Publicador de contenidos

2020_06_16_FYL_noticia_ana_gil_de_pareja

“Toca descubrir cómo somos y hasta dónde somos capaces de llegar”

Ana Gil de Pareja, graduada en Filología Hispánica y Comunicación Audiovisual, ha realizado prácticas profesionales en la editorial EUNSA

Descripcion de la imagen
Ana Gil de Pareja teletrabajando desde su casa. FOTO: Cedida
16/06/20 11:49 Beatriz Díaz

La crisis sanitaria provocada por el Covid-19 y el confinamiento no ha impedido que 600 alumnos y antiguos alumnos hayan continuado su formación realizando prácticas. A pesar de que unos pocos han podido seguir trabajando de forma presencial, a la mayoría, como a muchos profesionales, el confinamiento les ha obligado a teletrabajar y han convertido su casa en su nueva oficina durante estos meses. 

Es el caso de Ana Gil de Pareja, graduada en Filología Hispánica y Comunicación Audiovisual en 2019. Ana comenzó sus prácticas de Posgrado de Iniciación a la Empresa (PIE) en la editorial EUNSA el 1 de junio de 2019, donde después le han contratado. “A finales del último curso, todos los que nos íbamos a graduar buscábamos trabajo. Enviaba currículums día sí y día también. En la Semana Santa de 2019 investigué las ofertas de empleo del Portal de carreras profesionales de Career Services. Varias veces, no es cosa de cinco minutos. Y entonces vi la oferta: lo que se dice amor a primera vista. Envié mi solicitud y a las pocas horas me escribieron para una entrevista”, explica.

Ana lleva más de un año en la empresa, en la que ejerce como responsable de comunicación y adjunta en labores editoriales. Lo que no esperaba es que tendría que trasladar su lugar de trabajo a casa y adaptarse a una nueva rutina: “Procuro seguir un horario en el que quepa todo. Con el teletrabajo he experimentado dos tentaciones: que puedes alejar a la profesionalidad muy fácilmente o que puedes aislarte y vivir en una pensión. No es muy difícil distraerse y dejar de trabajar bien porque no hay un ambiente que lo fomente: porque no estoy en la oficina, porque me interrumpen mis hermanos, porque no puedo hablar igual con los clientes o porque, principalmente, nadie me está mirando. Tampoco lo contrario: si para que pasen las horas me refugio en el trabajo, algo no estoy haciendo bien. Lo ideal es lograr el equilibrio entre ambas posturas, haciendo bien el trabajo de cada día y pensando cómo podemos ayudar en nuestra casa”.

Poco a poco todo va volviendo a la normalidad. Ahora trabaja de forma presencial por las mañanas y teletrabaja por la tarde. Afirma que, en esta situación, “he descubierto que el miedo y la frustración no llevan a ningún sitio, y que tengo que controlar las emociones un poco mejor. Eso no quiere decir que no nos podamos permitir algún llanto o desahogo, que son normales, pero sí que no podemos dejarnos llevar por ellos”. Por otro lado, asegura que ante estas circunstancias toca estar con uno mismo, pensar en profundidad, descubrir cómo somos y hasta dónde somos capaces de llegar, ver cómo afrontamos el sufrimiento y en qué hemos empleado el tiempo hasta ahora, y con quién. No solo en el ámbito personal, también en el profesional: cómo soy como empleado, como alumno, como director, como compañero. Plantearnos si nuestro servicio es útil y ayuda a los demás. Y, tras la reflexión, decidir lo que sea oportuno”.

Leer el reportaje de teleprácticas completo

BUSCADOR NOTICIAS

BUSCADOR NOTICIAS

Desde

Hasta