad de las personas y que concibe a Dios como garantía de su propia dignidad.
Sin renunciar a su condición de judío observante, no ha dudado en defender las raíces cristianas de Europa o, recientemente, ante el Tribunal Europeo de Derecho Humanos la presencia de crucifijos en lugares públicos.
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