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La revista "Palabra" celebra sus primeros 50 años

Participó el profesor emérito de la Facultad de Teología, Pedro Rodríguez

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Don José Miguel Pero-Sanz, Bryan Bradley, el cardenal Ricardo Blázquez, Pablo Sánchez y don Pedro Rodríguez en Torre Espacio. FOTO: Enrique Serrano
22/09/15 14:02 Fina Trèmols

El pasado jueves 17 de septiembre y mientras anochecía sobre Madrid, el piso 18 de Torre Espacio fue el lugar escogido para celebrar los 50 años de la revista "Palabra".

Don Alfonso Riobó, actual director de la publicación, agradeció la presencia del numeroso público que se había congregado para festejar ese cumpleaños y les invitó a mirar hacia el futuro, algo que ya ha hecho Javier Errea y su equipo rediseñando íntegramente la revista.

Entre los ponentes se encontraba el cardenal Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal, recién llegado de Tierra Santa; don Pedro Rodríguez, primer director de la revista; don José Miguel Pedro Sanz, que la dirigió durante 40 años y Bryan Bradley, asesor de comunicación. Moderó las intervenciones Pablo Sánchez Carmenado.

Don Pedro Rodríguez dirigió "Palabra" entre los años 1965-69. En sus inicios estuvieron presentes él, Javier Ayesta y Alfonso Nieto con el aliento de San Josemaría, que les animó a crear una revista dirigida al clero de España e Iberoamérica. El subdirector era don Carlos Escartín. El redactor jefe de la revista en Barcelona era Ferran Blasi, y el de Madrid, Alberto García Ruiz, actual capellán del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Gonzalo Lobo era el secretario de redacción. "Empezamos a trabajar con mucha ilusión y buscamos también a personas dispuestas a pagar la suscripción a los párrocos. Y las encontramos, tanto aquí como en América".  En 1967 tuvo que hacer compatible la dirección de la revista con su estancia en Pamplona para iniciar la futura Facultad de Teología de la Universidad de Navarra de la que, más adelante, sería decano.

Tomó las riendas don Carlos Escartín, ya fallecido, quien eliminó de la revista el claim "para el clero", porque los temas doctrinales habían saltado a la prensa de información general. Le relevó en el cargo don José Miguel Pero-Sanz, quien la dirigió durante 40 años. "Quienes me precedieron lo hicieron tan bien que nos entregaron una publicación con un prestigio increíble", afirmó.

Por su parte Bryan Bradley, asesor de la Conferencia Episcopal Lituana en temas de familia, habló sobre cómo comunicarla hoy en el ámbito de los medios.

Intervención del Cardenal Ricardo Blázquez

El arzobispo de Valladolid, que declaró ser lector asiduo de "Palabra", planteó que el próximo Sínodo ordinario sobre la familia, que comienza el 4 de octubre en Roma, deberá tratar, como una de las cuestiones más destacadas, "la actual resistencia de los jóvenes a contraer matrimonio. ¿Qué ha ocurrido para que haya descendido tanto el número de matrimonios canónicos en todas las latitudes? En algunas diócesis españolas se ha producido prácticamente un desplome. Esta es una de las cuestiones más serias que el Sínodo tiene por delante; no otras que han aparecido en los medios de comunicación".

Señaló, entre los motivos de fondo que hay detrás de ese drástico descenso del número de matrimonios, la situación laboral incierta de tantos jóvenes, que influye y supone "un problema grueso" a la hora de constituir una familia. Se refirió también a la "desinstitucionalización del matrimonio", que implica la pretensión de que "cada pareja pudiera configurar por sí misma su matrimonio, como si de algo privado se tratara". En este punto se cuestionó si la legislación actual y "la facilidad que existe para divorciarse no está siendo un atentado contra el matrimonio", ya que "resulta hoy en día más fácil romper un matrimonio que un contrato de propiedad". Finalmente, aludió a que el matrimonio requiere una "lucidez y madurez en la fe" que muchos no tienen.

Subrayó la necesidad de que desde el Sínodo se preste un buen un servicio a la verdad y al respeto afirmando que "la familia se asienta sobre el matrimonio, que es una unión de amor entre los esposos, no una imposición; que es una vocación que se elige y es estable (para los cristianos, irrevocable); y que no es un lazo que los hace víctimas, sino que contribuye a realizar su libertad".

Animó a que entre todos se haga una sociedad de comunión, no de ruptura, e insistió en que "lo que más necesitan los hijos no son regalos, sino el amor perseverante de sus padres". Finalmente manifestó su deseo de que el Sínodo se acerque a las situaciones de sufrimiento familiar y recordó que en la asamblea anterior ninguna de las intervenciones había puesto en tela de juicio la doctrina sobre el matrimonio; simplemente, "unas habían puesto más el acento sobre la verdad y otras lo ponían sobre la misericordia".

El acto finalizó con la interpretación de dos piezas musicales por parte de algunos miembros de la Orquestra Sinfónica y coro de la JMJ.

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