El investigador Jaume Aurell selecciona treinta “grandes libros de historia” en su último libro
‘30 great books that made history’ propone un recorrido a través títulos históricos clave de las cinco grandes civilizaciones: China, India, Occidente, Bizancio y el Islam
FotoLeire Escalada/El investigador Jaume Aurell con su nuevo libro '30 Great Books That Made History
19 | 01 | 2026
30 Great Books That Made History (Polity Press, 2025), nuevo libro del historiador Jaume Aurell, nació de la frustración. Así lo reconoce su autor, investigador del grupo Religión y sociedad civil del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) y catedrático de Historia Medieval en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra. A diferencia de otras disciplinas, como la literatura, el arte o la música, que cuentan con multitud de figuras y obras reconocidas universalmente (Shakespeare, Miguel Ángel, Mozart…), el autor advirtió que, en caso de la historia, el público apenas conoce dos grandes nombres, los griegos Herodoto y Tucídides. ¿Puede ocurrir lo mismo con la historia? ¿Es posible establecer un canon de obras históricas?
Partiendo de estas preguntas y siguiendo el camino que emprendió en su anterior libro (What Is a Classic in History?, Cambridge University Press, 2024) decidió seleccionar y analizar los 30 libros más representativos de la historia. El resultado es esta obra divulgativa que conduce de forma cronológica a través de títulos clave de las cinco grandes civilizaciones: China, India, Occidente, Bizancio y el Islam.
Entre los clásicos históricos elegidos se encuentran Las guerras del Peloponeso, de Tucídides; la Biblia, Meadows of Gold, de Al-Masudi, Decadencia y caída del Imperio Romano, de Edward Gibbon; An Outline of a Theory of Civilization, de Fukuzawa Yukichi; El Mediterráneo, de Fernand Braudel; y Ranajit Guha (Pleasant Insurgency in Colonial India). Sobre la presencia de historiadoras en la obra, el investigador explica que se han incluido en la medida de lo posible, ya que “la mujer no se incorpora propiamente a la disciplina histórica hasta que las mujeres comienzan a estudiar la carrera de historia a mediados del siglo XX. Por tanto, el número de mujeres que introduzco en el libro, a excepción de la princesa bizantina Ana Comnena, son de esta época, como El regreso de Martin Guerre, de Natalie Davis y Landscape for a Good Woman, de Carolyn Steedman”.
A pesar de las diferencias entre los títulos elegidos, Aurell señala cualidades que los unen: “Todos son libros de historia que responden a un análisis documental exhaustivo de ladocumentación. Pero el gran reto del historiador es convertirla en algo legible, que la gente no solo pueda leer historia, sino también disfrutar haciéndolo a través de una buena narrativa. Además, son obras que logran representar realidades que afectan a lo más profundo del ser humano y estructurar con claridad la información que quieren transmitir”.
Canon, no ranking
Frente a la tendencia actual de establecer rankings, Aurell se desmarca y apuesta por el canon: “La idea de canon está muy desacreditada entre mis colegas de humanidades de todo el mundo. Pero yo sostengo que, mientras unas cosas cambian, otras permanecen, y esto nos indica que hay realidades insertas en la condición humana que prevalecen. No se trata de que una obra sea mejor o peor sino de su relevancia histórica y de su capacidad para tocar teclas que a todos nos interesan”, explica el autor.
En cualquier caso, reconoce que hay muchos libros importantes que han quedado fuera de esta selección porque buscaba variedad y lograr un equilibrio entre épocas. Por ejemplo, no incluye obras que considera “maravillosas” como La cultura del Renacimiento en Italia, de Jacob Burckhardt, porque al elegir El otoño de la Edad Media, de Johan Huizinga, se solaparían demasiado sus temáticas. Entre los libros elegidos, solo hay un español, El libro de las gestas, la autobiografía de Jaime I de Aragón. “Si fuera un libro con cien obras, hay cuatro historiadores españoles que merecerían tener su lugar: Ramón Menéndez Pidal, Claudio Sánchez Albornoz, Américo Castro y Jaume Vicens Vives”, apunta.